CAPÍTULO VII. Nancy es retenida como prisionera de Los Perseguidores

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   Guillermo se esforzó por recuperar el control de su ánimo, tomó el teléfono y le marcó a Anna, quien en ese momento estaba en su recámara esperando ser llamada al comedor para reunirse con el resto de su familia.

- ¿Hola? –respondió-

- Chaparrita, te habla Guillermo –Dijo intentando fallidamente que no le temblara la voz-

- ¿Qué pasa Memo? te escucho muy raro.

- Pues sí chaparrita, me siento fatal, ¿recuerdas que me dijiste que el proyecto podría ser peligroso?

- Ajá -convino Anna-

- Pues eso ya no es una posibilidad, hace dos minutos secuestraron a Nancy desde un helicóptero.

Anna se bloqueó, no podía ni creer lo que escuchó ni pronunciar palabra, jamás se le había ocurrido que algo así pudiera pasar, tomó aire, exhaló y respiró por la boca unas dos o tres veces, después habló pausadamente.

- Memo, ¿en donde pasó eso?

- En un ramal de la Sierra Madre Oriental que se llama la Sierra de Chiconchiaco, en el centro del estado de Veracruz, yo no pude hacer nada para evitarlo.

- ¿Tú estás bien?

- Sí, pero estoy desesperado, salir de aquí me llevará unos dos días, y eso puede ser demasiado tiempo para comenzar a buscar a Nancy.

- Memo, por favor quédate en donde estás, yo te llamaré hoy mismo pero no sé a qué hora, creo que puedo arreglar que te recojan con un helicóptero.

¿Cuánto le queda a la batería de tu teléfono?

- De eso no tengo problema, tengo tres baterías de repuesto bien cargadas.

- ¡Excelente!; no te muevas, te llamaré lo más pronto que pueda.

Tras colgar, Nancy apretó en su celular un botón de marcado rápido para comunicarse con el profesor Elías García.

- Profesor, ¡bendito sea Dios que lo encuentro!, como nos dijo que se iba a retirar a la vida privada temí que no me fuera a contestar. ¡Perdón! le habla Anna.

- ¡Hija!, ¡qué gusto escucharte! ¿Cómo están todos por allá?

- Por acá todo bien profesor, pero por allá parece que hay graves problemas.

Nancy Ellis, la periodista que publicó lo de Calderón fue secuestrada mientras excursionaba en la Sierra Madre Oriental, en el centro de Veracruz.

El profesor, quien estaba al tanto de la presencia de Nancy en esa zona, de inmediato entendió lo peligroso de la situación, pero aun así no se permitió transparentar su reacción ante Anna.

-¿Cuándo fue eso y cómo te enteraste?

- Estaba con un amigo antropólogo que le presenté en México hace dos semanas, él me llamó hace dos minutos para avisarme lo que pasó, y yo le pedí que se quedara en donde está porque tengo la esperanza de que usted pueda hacer algo para sacarlo de la sierra, ya que me dice que caminado se va a tardar dos días, y eso sería perder mucho tiempo para buscar a Nancy.

- Hiciste bien en llamarme, ¿tienes su localización en la sierra?

- No, pero él tiene un teléfono móvil y suficientes baterías de reserva y está en la mejor disposición de recibir su llamada y mantener la comunicación abierta para que lo pueda ubicar con el GPS.

- Bien, dame su número y avísale que le vamos a llamar para coordinar su rescate.

Anna sintió un enorme alivio al escuchar al profesor ofrecerle tan expedito apoyo.

EN EL CERRO DE CUATRO CARASDonde viven las historias. Descúbrelo ahora