Lara.
Descanse todo el sábado en la tarde hasta que Ana llamo a mi puerta.
– ¿Lari, quieres ir a una carrera de motos?
Pregunto Ana.
Ella sabía mi respuesta obvia, claro que sí.
–Obvio que si Ana, cuando?
–Ahora mismo, así que vete arreglando.
No tardaría tanto arreglándome.Siempre me habían gustado las motos y las carreras aún más.
–Espera, que paso con el asunto del primo de Jhon? no me contaste...
Tenía curiosidad, había llegado tarde con el desayuno de Ana y ella no estaba, supuse que estaría con el, arreglando ese problema.
No le conté porque tanta tardanza con su desayuno, ni que me había conseguido con la chica de aquel bar.
–No era gran cosa. La verdad. - fue lo único que se limitó a decir Ana. Sabía que había algo detrás de todo este asunto, pero no me quería decir.
Últimamente nos estábamos ocultando muchas cosas.
No la quise presionar igualmente.
–Está bien Ana, ahora vamos a movernos para llegar a tiempo.
Y así fue, en menos de una hora ya estábamos en el carro de Ana rumbo a la competencia.
Jhon la había invitado, al parecer su primo competiría hoy. El famoso primo, del cual había escuchado tanto, ya me daba hasta curiosidad conocer el desastre de persona que de seguro esa. Como un Santiago dos, seguramente.Nos íbamos acercando al lugar y se podía escuchar muy de cerca el sonido de la música. Cada vez era más fuerte y ensordecedora
Hasta que por fin llegamos a lo que por años había sido la actividad prohibida por mis padres. Las carreras de moto.
Ana paro el carro un poco más lejos del desastre y nos bajamos.
Mi primera carrera fue a los 16, mi hermano y yo siempre nos escapábamos de clases para poder correr. Como tal fui legalmente corredora a los 18, cuando mis padres aceptaron de una vez que podía cuidarme sola.
Después conocí a Jeremi, quien me adentro más en el asunto. Pues nos habíamos enamorado en una carrera.
En ese lugar no había nada que me impresionara, todo lo conocía. Mujeres con poca roba bailando para los hombres de forma nada decente se podía decir y los hombres comprándolas. Todos bebiendo y consumiendo algún tipo de droga. Había todo tipo de personas que uno pudiera imaginar conseguirse en estos tipos de carreras.
Ana había perdido su forma de horrorizarse al llegar a estos lugares, debido a la junta conmigo, tantos años de experiencia le dieron a ella desenvolvimiento en estos lugares.
–Voy a buscar a Jhon que debe estar cerca de los competidores. - dijo señalando a la izquierda donde se encontraba cierta cantidad de motos con sus corredores. - Por favor, no vayas a cometer ninguna locura. - Yo solo asentí. Ana suspiro y se fue.
No podía creer que no confiara en mí, yo ya había dejado un poco de lado eso de ser impulsiva, solo un poco.
Me fui a comprar una cerveza, si Ana creía que iba a quedarme ahí como tonta esperándola, se equivocaba. Tenía que detallar el lugar y ver que me encontraba de bueno por ahí.
Recorrí el lugar y pude ver la cantidad de motos y carros tuneados que había con colores muy llamativos. Los hombres con las típicas características de los que se dedicaban a esta carrera, hombres rudos. Pero también estaban los niños ricos y pijos de papis ricos. Para participar en estas carreras había que tener dinero.
A mí no me intimidaba nada de eso. Una chica me tropezó, pero no había entendido si era propósito o sin querer hasta que esta misma me hablo.
–Hola fenómeno. - me dijo la chica rubia, ojos azules.
–Hola... no sé quién eres, ni siquiera se la razón por la que me tropezaste así que pensare que fue por equivocación. - me voltee para ignorar a la chica que me había tropezado, pero esta me volvió a hablar.
Algo me decía que ella quería pelear fuera como fuera.
–Soy la chica que tropezaste en las malteadas, por cierto, soy la novia de Santiago.- me dijo la rubia oxigenada.
Claro, como podía olvidarme de la tonta con la que tropecé en la puerta. Me reí un poco al recordarme de lo que le dije aquella noche.
Pero para no terminar las coincidencias aquí, esta chica era la novia de Santiago.
Ya va... ¿LA NOVIA DE SANTIAGO?
Pobre, no se daba cuenta que estaban jugando con ella.
–Tú y cuantas más son novias de Santiago? - le dije, ella abrió muchos lo ojos y pude ver sus mejillas rojas de la rabia.
–Que estúpida eres. - decía mientras se iba acercando. - Solo te digo que no te metas con nosotros, no sabes ni con quien te estás metiendo. - estaba muy cerca.
–Cuéntame algo, el agua oxigenada te seco el cerebro porque estás diciendo muchas incoherencias, no?-
La chica se volteo pegándome todo el cabello en la cara y se fue.
Creo que fueron muchas palabras para ella, porque no consiguió como responderme.
Me reí, no estaba molesta. Estaba relajada esta noche porque estaba en las carreras de motos, que me encantaban.
Llegué al sitio y me empecé a tomar mi cerveza mientras pensaba: ¿Por qué demonios me conseguía con Santiago en todos lagos?
Este tipo me aparecía hasta en la sopa, que insoportable. Ojalá no estuviera por aquí porque me arruinaría la noche...
–Lara, aquí estas, te me habías perdido. - era Anastasia que venía con Jhon más atrás.
–Hola mamá. - dije en forma de chiste. - Me moví solo un momento Ana, sabes que no me puedo quedar quieta.
Jhon soltó la carcajada a mi comentario. Lo salude en seguida.
Nos empezó a explicar que pronto tendría que irse al Pit de carreras para ayudar a su primo.
Le dio un beso a mi amiga y se fue. Anastasia y yo nos acomodamos porque pronto comenzarían las carreras.
–No tienes ganas de correr? - me pregunto mientras observaba la carrera de obstáculos.
–Sabes que todo eso ya es pasado, se quedó atrás en Londres. - dije.
–Si, pero eras feliz haciéndolo. Como olvidar esa sonrisa cuando ibas en la moto.
Ya me sentía inquieta al pensar en eso, busqué en mis bolsillos y conseguí los cigarros.
Prendí uno.
–Lo sé, pero ya es algo que paso. Soy feliz ahora como Harley Davidson sin meterme en alguna carrera de motos ilegal. También sin preocupar a mis padres. - dije mientras fumaba.
Nos distrajimos del tema cuando en seguida comenzaron a sonar los motores y ya cada participante estaba en su posición. Esto se iba a poner bueno...
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Aléjate o déjate llevar
Teen FictionLara y Santiago, muy diferentes pero al mismo tiempo tan iguales, con las mismas ganas de comerse al mundo. Lara es una chica fuera de lo común, desde su aspecto hasta su personalidad ruda y fuerte, chocara con Santiago al demostrar de verdad que un...