Capitulo 32

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Lara.

Estaba teniendo una fuerte contienda por teléfono con Anastasia mientras llegaba a la casa.

–COMO ES POSIBLE QUE ME FUERAS DEJADO SOLA? LARA TE PASASTE. - gritaba por teléfono.

Sabía que me había comportado como una completa mala amiga, pero Anastasia no se podía meter en problemas y si me quedaba ahí así seria.

–Ana, por favor. Discúlpame en serio, te explico en la casa, perdóname.- dije.

–No se Lara, hoy si me dejaste completamente sola. Gracias a Dios que por lo menos estaba Jhon que me acompaño en seguida, al darse cuenta que no estabas. - dijo.

Jhon de seguro también pensaba que era muy mala amiga.

–Donde estas? - Le pregunte.

–En la casa de Jhon, hoy me quedare aquí. - dijo.

Y en seguida colgó, me sentí aún peor.

Decidi no ir a la casa en seguida.

A veces pensaba que yo era la que alejaba las personas de mí, con mis comportamientos todos impulsivos. Ana me había soportado durante 19 años, había sido mi mejor amiga a pesar de mi carácter.

Me fui a un mirador, en las alturas de Chicago. Miraba toda la ciudad desde ahí. Y amaneció mientras miraba el sol salir, me sentía una completa basura.

Había robado una moto, ya mañana trataría de buscar quien era el dueño para pagar los daños. Miraba las nubes esparcirse, entretanto pensaba.

Eleve un poco mis mejillas por una sonrisa al recordar el morado que le había dejado a Santiago en la frente. A pesar de cargarla esta noche, sabia que había hecho por lo menos algo bien...

Me tenía que deshacer de todos los problemas, llegar a un acuerdo con Santiago. No podíamos seguir, así como perros y gatos.

En dos semanas ya me había caído a golpes como 4 veces y nada de esta violencia traía cosas buenas. Traía aún más retahílas entre Santiago y yo.

Era mi momento, de sacar en serio la bandera blanca y firmar algún acuerdo. O ignorarnos de por vida, sería la mejor decisión para los dos.

El problema era que lo veía todas las mañanas en clases, esperaba que solo acabara el semestre, que pasara rápido, para tener un descanso de él.

Esperaba que así fuera. En cuanto a mí, tal vez necesitaba un descanso de esta nueva Lara, basta de violencia para mí.

A pesar de dejar mi yo Londinense atrás, mientras fumaba, extrañaba a veces la elegancia. Pero nunca había cambiado mi rudes al tratar las cosas. Esta era yo, de verdad.

Eran dos, que estaban en una sola. Tenía lo mejor de dos mundos y no cambiaría eso. 

Y lo peor... tambien lo tenia. Como todo ser humano.

Aléjate o déjate llevarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora