Epílogo

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El mago estaba muy agotado, aquel día había tenido mucho papeleo en el Consejo Mágico ya que últimamente muchos gremios oscuros estaban apareciendo y aunque él, entre otros muchos magos les habían dado caza, no dejaban de aparecer.

—Papi—dijo la pequeña Serry llegando a los brazos de este.

—Hola pequeña, ¿y tu madre?.

—Haciendo la comida, dice que vayas a lavarte que sino luego hueles—dijo poniendo la misma cara que Mirajane.

—Tu madre es muy mandona.

—Su madre tiene razón—dijo apareciendo con un cucharón y un delantal.

—Ya voy—dijo asustado.

Cuando se sentó a comer, vio que aquel día le había preparado una gran cantidad de comida con muy buena pinta y eso le hacia muy feliz.

—Estos días estás teniendo mucho trabajo y he pensado que tal vez necesites mucha comida para recuperar fuerzas—le dijo con una sonrisa.

—No sé como agradecerte esto.

—Yo creo que si—dijo guiñando un ojo.

Este se ruborizó, realmente tenía mucha facilidad para hablar de ese tema o hacer cosas pervertidas. No se parecía en nada a la apariencia que daba a las personas.

—Serry, luego iremos a un sitio—comentó.

—¿A donde?—preguntó la niña comiendo de su plato.

—Ya lo verás.

A la tarde partieron padre e hija, caminaron por senderos llenos de vegetación. Realmente había quedado un poco abandonada la zona y la pequeña apenas podía caminar entre aquellos bastos parajes así que Natsu la llevó en su espalda.

Hacia mucho que no visitaba aquel lugar. Tanto tiempo peleando, haciendo misiones para el Consejo Mágico y ateniendo a su familia, no pudo ir allí. Pero ahora estaba ahí, con su fuego despejó las malas hierbas dejando el sitio tal y como lo recordaba.

—¿Qué es eso?—la pequeña Serry se acercó a leer—Serry...se llama como yo.

—Te pusimos Serry en honor a ella.

—¿Quién era?.

—Fue mi primera esposa...una bella y gran mujer...todas la queríamos mucho y se ganó enseguida el corazón de todos nosotros. Te hubiera caído muy bien—contestó con una sonrisa.

—Hola Serry—saludo ella.

Un viento pasó cerca de ambos y ascendió unos cuantos metros al cielo a su hija asustándola.

—¡Tengo miedo papi!—dijo viendo como subía.

Iba de un lado a otro ante la sonrisa de su padre, se preguntaba porque narices no hacia nada al respecto.

—Ya vale Serry—dijo este.

Poco a poco fue descendiendo hasta tocar de nuevo tierra firme y poder respirar.

—Eso me ha dado miedo.

—Tranquila, no tienes nada que temer. Solo quería conocerte un poco.

—¿Quién quería eso?.

—Yo—dijo una voz detrás suya.

El fantasma apareció con una sonrisa y saludando con la mano.

—Hola Serry, soy Serry—dijo riendo—es un placer conocer a la hija de Natsu.

—Ho-hola—saludo colocándose detrás de las piernas de su padre.

—Ha pasado mucho tiempo, lamento la espera—se disculpó el mago.

—Note preocupes, ¿quieres dar una vuelta por este bosque Serry?, avista de pájaro—le dijo.

Aunqueal principio se mostraba reacia, viendo que su padre esbozaba unasonrisa, se atrevió a hacerlo. Como sucedió antes, comenzó alevitar y pronto estaba a cierta altura. Aunque no fue la única yaque también lo hizo con Natsu.

Ensu forma fantasmal, le explicó los distintos lugares y sus nombres ala pequeña que prestaba atención. Y una vez dicho por donde iban air, los tres partieron volando por los bellos parajes, bosques yzonas de todo Fiore, como si de una familia se tratase. Cuandopasaron por Magnolia pero a mucha altura, hizo lo mismo que cuandosobrevolaban zonas muy pobladas, volar muy alto para no ser vistos.

AunqueMirajane si los vio pasar antes de meterse en casa.

 —Miraque no invitarme—dijo riendo—bueno, a preparar la cena.

Los demonios también aman(NaMi)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora