Cuando llegué, Seba estaba acomodando las cosas para que podamos dormir.
Me senté bajo un árbol.
- Tomaré el primer t... - Empecé a decir, pero Sebastián me interrumpió.
- No, espera. Yo lo haré. - Me dijo. Yo levanté y bajé mis hombros.
- Como sea. Me da igual. - Dije, poniendo mis ojos en blanco. Me recosté de a poco y entrecerré mis ojos. Vi que Sebastián miraba la hora y rápidamente tomaba una de las pastillas."De nuevo.", pensé. Cerré mis ojos del todo y traté de dormir.
Cuando me desperté, Sebastián lucía muy cansado. En cuanto vio que me había levantado, se durmió al instante.
"No son pastillas para dormir. Ya estaría rocando plácidamente."
Lo observé mientras dormía. Todo estaba tan tranquilo que me asustaba. No nos habían atacado en mucho tiempo, nos estaban dejando vivir. El único ataque fuerte había sido el del principio, y esto había llevado a la muerte de Jason. Cuando Sebastián despertó, fui a dar un paseo. Ya no era lo mismo de antes. Sebastián no era el mismo. Quizá nunca fue así, quizá todo este tiempo estuvo mintiéndome. Me volví luego de un par de minutos de caminar.
Sebastián se encontraba de brazos cruzados, y me acerqué a el con paso furioso, acelerado.
- ¿Me vas a explicar qué te pasa? - Le grité, plantándome frente a él. Pero lo que más me enojaba era que lucía demasiado tranquilo, tanto que sólo negó con la cabeza. - ¿Te piensas que no me doy cuenta? ¿Piensas que no sé que te pasa algo? ¿Nunca me vas a explicar? - Estaba al borde de las lágrimas, y el se dió cuenta. Avanzó un paso pero lo detuve. - No. Basta. No sé qué ha pasado estos últimos días, pero no creo que sea tanto para lo que supongo que sé. ¿Sabes qué es lo que sé? - Estaba alzando mucho mi voz. - Sé que me odias. Sé que odias a Matthew. Sé que tomas pastillas por las noches. - El lucía sorprendido. - Y sé que no puedes confiar en mi. - Dije por último, en voz baja. Luego me di vuelta, agarré mi mochila, y empecé a caminar en dirección contraria a él.
- Nella, por favor. - Dijo suplicando, pero yo ya estaba tan lejos que ni eso era suficiente.---
Decidir.
Decidir entre estar bien y estar mal.
Decidir entre llorar o estar neutral.
Decidir entre la bondad o la maldad.
Pero yo ya no sabía ni qué elegir.Había caminado tanto que tuve que sentarme. Recorrer tantos kilómetros de golpe no había sido del todo bueno.
Marqué mi camino, había llegado a otro pequeño lago. Dejé mi mochila en el suelo y cargué las botellas de agua vacías.
Ahora, estaba sola.
Me sequé las lágrimas que tenía con el dorso de la mano. No fue suficiente, pero estaba tan sola que no me importaba. Rompí a llorar. Sabía que no era lo más inteligente que podía hacer, pero era lo único. Pasó un buen rato, y luego logré calmarme un poco. No mucho, pero lo necesario.
Prendí la cámara. No estaba con muchos ánimos, pero sabía que Matthew era el único con el que podía contar. Apareció unos segundos después.- Hola c... - Empezó alegremente, y luego se calló. Me observó en silencio, preocupado. Lucía asustado. - Nella.
- No puedo seguir. - Le dije. Me pasé el dorso de la mano por el rostro porque no podía parar de llorar. - No puedo.
- Nella, no digas eso. - Dijo. Agarró una pantalla, al parecer un radar, y al parecer también vió que estábamos separados. - Es un idiota. - Asentí, pero no podía hablar. - Vamos, no dejarás la isla por esto. - Siguió. - Los Búhos te perseguirán toda tu vida. ¿Quieres terminar con esto de verdad para siempre, o dejar camino por un imbécil que no te merece?
Ya me estaba calmando, y asentí. - ¿Seguir? - Dije luego, con un hilo de voz.
- Sí. - Asintió. - Sé que tu puedes. Completa el mapa. Yo sé que puedes lograrlo. - Dijo alentador. - No has tenido amenazas, a no ser por la primera. Muy dura, pero la única. Aprovecha este tiempo para adelantar pasos. - Yo asentí, esta vez más segura. - Ahora descansa un poco, y luego continúa. No dejes que te controlen.
- Tienes razón. - Le contesté, y claro que la tenía. Matthew siempre terminaba siendo como mi cable a tierra.
- Te... - Empezó a decir, pero se cortó la transmisión. Guardé asustada la máquina en mi mochila, y vi cómo el manto negro se acercaba a donde estaba.Me iba a atacar. Indefensa.
Comencé a correr con la mochila en mi hombro. El manto casi me alcanzaba, íbamos a mucha velocidad. La "naturaleza" quería imponerme trampas: un tronco que se caía, un charco de agua que se hacía más profundo, una rama que era lanzada. Esquivaba todo con mucho cuidado. Había mejorado mis reflejos, ya no estaba tan débil. Pero una rama comenzó a crecer del suelo, y no la vi, y me caí de rostro al piso. Traté de levantarme, pero la fuerza que emitía era sobrenatural. No podía combatir con ella.
El manto comenzó a llevarme, una vez más.
Ya era como una rutina. No podía hacer nada.
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Sobreviviendo.
ParanormalUn descubrimiento. Una carta. Un reality que se vuelve una pesadilla. 3 lugares. 3 personas. Un fraude. Una investigación. Marianela se encuentra en graves problemas al encontrarse con un grupo de gente que tratará de hacer su vida imposible. Deberá...