-Ya me has oído, ¿Por qué mandaste a Joshua a la escuela?
-Yo no mande a Joshua a tu escuela. - Cruzas los brazos, no le crees ni un poco.
-Claro, ¿entonces quieres que crea que repentinamente él sabía la ubicación de la escuela a la que voy sin siquiera preguntarte a ti, y por cuenta propia decidió ir a verme? - Ella deja el vaso de agua sobre la mesa, su mirada es angustiosa.
-Él me pregunto dónde estudiabas...-Bufas. - Pero jamás pensé que iría a verte. -
-Aja y por eso me exigiste que me disculpara con él. – Los ojos de tu madre se incendian en ira, bien, ahí está, por fin demuestra de qué lado esta.
-¡Eso fue por que fuiste grosero con él!- ¿Qué tu fuiste grosero? No sabes si reír o gritar.
-¡Se lo merecia! ¡Yo no tengo porque ser amable con él!
-¡Si tienes que, es tu padre!- La ira que se mantenía burbujeando dentro de ti se desata.
-¡No porque se acueste contigo significa que sea mi padre!-
-¡Alfred!
-¡Ese imbécil no es mi padre!
-¡Claro! ¡Porque prefieres al puto de Frederick y su puta canadiense! ¡¿No?!
-¡No insultes a mi padre y su a esposa!
-¡¿Ves como lo prefieres a él?!-Las lágrimas en el rostro de tu madre te cortan el aliento.- Siempre prefieres pasarla en su casa que en la mía, siempre defiendes a tu padre, ni puedo hablar mal de la otra ... ¿y yo que, Alfred? ¿A caso merezco pasar toda mi vida sola solo porque tu querido padre me abandono? – Te desinflas, culpable, no sabías que ella se sentía así. Las ganas de gritar tus reclamos se evaporan tan rápido como aparecen.
-No es eso, madre- Ella esconde su rostro entre sus manos. Solloza.
-¿Entonces que es, Alfred? ¿Qué he hecho mal? - Te remueves incomodo en tu asiento. Nunca te ha gustado ver llorar a tu madre, y saber que tú eres la causa de esas lagrimas te genera asco de ti mismo.
-No prefiero a papá sobre de ti. - Dijes, con un tono moderado de voz. - Tampoco odio a Sophia, no me agrada ni me desagrada, me es indiferente, aunque a veces no nos soportamos, pero odiarla significaría odiar a mi hermano, y yo no quiero odiar a Matthew. Si pasaba más tiempo con ellos solo era para conocer a mi medio hermano, no porque quisiera a papá más que a ti. – Ella limpia sus lágrimas, pero no te mira. - No debí expresarme como lo hice, tú también mereces ser feliz.
-Y si lo sabes ¿Por qué eres tan malo con Joshua? - Volvían a ese punto, era obvio que ella estaría aferrada a que te disculparas con Joshua, cosa que tu obviamente no harías.
-Que lo sepa no significa que vaya a participar, no estas siendo justa conmigo, ni tu ni papá lo están siendo
-¿A qué te refieres?- Tomas aire, sientes tu cara acalorada, eres capaz de escuchar a tu corazón latiendo apresurado, estas tan nervioso que podrías vomitar. Cierras los ojos, intentando encontrar tu voz para hablar y expresar todas tus inquietudes. El recuerdo de los serenos ojos de Arthur te ayuda a calmarte.
-Ambos me están dejando a la deriva, tu estas con Joshua, formando una familia... y papá ya formo la suya con otra persona, me siento en una cuerda floja entre dos edificios, intentando acercarme a algún edificio en el que me dejen estar. Pero ninguno de ustedes me permite llegar a tierra firme, siento que en cualquier momento me dejaran caer.
-Oh, Alfred...-Sus ojos se empachan nuevamente, pero la cortas, decidido a sacar todo que lo has pensado.
-Cuando iniciaste a salir con Joshua no me preocupe, creí que no sería nada serio, pero luego me diste la noticia del bebé. – Frotas tu rostro con tus manos. - Y pensé que ya no me necesitabas más.... Si no fuera por Matthew no te habría visitado aquella vez, por eso le pedí que vinera conmigo. – Te inclinas, dejas descansar sus brazos en tus muslos y miras a tus manos, evitando en todo momento encontrarte con la mirada culpable de Claire.- Después de eso me aleje, necesitaba un tiempo lejos de ti, tenía que pensar, pero vino Joshua a molestarme. Si lo admito, no fui amable con él, pero él tampoco lo fue conmigo. Me llamo un "mocoso mimado", parloteo sobre lo egoísta que era y las "pataletas" que te hacia... ¿sabes? No me arrepiento de mis palabras, él se lo gano. Él no me conoce, no sabe quién soy, no tiene derecho a decirme nada. –
-Alfred, yo...
-Y luego tú me llamaste. - Tus ojos arden, llevas tus manos a tu rostro, y ahí inclinado, con tus codos apoyándose en tus muslos, y tus manos tapando tu rostro quebrado, expresas aquello que tanto te ha atormentado. - me dijiste que él era lo único que tenías. - un sollozo se escapa sin que lo puedas evitar. – Y yo supe- Tu voz tiembla. - Que ya no me querías. - No sabes cuando llego a tu lado, pero cuando menos lo esperas Claire ya te está envolviendo con sus brazos, llamando con el toque de tu madre, escondes el rostro en su hombro y te permites llorar.
-Oh mi cielo, oh mi querido. - Ella te arrulla, intentando calmarte, frota tu espalda como cuando intentaba calmarte después de una pesadilla en aquellos días en los que tu mayor preocupación era llegar a tiempo a casa para ver Spider man.- Perdóname, ni amor, no sabía que te sentías así, perdóname mi cielo, no fue mi intención lastimarte, perdóname mi amor que yo te amo con todo mi corazón.
-No es cierto. - Logras decir, en medio de las lágrimas, te alejas de ella, para mirarla de frente. - Tu ya tienes a tu nuevo hijo, y me dejaste claro que solo tienes a Joshua.- Tu madre acaricia con ternura tu rostro, con esa mirada cargada de amor que solo las madres tienen para sus hijos.-
-Cielo mío, no es por excusarme, pero tu madre está embarazada, y a veces lo que dice no es exactamente la verdad con lo que siente. - Ella se inclina para ver tu mejilla. - Es cierto que Joshua es lo único que tengo. - Tu sollozas. - Pero me refería como pareja, él es igual, tu eres mi bebé, y ni tu hermano va a poder quitarte ese lugar, mi cielo-
-Mamá. - Te dejas envolver en un nuevo abrazo, lleno de cariño y comprensión.
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La vida de adolescente de Arthur Kirkland. Hetalia
FanfictionEmociones que suben y bajan como en una montaña rusa, un joven en la flor de su juventud con la actitud de mierda típica de un adolescente. Ese era exactamente Arthur Kirkland. Un chico mas en la "bendita" etapa de la adolescencia.