Capítulo 9

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Estaban todos en el living charlando, pero sólo hablaban Randall y su novia con Clarissa. Aidan no decía ni una palabra, no quería interactuar para nada con Natasha. A pesar de que había prometido no molestarla más, la seguía viendo como una intrusa.

***

Ya se hizo de noche, Randall invitó a su novia a quedarse a cenar, y ella aceptó. Clarissa se fue a hacer la comida para que su hijo mayor siguiera hablando con su novia y, de paso, Aidan se entendiera con ella.

—¿Se te va pasando el nerviosismo? —preguntó Randall.

—Sí, un poco —contestó Natasha.

—Ya no estés nerviosa, mi mamá es buena suegra —dijo Aidan con seriedad y hablando por primera vez en horas, pero tratando de transmitirle confianza y, tal vez, ser amable con ella después de cómo la había tratado en la cocina el otro día.

—Eso, tú sigue portándote tan linda como siempre —dijo Randall acariciándola. Ella le sonrió—. Ya vengo. —Se fue al baño, y quedaron Aidan y Natasha mudos durante un par de minutos.

—Oye —la llamó y ella lo miró—, perdóname por cómo te traté el otro día. Me pasé y no debí decirte todo eso —se disculpó.

Su cuñada mostró una ligera sonrisa.

—Gracias, espero que nos llevemos bien a partir de ahora. Podemos ser amigos, tal vez no hoy, sino algún día.

—Yo...prefiero que sólo seas mi cuñada. A decir verdad, en parte todavía no confío en ti. —Bajó la cabeza—. Sé que Randall es feliz contigo y me alegra, pero...—se quedó callado.

—Aidan, tu hermano ya me contó todo y no lo juzgué si eso piensas —supuso con paciencia.

Aidan la miró fijamente.

—¿En serio te contó?

—Sí.

—Escucha, si llego a enterarme de que juzgas a mi hermano...

—Aidan, en serio, no voy a juzgarlo —lo interrumpió rotundamente—. No me interesa la clase de padre o crianza que hayan tenido; eso no define la clase de persona que sea uno mismo —siguió hablando al mismo tiempo que elevaba un poco el tono de voz—. Sé que tuvieron mala experiencia con su ex, pero no todo el mundo es igual —siguió hablando con más calma—. ¿Isabelle te juzgó acaso?

—No, no lo hizo —contestó calmado, como considerando que tenía razón, pero sin querer dar más detalles de su vida.

—Entonces no deberías pensar que todo el mundo es así. —Aidan sonrió un poco y bajó la cabeza a un costado—. ¿Todavía crees que soy una amenaza?, ¿que voy a alejar a Randall de su familia y amigos? —siguió intentando adivinar por qué su cuñado quería mantener distancia. Él la miró y asintió—. De acuerdo, mira, te juro que yo no sabía que él había quedado de juntarse contigo y tus amigos todas esas veces, y le dije que no tengo problema. Lo último que quiero es que haya problemas entre ustedes.

—Lo sé; soy yo quien actuó mal, pero es mejor así para mí.

Natasha entendió y prefirió no seguir convenciéndolo. Estuvieron sin hablar hasta que volvió Randall.

—¿Estuvieron mudos desde que me fui? —preguntó riendo levemente. Se sentó al lado de su novia y le puso un brazo alrededor.

—Le pedí disculpas por lo de la otra vez.

—Ya estamos más en paz, aunque es un poco difícil hablar con tu hermano —agregó riendo de manera sutil.

—Eso es bueno. Y tú, Aidan, trata de ser más sociable con ella —sugirió Randall.

Tu hijaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora