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Por la tarde de ese mismo día había tenido una conversación con Jungkuk. El pelinegro le informo que su ausencia en el colegio fue por el simple hecho de un dolor estomacal, que no le permitió levantarse de la cama, y Jimin como todo chico bueno y comprensivo le dijo que no se molestara por las tutorias que empezarían hoy, las clases podían esperar para otro día, pero, el menor de los gemelos se nego rotundamente.

Jungkuk moría de ansias por tener a ese rubio cerca.

Quizás para algunas personas sus pensamientos eran muy absurdos, pero el sentía que las energías volvían a su cuerpo hablando y mirando a aquel chico, que sin pensarlo ya adornaba una parte de su corazón.
Se sentía completamente lleno y satisfecho charlando con el, nunca en su vida esa sensación se había plantado en su ser, era la primera vez que añoraba con toda su alma hablar con una persona.

A pesar de que lo conocía de unos días sentía que Jimin era el ser especial que sabía escucharle, presentía que la química en ambos se manejaba también, y aunque no quería hacerse ilusiones su cabeza no dejaba de pensar en un futuro soñador, donde los dos deslumbraban a más no poder.

Con una sonrisa en el rostro decide seguir con su camino. Jungkuk se estaba dirigiendo a la cafetería donde tenía pensado impartirle las tutorias a Jimin.

Aquel lugar para él era especial, era el espacio en el que se sentía reconfortado y tranquilo. La cafetería que estaba a un par de calles lejos de su alcance, no era el mejor establecimiento, por qué si buscabas lujos en el, no los encontrarías en absoluto.

Aquel expendio de café tenía dos plantas sencillas, la favorita del pelinegro era la parte de arriba, pues ahí el silencio si invadía por completo.

Aún no entendía como ese lugar donde preparaban un buen café y postres deliciosos no tenía clientes, la cafetería se situaba en medio del centro de la ciudad, un espacio demasiado transitado por las personas. Y a pesar de eso, teniendo todo aquello, no era valorado lo suficiente, era similar a lo que el pasaba.

Las personas que lo rodeaban no captaban lo calidad que el podía ofrecer, estaba cansado que en todas las situaciones posibles siempre eligieran a su gemelo mayor. Sabía que el pelirrojo no tenía culpa de a ver nacido en la cuna que Dios prefiere demasiado, pero en algunas ocasiones su mente si lo marcaba culpable.

Odiaba cuando Jungkook utilizaba su prepotencia para resaltar ante las personas, lo detestaba tanto cuando opacaba sus logros con las inmerecidas pláticas de las fiestas que organizaba por las noches, también le corcomia el alma y le llenaba de furia escuchar como se hace la víctima y el afectado de cualquier situación frente a los ojos de sus progenitores.

No quería odiar a su hermano gemelo, pero quizás todo eso se ganaba un ser de esa forma.

Por estar sumergido en sus múltiples pensamientos, no sabe en qué momento llegó a pisar la entrada de la cafetería. Con una sonrisa Jungkuk se adentra al lugar y se queda un par de segundos observando al tipo detrás del mostrador, al hombre que sin querer ya le tomaba una pizca de afecto.

— Bienvenido joven Jeon. — dice el señor de gran edad sonriente.

El pelinegro hace una inclinación mostrando una expresión amigable, para después dirigirse a las escaleras de madera que se encontraban en el fondo, las cuales conducían a la segunda pieza.

Con piernas temblorosas va subiendo aquella superficie, sabía que Jimin ya se encontraba en el lugar y por esa misma razón no evitaba sentirse nervioso.

En esta ocasión había decidido portar una camisa cuadrada de tonalidades celestes, y un pantalón negro de vestir que era holgado. Quería causarle una pequeña impresión a Jimin, quería que ese rubio lo mirara como el chico ideal de sus sueños.

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⏰ Última actualización: Jun 28, 2020 ⏰

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The Jeon Twins ➸2 JJK,1 PJMDonde viven las historias. Descúbrelo ahora