Camino por un bosque, hay mucha neblina, casi no veo nada. Todo parece un sueño pero, se siente real, miro para todos lados buscando señales de vida.
A lo lejos se mira una cabaña algo grande, me dirijo corriendo hacia ella, siento como pequeñas piedras y ramas se meten a mis pies pero trato de ignorar el dolor.
Toco la puerta pero, nadie contesta así que decido entrar para mi suerte la puerta está abierta.
La cabaña es amplia y acogedora, con un aire siniestro. Frente a mi aparece una niña de unos nueve años quizás, se parece tanto a mi cuando era pequeña, lleva un vestido blanco un poco arriba de las rodillas está manchado de sangre, en la mano derecha tiene un cuchillo lleno de sangre y en la izquierda una muñeca se nota el esfuerzo que hizo para que no se ensuciara. La pequeña niña tiene una sonrisa siniestra, sabe lo que hizo.
-¿Qué haces tú aquí?- trato de responder pero no puedo hablar es como si me hubieran pegado los labios -¡LARGATE!- su grito se escuchó en toda la cabaña.
Veo como la niña se lanza encima de mí y encaja su cuchillo en mi estómago.
-¡Noo!- veo a todos lados y de repente ya no estoy en una cabaña, tampoco está la niña, los ojos de todos están encima de mí.
-señorita Keyla ¿está todo bien? - asiento con la cabeza y salgo de allí con un permiso para ir a la enfermería.
A mitad de camino me desvío hacia las escaleras del campo de fútbol americano. Veo que no hay nadie y me siento en el césped de la parte de atrás de las escaleras.
Lloró, se lo que hice, lo que paso en la clase no fue un sueño ni una casualidad, fue un recuerdo. Yo los mate, no podía dejar que mataran a mi padre y los mate.
El me dijo que estaba bien, que no habían muerto, que estaban dormidos. Sus amigos regresaron por venganza y se llevaron consigo la vida de Grace, la única chica digna de llamarse mi madre.
Claro cuando mi madre biológica se entero de su muerte se puso a saltar en un pie de la felicidad y me pregunto que quien iba a protegerme ahora. Después de Grace mi padre quedo viudo y sin ganas de casarse de nuevo lo cual agradezco.
Mi madre no pudo llevarme con ella como lo hizo con mi hermana, Kiara, mi madre la alejo de nosotros para que mi padre le dé el dinero que necesita para mantenerla, aunque yo se que no le da ni una quinta parte de lo que recibe a Kiara.
La extraño, solo me permiten verla una vez por semana dependiendo del humor de mi madre. Ella es un año mayor que yo, alta, delgada con muchas curvas, pelirroja por mi padre, de ojos verdes por mi madre, todo lo contrario a mi.
Llevo un mes sin verla porque mi madre a estado muy enojada y no quiere verme ni en pintura, mi madre siempre dijo que era mi culpa que ella y mi padre se separaran, que debió haberme abortado cuando tuvo la oportunidad. Esos comentarios dolían cuando era pequeña ahora la verdad no me interesan.
Veo como Hannah Y Brook se acercan corriendo, trato de esquivar sus miradas preocupadas.
-Keyla... - dice Hannah con voz preocupada.
-No quiero hablar - mi voz sale en un pequeño susurro apenas audible. se que me escucharon por la cara que pusieron.
-sabes que estamos aquí si nos necesicitas- Hannah, Brook y Hailey son las únicas, aparte de mi papá, que saben sobre mi pequeño secreto y seguirá así por un buen tiempo. No puedo permitirme confiar en tantas personas porque mientras más personas son cercanas a ti mas pueden lastimarte.
...
Brook en multimedia.

ESTÁS LEYENDO
Las memorias de una chica perdida
Teen Fictionrecuerdos, son lo unico que me quedan, me torturan cada vez que intento olvidarlos recordandome lo que hice, lo que pude hacer y lo que no hice.