AU Universidad
El azabache iba saliendo del salón, bastante preocupado a decir verdad. Acababa de presentar un examen bastante importante, no era el examen final, pero Krolia lo había amenazado: si no sacaba una buena calificación en el próximo examen, no lo dejaría ir a casa de Lance por tres semanas. Lo cual para la pareja ed universitarios significaba no más sexo por tres semanas, pues en la casa de Keith jamás podían hacer nada, pues Krolia los tenía bien vigilados, y no es que no quería que tuvieran ningún tipo de contacto, pero a ambos les daba un poco más de pena, pues la madre del azabache no era muy discreta. Bien podría entrar a la habitación en plena acción para ofrecerles preservativos o lubricante, o incluso algo de comer.
En cambio, en la casa del castaño, a pesar de ser un hogar más habitado. Verónica nunca estaba en casa. Rachel salía bastante, y cuando estaba en casa no salía de su habitación. Sus padres y su hermano mayor tampoco pasaban mucho tiempo en casa. Y sus sobrinos pues estaban estaban en su casa como solían estarlo. Por lo que nadie nunca les interrumpía.
Lance observó a su novio pelinegro salir del aula notablemente consternado. Lance lo tomó por sorpresa, tomándole por la muñeca y guiándolo hasta el armario del conserje, cerrando y trabando la puerta desde adentro.
—¿Cómo te fue? —preguntó el moreno. Keith se alzó de hombros.
—Sinceramente, no lo sé. —contestó el pelinegro, el cual mantenía su cabello recogido en una coleta mal echa, cosa que tentaba a Lance, pues le encantaba como se veía con el cabello atado.
Lance tomó a Keith por las muñecas, colocando sus brazos por encima de su cabeza, negándole la escapatoria.
—En ese caso deberíamos tener por lo menos uno de despedida, ¿no crees? —preguntó coqueto el moreno bajando su rostro al cuello del Keith repartiendo besos.
—Lance... Nos van a cachar... —comentó Keith con gracia. —Además solo serían tres semanas, no sería una despedida, sería más como... una pausa. —agregó el pelinegro.
—Le quitas lo divertido a la vida Keef. —susurró Lance haciendo un puchero. Sin previo aviso colocó su rodilla entre las piernas del ojivioleta, moviendo su rodilla lentamente, mientras sentía al de menor estatura ponerse duro.
—La..Lance... —susurró Keith, suspirando. Lance sonrió y besó sus rosados y medio partidos labios, lo que le parecía sexy al castaño. Sabía que el pelinegro había cedido al devolverle el beso, por lo que soltó sus muñecas, liberando sus brazos. Los cuales inmediatamente el pelinegro pasó por el cuello del castaño. Las manos del latino pasaron por la silueta del azabache. Rozando cada punto débil del cuerpo del de orbes violetas.
—Mmn... Lance...~ —suspiraba Keith por lo bajo. Lance sonrió al saber que tenía al pelinegro justo donde lo quería. Metió sus manos debajo de la camisa negra de Keith, tocando su blanquecina y caliente piel.
El pelinegro hizo lo mismo, acariciando la espalda del moreno. Lance bajó sus manos hasta el trasero del pelinegro, y con fuerza levantó al ojivioleta hasta que éste enredara sus piernas en la cadera del castaño, rozando ambas entrepiernas excitadas.
—Mira como me tienes Keef... —susurró Lance de mamera provocativa, frotando su erección con la de Keith, quien gimió levemente, tapando su boca con su mano para evitar emitir sonidos demasiado altos como para ser descubiertos.
Keith acercó sus labios a los de su novio, besándolos y volviendo a "investigar el terreno" metienfo su lengua a la boca del moreno. Claro que ambas lenguas terminaron dentro de la boca del pelinegro, al no tener el control suficiente en la situación.
Lance comenzó a desabrochar su pantalón bajándolo junto con su bóxer, liberando su miembro erecto, el cual el azabache sintió contra su trasero que seguía cubierto con sus ropas.
—¿Me ayudas? —preguntó Lance, refiriéndose al pantalón del pelinegro. Keith sonrió y asintió. Una vez que ambos estaban desnudos de la parte ibferior de sus cuerpos, Lance volvió a tomar al azabache por el trasero, separando ambos glúteos mientras alineaba su miembro a la entrada rosada y estrecha del pelinegro.
—La...¡L-Lance! ¡Ah! —exclamó Keith al sentir la intromisión en su parte baja sin preparación previa. Lance sonrió y volvió a besar los hinchados y rojos labios del ojivioleta, quien simplemente se dedicó a cerrar sus ojos y aprovechar el bedo para acallar sus gemidos.
Con cada embestida que Lance daba, Keith se retorcía ante los espasmos que sentía dentro. Suspirando y gimiendo entre besos, rogando por la liberación del orgasmo. Por otro lado, Lance suspiraba y jadeaba con cada penetración, sintiendo la calidez de las paredes internas del ojivioleta envolver su erección.
Keith pasó sus manos a la camisa del moreno, arrugándola entre sus dedos al sentir los espasmos con más frecuencia.
—¡Mm! ¡L...La-Lance! M-me vengo... ¡Ah! —avisó el azabache, Lance lo atrajo una vez mas a sus labios para acallar el gran gemido con el cual Keith solía terminar. El moreno terminó por correrse dentro del pelinegro.
—Genial. Ahora estoy lleno de semen. Gracias. —comentó Keith con sarcasmo. Lance sonrió.
Se vistieron y Lance le tendió su sudadera.
—Toma, quizá te sirva para cubrirte atrás. Lo lamento si no traje condón, no lo tenía planeado. —espetó nervioso. Keith tomó la sudadera con una sonrisa y un sonrojo. La amarró a su cintura y besó la mejilla del moreno.
—Gracias bebé. —susurró, antes de darle un casto beso y salir del armario del conserje. Lance miró la puerta nuevamente cerrada y sonrió como tonto. Vaya novio que se cargaba...
Al día siguiente...
Keith llegó al salón nervioso. Aquel día les darían los resultados de sus exámenes, no quería estar en abstinencia por 3 semanas, su cuerpo de adolescente hormonal no se lo perdonaría, y lo pagaría caro con erecciones mañaneras a diario y quizá en otros momentos del día.
—Keith Kogane... 84. Felicidades, pasó. —espetó el profesor sarcásticamente. Keith celebró internamente. Externamente asintió seriamente en forma de agradecimiento.
Cuando la clase terminó corrió por toda la escurla buscando a Lance, topándose con él mientras salía de la clase de artes.
—¿Mullet? ¿Todo bien? —preguntó Lance. Keith asintió con una sonrisa.
—Pasaré a tu casa por la tarde para... "devolverte tu sudadera". —espetó el azabache, finalizando la oración con un guiño. Lance sonrió y abrazó al pelinegro por los hombros, besando su frente.
—Eres un maldito genio Kogane. —sentenció Lance con una sonrisa.

ESTÁS LEYENDO
30 días OTP [LAITH/KLANCE]
Hayran KurguOtra historia de las muchas que hay de 30 días de OTP Challenge.