Si tú te atreves (Rubelangel)

79 1 0
                                    

Pareja: Mangel x Rubius
Advertencia: contenido homosexual con ligero contenido sexual. Songfic.
Palabras: 1946

Quizá no había nada más natural y maravilloso que su amistad, tan común y sincera que nadie la cuestionaría.

Sin embargo, las cosas cambian con el tiempo, los sentimientos se afianzan, se _sienten_ realmente cuando menos se espera y al final no hay más que tomar una decisión ¿Enfrentarlo o ignorarlo para siempre?

Mangel se encontró en esa cruel encrucijada un día en el que nada especial sucedió... Estaba con Rubius, llegó Irina, ellos se besaron... algo dentro de Mangel  se rompió. Así de simple se podía resumir lo que lo que sentía el de cabello oscuro pero no era para nada simple.

Querer a su mejor amigo era una cosa, ser demasiado físico con él —aka no le quitaba las manos de encima— era pasable y ponerse un "poquito" celoso con aquellos que querían igualar el nivel de intimidad que ellos tenían  era comprensible pero, lo realmente preocupante, fueron los celos ocasionados por ver al chico con su novia.

Todos sabían que había algo... Algo diferente, fuerte y ardiente como alcohol acariciando la garganta y calentando la sangre de Mangel, algo que le da miedo cambiarle el nombre al que ha llevado hasta el momento porque él es el que saldría perdiendo pero era inevitable pensarlo... Tal vez estaba enamorado de Rubius... Pero no, eso no era, no podía ser posible, nunca había sentido una mínima atracción por los hombres y el rubio, a pesar de todo, es un hombre. Aún así no era necesario cambiar las cosas... Ellos estaban bien así como eran y el pelinegro aprendería a vivir con ello.

En cambio, Rubius vivía en la feliz ignorancia sobre los sentimientos de su mejor amigo pero no es porque fuera (tan) idiota o distraído, sólo no quería verlo porque era más fácil así, un poco egoísta de su parte pero no podía evitarlo ya que de esa manera podía tener a Mangel y a Irina... A ambos los amaba a su manera.

Inesperadamente, las cosas cambiaron un poco con Karmaland.

En ese juego de rol, donde no estaban juntos, era como si se hubieran separado por primera vez, era tan interesante como cruel y cada encuentro podía ser único hasta que llegó Lolito...

Era una situación divertida y aumentaba el drama de lo que estaba ocurriendo, además de que ellos podían divertirse comentando al respecto pero lo que fue realmente terrible, fue la dichosa boda... Todo era parte de un juego pero para el de ascendencia noruega en serio dolió esa propuesta de matrimonio, su pecho se rompió en un millón de pedazos; todos fueron testigos de ello y Mangel no fue la excepción.

En un momento que se encontraban a solas, el de lentes tomó a su amigo por los hombros y le habló en tono ligero, besando una de sus mejillas, provocando unas suaves risas en el rubio antes de hacer el comentario que llevaba un buen rato conteniendo.

—Casi creí que te dolió lo de la boda con Lolito...

—Creo que me dolería lo mismo que a Willy le dolería si Vegetta se casara conmigo. —El de ascendencia noruega ni siquiera sospechaba lo delator que era aquél comentario, así como la mirada de fastidio que le dedicó el de cabello oscuro porque si su relación se pareciera un poco a la de sus amigos mencionados, tal vez él no estuviera tan necesitado de dejar en claro su lugar frente a los demás.

EI tema no volvió a ser tratado pero tampoco era olvidado, en especial cuando, con cualquier excusa que era lo mismo a no tener ninguna, se emborracharon solos en una habitación de hotel, riendo por la primer tontería que pasara por su cabeza e inevitablemente saliera por sus bocas.

—Estás mucho más feliz desde que dejé Karmaland... —Soltó con la sonrisa bailando en los labios el de lentes, quedando recostado con los ojos cerrados que fueron abiertos cuando escuchó la voz del contrario.

YouTube sin censuraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora