3 de Enero de 1957 9:16h Britain Palace
Pasadas las fiestas me decanté por el norte de Nueva York, pasadas las nueve de la noche, cogí un taxi que me llevó al cabaret más conocido de Nueva York el "Britain Palace". Los neones rosas y verdes adornaban una hermosa finca pintada de blanco talco con unas grandísimas ventanas tintadas de negro, los neones creaban el nombre del cabaret y con varias luces neón de diferentes colores hacían figuras móviles que decoraban las esquinas del club. Señores bien vestidos de smoking y chistera, aparcaban sus enormes coches en la puerta para adentrarse en un espectáculo divertido y sexual que duraría toda la noche.
Cogí mi maletín me puse la chistera y me adentré dentro del cabaret prohibido por mi religión.Habían hombres bebiendo, borrachos y mirones, no podías tocar a las mujeres, si las tocabas tenias que pagar un mínimo de 50 dólares, ellas no se prostituían solo bailaban y jugaban con los clientes.
Las luces se apagaron y un foco enfocó al escenario y una chica encima de una jaula flotante empezó a cantar y salieron varias camareras en ropa interior y entre las mesas redondas empezaron a bailar con las bandejas de metal en la mano. La cantante que iba flotando por la sala era una de las "brujas" de Belmont, una bellísima mujer de unos veinte y tantos, alta, delgada y con mucho pecho, iba maquillada con un maquillaje muy excéntrico, sobra de ojos morada con tonos blancos, labial rojo y colorete rosa, llevaba unas pestañas larguísimas y una peca falsa en medio de la mejilla, su pelo era rubio y con unos bucles perfectos por todo el pelo. Su vestido era largo, pero por las piernas descubiertas, la cola del vestido llegaba hasta el suelo del escenario, mientras ella bailaba encima de la jaula flotante, yo intentaba averiguar como estaba enganchada, que tipo de mecanismo llevaba para levantarla tan alto, no había ningún cable ni hilo que la sujetara, estaba flotando en el aire, los hombres como estaban borrachos no se daban cuenta de lo que tenían delante, una verdadera bruja que con sus cantos cabareteros estaba encantándolos.
Mientras cantaba miraba a un hombre en concreto y el hombre hipnotizado rompía la copa y sonriendo a la bruja se cortaba el cuello delante de todos, los hombres aplaudían mientras otros dos hombres de seguridad sacaban el cuerpo del hombre recién asesinado por si mismo, la cara del cadáver era de felicidad , aun le brotaba la sangre por el cuello, pero su sonrisa estaba en su cara, con los ojos abiertos, seguí a los de seguridad para saber donde guardaban el cadáver y lo dejaban en el enorme basurero de detrás del club, una señora de apariencia unos cincuenta y tantos me sorprendió por detrás, era rubia y iba muy maquillada era como la "madamme" de las chicas, con una boa de plumas azules, parecía estar muy gastada y un vestido largo verde oscuro y me habló con un acento extraño:
-¿Que hace usted aquí? Aquí no pueden pasar borrachos
-Lo.. Lo siento señora, ahora mismo salgo de aquí
-Espere, usted me suena, creo que vive por nuestro barrio
-No, no lo creo- respondí, sabía quien era, la que cuidaba a las chicas de la casa Belmont, si estaba seguro era ella- no señora se estará confundiendo.
-Puede ser- me cogió de la camisa arrastrándome a ella y casi quemándome con el cigarrillo que se estába fumando- Nunca más me llames señora, nos veremos pronto.
Me dí la vuelta y salí hacia uno de los palcos, cuando me giré, la "señorita" estaba con el cadáver abrazándolo y besándolo, me dio mucho asco ver aquella horrible imagen, pero a los pocos segundos el hombre que acaba de ver degollado delante de mis ojos estaba despertando, la señorita me miró pero su mirada era oscura, sus ojos eran negros puros, en cuanto se dió cuenta que le miraba, pegó un salto, salió del basurero y corrió hasta los camerinos.
Cuando volví, en el escenario ya no estaba la cantante, aunque aun se seguía escuchando su voz,miré por las puertas de los camerinos y ví a trece chicas vestidas de negro con pamelas enormes salir con paraguas negros, dejé que salieran todas y entrar al camerino, desde dentro del camerino ví como cerraban el telón, cogí a una de las chicas y con mi hacha la maté, en el escenario no había luz la dejé dentro de la jaula donde estaba la bruja flotando encima, salí corriendo para ver el espectáculo, me senté en uno de los palcos junto a otros tres señores de chisteras enormes y chaqués negros o grises, cuando abrieron las cortinas del telón la chica muerta estaba dentro de la jaula dejando el suelo del escenario perdido de sangre, algunos aplaudían creyendo que era del espectáculo, hasta vi como un hombre se levantaba y le aplaudía, era la primera vez que sentía que estaba haciendo bien mi trabajo pero cuando vieron que no respiraba, que estaba totalmente quieta, que estaba muerta de verdad la gente se asustó, se tiraron al escenario a socorrerla. Los músicos dejarón de tocar, tiraron sus instrumentos y sin preocuparse de donde iban a caer, corrieron hacia la bella cantante, la sacaron de la jaula donde yo la puse, estaba sentada, apoyada en los barrotes de atrás la pequeña jaula fría y oxidada, claramente no pudieron hacer nada, estaba abierta en canal, desde la garganta hasta el ombligo y en la muñeca dibujada una pequeña hacha hecha con su misma sangre, cuando uno de los hombres vió el dibujo, medio desaparecido, chillo con un "A sido el, El Hombre Del Hacha". La gente perpleja mirando la muñeca suave y blanquecina de esa bella mujer.
Bajé del palcó donde algunos hombres solo miraban a los músicos, querían saber lo que estaban haciendo, no se creían que un asesino tan famoso como es El Hombre Del Hacha haya estado entre ellos, bebiendo, disfrutando del espectáculo. Bajé por las estrechas escaleras blancas de mármol tapadas con una fina y estrecha alfombra roja, aparecí entre las cortinas que tapan las escaleras, había gente que intentaba escapar de esa situación tan macabra y horrible, se podía ver de todo en esa sala, entre hombres cubiertos de sangre por ayudar a la mujer y otros hombres solo observando la situación, las otras bailarinas llorando desconsoladamente, de detrás de ellas salió una de las jefas del cabaret, las apartó y con los ojos abiertos como dos ventanas se tapó la boca con la mano derecha y se veía como una lágrima le caía por la cara.
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El Hombre Del Hacha
Horror10 Cápitulos breves sobre una história basada en la serie American Horror Story, no son los mismos personajes pero la trama es parecida. Cuenta la história de Josh Sposit un saxofonista del sur de Nueva York, que es apasionado al jazz y no soporta...