Parte 194

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Hoy era un día particularmente caluroso, parecía que de alguna forma los profesores habían profetizado que aquel viernes sería un día insoportablemente caluroso, porque habían dejado una montaña de tarea que los obligaba a permanecer dentro de casa, ahogados en calor.

Todas las ventanas en la casa de Arthur estaban abiertas, las libretas y libros de Arthur estaban solos en su escritorio, la puerta estaba cerrada y él estaba contra ella, produciendo ruiditos de gusto por los avances de Alfred.

Ambos están pegados contra el otro, las piernas de Arthur separadas por una pierna de Alfred contra la que se restriega Arthur, las manos de ambos vuelan en reconocimiento por sus cuerpos, sus labios no se separan, los gemidos mueren en sus bocas.

No se suponía que pasara esto.

Había invitado a Alfred para que conociera a sus padres, hasta ahí todo bien, solo que sus padres no estaban, y sus hermanos tampoco.

Resultaba que Scott se había ido con Morgens, Ryan y Bryan habían dejado su tarea para después y se habían decidido por salir por un helado, Peter fue llevado por Glen a la casa de Lukas, y desde ahí Glen fue a hacer unos encargos de mamá.

Ninguno de los dos le había puesto atención al detalle de que estaban solos.

Ya que los gatitos dormían en su habitación, Arthur no había tenido reparos en llevarlo hasta esta y dejar a Alfred acariciado y adorado a los gatitos como un niño pequeño, hasta que los felinos se habían hastiado y abandonado la habitación dejándolos solos.

No había un momento definido cuando paso, quizás fue el pequeño beso que le dio Arthur a Alfred, lleno de cariño que no fue suficiente para Alfred.

Poco a poco se apretaron contra la puerta y solo ahí cayeron en cuenta de que tenían casa sola.

La vida de adolescente de Arthur Kirkland. HetaliaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora