Capítulo 5.

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La increíble tranquilidad que me traía el estar en este lugar es inimaginable. No había algún tipo de ruido de la ciudad, no habían incesantes llamadas a mi celular por reuniones, peticiones, o por algún tipo de inconveniente en la empresa. Era solo el sonido de las hojas moviendose al compás de las ráfagas suaves de viento que mueven ligeramente el pelirrojo cabello de mi tímida y algo melancólica acompañante.

Mantenía su mirada fija en el gran lago frente a nosotros. Y miraba la noche estrellada con cierta fascinación.

—La cierta paz que produce el lugar es asombrosa — Dijo cerrando sus ojos y sonriendo por primera vez en toda la noche

—Recuerdo cuando lo descubrí. estaba agobiado y exhausto del instituto tenía unos problemas encima para colmo, esa noche solo quería huir. Alejarme de todos por un par de meses. Descansar de mis propios pensamientos... — relate mirando el lago, sabía que estaba viéndome atenta, podía sentir. Así como también sabía que estaba contándole de mí por encima, sin que ésta se diera cuenta. No es algo que suelo hacer con todo mundo.

—Debía tener unos 17 cuando mucho, y me sentía ahogado en mi propia catástrofe, así que tomé mi moto y conduje sin rumbo a una velocidad peligrosa, solo quería sentir algo más que no fuera angustia o dolor, quería sentir la tan ansiada adrenalina y eso hice. Me detuve de la nada justo donde está el auto ahora, no sabía en donde me encontraba y comencé a caminar sin rumbo hasta dar con este lugar.

—Pensé muchas cosas sentado sobre esa banca. Me metí al agua y flote mirando lo que justo ahora tu ves. —señalé el oscuro cielo —esa estrellada noche, me dio la calma y la paz que necesitaba.

—El lugar es hermoso Evan, no sabía que pasaste por eso para descubrirlo —tomó mi mano entre la suya, proporcionándole caricias a mis nudillos, tal como yo había hecho horas atrás en la galería.

—Los lugares mas hermoso casi siempre se encuentran ocultos sel; lo mismo sucede con las personas, nunca sabes que tan hermosas pueden ser hasta que la descubres.

Me miró, y conecté mi mirada con la de ella, retiré un mechón rebelde de su mejilla colocándolo tras su oreja. Notando como sus ojos brillaban bajo la luz de la luna, y como sus sonrojada mejillas se iban acalorando algo tan natural en ella. Mirando sus ojos a esa considerable distancia, podías notar que algo ocultaba, en ellos había algo más...

¿Que estás escondiendo selene?.

Con la yema de mi pulgar empecé a acariciar su mejilla. Cerró sus ojos ante el toque recostando su cabeza en la palma de mi mano.

¿Por qué sentía que ya la conocía de antes?.

—Ven, observa con detenimiento —tomé delicadamente su mano, y la atraje hacia mi, haciendo que nuestra lejanía disminuyera. Nuestra respiración comenzó a mezclarse y nuestros labios estaban a un roce de distancia para juntarse.

Deseaba besarla más que a nada, deseaba estrellar esos carnosos y rosados labios con los míos en un beso fugaz.

podías notar a kilómetros de distancia lo nerviosa que se encontraba.

Su labio inferior temblaba ligeramente. Un atisbo de sonrisa se asomo en mi rostro.

El tenerla así, solo por un roce, solo por mí, no era más que encantador.
Así que sin contenerme, indecente atrape su labio inferior entre mis labios, gimoteo. Y lo solté.

Tomé con mi mano su mentón y con mis dedos ambas coloradas mejillas, alzando su vista hacia mis ojos, quería ver que experimentaba ésta. Me miraba con sorpresa y desesperación, era tan predecible, podías saber lo que quiere o siente solo con mirarla. Lamio sus labios desvíando mi vista de sus despampanantes ojos a sus apetecibles labios.

La chica de los auriculares violetas.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora