Capítulo 13→¿Cómo que tu esposa?

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Un maravilloso miércoles se aproximaba, mi alarma sonó indicando que tenía que despertarme, el problema era que no había dormido. ¿Porqué? Simple, mi cabeza no dejó de dar vueltas.

Al llegar de casa de Liam mi padre no estaba, estuve pensando en las razones que tendría para hacerme tanto daño, siendo el mi padre, pero siempre regresaba a el mismo punto: Mi madre.

Mi madre era una mujer hermosa, llena de entusiasmo y energía. Todo era maravilloso hasta que la demencia la atacó, a el paso del tiempo ella dejó de reconocernos. Papá se aisló y no iba a el hospital, yo, al ser menor de edad, no podía hacer mucho.

Estube pensando sobre otras cosas, como: Mi situación con Lydia, era claro que estaba empezando a tener sentimientos por ella, pero, ¿Ella los tendría por mí? O ¿Mi padre me volvería a arrebatar mi oportunidad de ser feliz? No lo sabía, y siendo sincero, aún no lo quería descubrir.

•••

Después de tomar una ducha, la cual me ayudó para despejar todos esos pensamientos, decidí mandarle un mensaje a Scott.

Heyyy Scottyyyy

Scotty.
¿Pasó algo?

No, o eso creo,
¿Ally pasará por tí?

Scotty.
No, ¿Podrías hacerlo
tú? Por favorrrr

En 10 minutos llego.


Tomé rápido el aderall y salí corriendo mordiendo una manzana, subí al Jeep y arranqué. Llegué y toqué la bocina.

–Exactamente 12 minutos– Dijo Scott mientras subía. –Te pasaste–

–Perdón, Señor Exacto– Me dispuse a arrancar.

–¿Porque tanta prisa?– Scott estaba buscando algo en su mochila. –Ten– Scott me entrego una gran rebanada de pastel.

–¿Y ésto?– Pregunté confundido.

–Mi madre te lo manda, le comenté que me llevarías, ella dijo que era para que desayunaras–

–Se mira muy rico– Voltíe a ver a Scott. –¿Ahora sí puedo arrancar?– Pregunté entre divertido y ansioso.

•••

Después de estar todo el día aburrido por las clases llegó la hora de la salida. Tenía 4 horas para enseñar a jugar fútbol a el pequeño Mateo.

No tenía ni idea de dónde nos encontraríamos por lo que procedí a llamar a Lydia.

–Hola–

–Hola, Stiles–

–¿Cómo estás?– Pregunté para ser cortez.

–Excelente ¿Y tú?–

–Bien bien, ya salí de clases–

–Yo voy para mí casa, ¿Crees que le podrías enseñar ya?–

–Sí, ¿Llegamos a comer antes?–

–Sí–

–Nos vemos en el restaurante de Guido, ¿Si?–

¿Amor? -Stydia Donde viven las historias. Descúbrelo ahora