Capítulo III Engranajes en movimiento

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Capítulo III Engranajes en movimiento.

Dungeon

-Aún no es suficiente- Dijo Bell luego de recoger su lanza, que estaba clavada en el pecho de un monstruo, habían pasado dos semanas de su "pelea" en el bar, no se arrepentía de lo que hizo, si fuera por él le hubiera abierto el cráneo, pero no lo hizo, ya suficientes problemas le había generado a su diosa, prácticamente estuvieron al borde de una guerra que jamás podrían ganar.

Apretando los puños al igual que su mandíbula por el enojo, gruñó levemente y dijo.

-Aún soy débil-

Luego de decir eso Bell hundió su mano en el pecho del orco que acaba de matar, una vez sacada y viendo con desinterés como el orco se deshacía en partículas de humo, metió la gema en su mochila en su espalda, la cual Bell había cambiado por otro mucho, mucho más grande, prácticamente cubría toda su espalda, ya que era una mochila para "soportes", gracias al aumento físico que había sufrido, Bell no encontró problemas en llevar una mochila de tal tamaño.

-Debería volver, Hestia-sama se preocupara si no llego para la cena- Pensó Bell, acto seguido se ajustó la mochila y emprendió camino a la superficie, podría seguir bajando, pero tanto su armadura como su lanza estaban más cerca de ser desechadas de poder seguir, Bell ante ese pensamiento gruñó, sabe que su equipo ya estaba obsoleto.

-Debería hablarle a Eina, seguramente sabe dónde podría comprar equipo nuevo-

Con ese último pensamiento, siguió caminando hacia la superficie.

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Sede familia Hestia

Hestia se encontraba meditabunda mientras preparaba la cena, hace días se encontraba así y Bell era la causa.

-Bell-kun…-Susurro Hestia mientras preparaba los alimentos, su niño era una anormalidad dentro de las anormalidades, tenía la voluntad, el talento y la sed de gloria, ella sabía que llegaría lejos, se estaba haciendo fuerte a pasos agigantados, se sentia inutil como diosa, sentía que no aportaba nada al crecimiento de Bell más allá de actualizar sus monstruosas estadísticas.

-Quiero ayudarlo pero no se como…-Susurro Hestia para luego dar un suspiro cansado, verdad quería ayudarlo, pero aún así tenía miedo, desde que despertó del coma, todo había cambiado, cada día se despertaba totalmente agitado, las pesadillas lo golpeaban con fuerza, y estos últimos días había estado más raro de lo usual, prácticamente anoche lo sintió levantarse y sentarse en la mesa para estar durante horas para luego irse al calabozo.

-Hoy le preguntaré a Bell-kun que le pasa- Hestia asintió decidida a saber qué le pasaba a su retoño, pasaron unos minutos y escucho la puerta abrirse para luego escuchar un "ya llegué", dándose la vuelta, Hestia sonrío con alegría y se acercó a Bell para darle un abrazo.

Bell sonrió mientras se dejaba mimar por su diosa, besándole la cabeza se separó de ella y se fue a sentar al notar que estaba la comida hecha.

Hestia se desconecto momentáneamente del mundo luego de ser besada por Bell, luego de eso, sonrió con felicidad mientras daba leve saltitos hasta la cocina para llevar la comida a la mesa.

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Ambos se relajaban luego de terminar de comer, Hestia se volteo a ver a Bell para preguntarle.

-Bell-kun-

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