44. Compromiso

2.9K 179 397
                                    

Penúltimo capítulo.

¿Cómo les explico lo que pasó luego de lo que Tom hizo?

Bien, empecemos por el hecho de que quise encogerme hasta formar una piedra en el pavimento cuando las cámaras, periodistas, y paparazzis me acorralaron en hasta casi quitarme el aire. Por suerte Marcelo sabía hacer bien su trabajo y no dudó en cargarme como un costal de papas sobre su espalda y llevarme alejando a todos hasta el camerino.

Luego de eso, salimos en autos separados hasta el hospital. No supe bien lo que estaba pasando a mi alrededor; Marcelo y yo íbamos juntos en un auto. Por otro lado, en el auto que perseguíamos, iban Ernesto y Tyler con un paramédico cuidando a Tom.

Al llegar, tuvieron que cerrar el hospital y poner policías en cada puerta por la cantidad de personas que nos siguieron y deseaban entrar. De no ser la novia de Legsbell, yo también habría estado pegada a las puertas rogando por un saludo suyo.

Lo demás fue fácil de predecir; Tom tenía dos costillas fisuradas y contusiones faciales. Le recetaron descanso y usar una faja durante dos semanas.

Debíamos haber festejando a lo grande por su victoria. Era costumbre que se armara una fiesta llena de alcohol y extravagancias que organizaban los mecenas a cada vencedor, donde asistían cientos de personas y duraba hasta la madrugada. Pero Tom nos dijo que ya era un padre responsable y que debía asumir su papel como tal.

—¡¿Cómo se te ocurre hacer eso?!—exploté por fin cuando estábamos en casa, lejos del ojo público.

Bueno, aquí todos sabemos que yo contaba los días para que eso sucediera, pero tenía adrenalina acumulada y necesitaba descargarla.

Él se sentó en la cama con cuidado, protegiendo su torso adolorido con sus manos. Me miró curvando una sonrisita y luego aseguró:

—Ya es hora de que el mundo sepa quién es el amor de mi vida.

¿Por qué siempre que yo tenía ganas de pelear él salía con cursilerías? Qué rabia.

Y qué ganas de llenar su cara de besos.

Le ayudé a ponerse su pijama y yo me puse el mío. Nos recostamos juntos. Tom atrajo mi cabeza al hueco de su cuello y comenzó a acariciar mi cabello. Pasé mi mano con cuidado por todo su torso, la faja que se adhería a su cuerpo era demasiado dura y aprieta, parecía más un tratamiento ortopédico para escoliosis.

Besé su cuello cortamente; olía a sudor y dejó un leve sabor salado en mis labios. Probablemente necesitaría ayuda para bañarse.

—Jas dijo que le gusto.

—¿Qué no era yo quien le gustaba?

—Eso pensé también, pero hoy en medio de la pelea me ha dicho que solo quería darme celos y que por eso se te acercaba tanto.

Él soltó una risa cansada que sonó más como un resoplido.

—Bueno, eres tan bonita que le gustas a todos.

Entrelazó mi mano con la suya. Acaricié su brazo.

—Seguro ya tienes más de quinientas mil solicitudes de seguidores.

Del Amor a la Fama.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora