semana 38 (capitulo 3)

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33 semanas eran 231 dias o 7 meses y medio.

El tiempo había ido volando, la verdad extrañaba a mis amigos, pues a pesar de saber que no serviria de nada renegar, no quería mudarme, mis argumentos fueron ignorados, pues mis padres ya tenían un trabajo seguro y una casa genial  en una colonia privilegiada, pero mamá ya había tomado la decisión por el bien de mis hermanitos, si, hermanitos, eran gemelos.

Me encantaba mi cuarto, había hecho amigos, de ellos, solo seguiría en contacto con uno años después y ese era Leo.

Yo estaba a 2 dias de cumplir 6 años! Y por eso disfrute mucho a mamá los últimos dias, Lili ya estaba a punto de nacer, bueno Lili o... El otro.

Nos divertimos muchísimo al pintar el cuarto de los niños, mamá había decidido solo comprar ropa amarilla, no rosa ni azul, tampoco quizo comprar el carrito para bebé, el cuarto era amarillo con nubes, era hermoso.

Mamá se veía muy graciosa, pues estaba muy gorda y papá se veía muy feliz.

Dos semanas antes papá y mamá me preguntaron que que tenia planeado para mi cumpleaños, pues siempre me hacian fiestas increíbles. Este año solo conteste -Quiero que todo salga bien en el parto...- Mamá sonrio triste mente y papá me miro confundido, por que un niño de 5 años diria eso? Entonces añadi con una sonrisa -Y a mis hermanitos de regalo!- así que ambos rieron.

En la noche del 2 de abril, si, un día antes de mi cumpleaños, de la bienvenida y de el adios, mamá entro a mi cuarto y me despertó. Me dejo dos cartas para mi papá y muchas para lili y a mi me dijo en un tono serio -lo siento cariño, sabes cual será mi decisión y de verdad lamento que no estés de acuerdo, hazme la madre mas orgullosa y recuerda que siempre estaré contigo aqui- dijo mientras tocaba mi pecho -en tu corazon, te estaré cuidando, sabes los errores de tu padre, perdonalo y se fuerte por el -yo no podía contener mis lagrimas y la abrace -Prometeme que cuidaras a Lili y le daras mucho cariño, que seras fuerte por ella y que no me olvidaras- controlando mis lagrimas, dije, lo prometo. Entonces fui a dormir, crei que habían pasado 5 minutos y escuche una canción a lo lejos, luego mi puerta azoto y entró mamá con un pastel con una vela en forma de 6 y papá con una cámara cantando las mañanitas, me besaron y abrazaron para felicitarme, me dijeron que iriamos a desayunar. Llegamos a la casa del waffle, mi lugar favorito para desayunar y pedí un waffle con fresas, mamá y papá pidieron lo habitual, estábamos a punto de terminar el desayuno cuando escuchamos algo gotear, mamá tenía cara de pánico y dijo en casi un susurro -se me rompió la fuente-.

Papá iba a entrar en pánico, pero le grite -Deja un billete en la mesa y vamos al hospital!- entonces reacciono y cargo a mamá, ambos nos dirigimos al auto, llame al hospital y avise que íbamos en camino, al llegar salieron dos hombres con una camilla, en la cual pusieron a mi mamá con mucho cuidado, nos registramos y fuimos directo a la sala de parto.

Después de un rato de preparar a mamá comenzaron con la cesárea, a los minutos hablaron por el intercomunicador -Señor González, malas noticias, tiene que decidir rapido- Papá se quedó pálido y comenzó a sudar -S-Si?- Preguntó nervioso -De los tres solo se salvara uno, hay complicaciones, puede elegir a su esposa, a el varón o a la pequeña, decida ahora- Vi a mamá articular unas palabras y le leí los labios -Salven a mi pequeña- Y papá solo dijo -Lo que ella acaba de decir- Entonces el doctor prosiguió salvando a Lili, nos dejaron entrar, corri directamente hacia mi mamá - Cuida a Lili y perdonarme amor te am...- su ultima palabra fue interrumpida por el sonido que indicaba que los latidos de mi madre se habían detenido, papá beso su boca y tomo a Lili en sus brazos. Fue entonces cuando el doctor comenzó a explicarle a papá lo que había sucedido.

Dos dias después nos encontrabamos en un gran parque, lleno de flores para darle alegría a las lapidas de ese parque funerario, se reunió gran parte de la familia, esta vez no llore tanto, cuando era momento de cerrar la caja me acerque y deje una carta y una rosa blanca en las manos de mamá, así como bese su mejilla por ultima vez y le susurre algo al oído, así dejando caer mi ultima lagrima correr por su mejilla palida.

-Adios mamá... No, hasta luego-

Fue entonces cuando la tierra comenzó a caer sobre su caja y solo sonrei mirando al cielo, pues sabia que mamá estaba ahí, cuidandome y no me había dejado solo, me había dejado con mi hermosa hermana, Lili.

Vuelta atrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora