-Hyung, lo siento.- dijo llorando en los brazos de K. -Todo es culpa mía.
El mayor de I-Land acarició el pelo de Jay, habían pasado varias horas y aún seguía llorando sin parar, lo único que hacía era repetir que la culpa era suya.
-Si tan solo hubiera cuidado de él...- sollozó enterrando la cara en el pecho de su amigo.
-Jay, no tienes la culpa de que Ni-ki no esté aquí.- le intentó calmar.
-Es mi culpa. Sabía que se estaba sobreesforzando, le veía caer al suelo sin poder levantarse pero no dije nada; sus ojos pedían clemencia y nadie pudo leerlos, solo yo.- miró al japonés. -Vi como perdía fuerzas día tras día, vi como sus piernas cedían ante el cansancio y como caía de rodillas una y otra vez. Es todo un bucle en mi cabeza, le veo ahí tirado, sonriendo para no preocupar a nadie, pero su cuerpo entero arde. Lo supe y no hice nada.
K le lanzó una mirada dulce al estadounidense. Sabía que le dolía el haber visto a Ni-ki sin fuerzas y sin poder hacer nada; él mismo había visto a Ta-ki quedarse sin fuerzas en uno de los ensayos y aunque pudo tartar su dolor muscular ver como el menor se derrumbaba después de constantes prácticas le hizo demasiado daño. Se hacía una pequeña idea pero no sabía que en el fondo Ni-ki era para Jay mucho más de lo que Ta-ki era para él.
Antes de que Jay pudiera seguir martirizándose los chicos nacidos en el 2002 llegaron al dormitorio morado, esa habitación siempre había parecido un punto de reunión clave en la casa y aunque normalmente se pararían a hablar; Jake cogió un brazo de Jay, Sunghoon el otro y EJ cogió su chaqueta y se lo llevaron a rastras dejando al mayor en la habitación confundido. ¿Acababan de secuestrar a Jay delante de sus narices? Al parecer, sí.
K se echó en la cama mirando el techo y planteándose muchas preguntas. ¿Por qué Kyungmin no se despegaba de Ta-ki? ¿Había escuchado a Kyungmin hablando mal de Ni-ki? ¿Qué relación tenían? Tantas preguntas y ninguna respuesta.
Entre pensamientos Katachi había perdido el sentido de la realidad y solo volvió a la tierra cuando notó que alguien se había tumbado a su lado en la cama y le estaba abrazando, miró a su lado y Seon estaba pegado a él medio dormido, le abrazaba como si fuera una almohada y tenía una pierna apoyada sobre el muslo de K.
-Onie.- llamó su nombre acariciando su pelo y apreciando lo adorable que se veía apoyado sobre él. -Seonie, no te duermas sobre mí.- susurró retirando un mechón de cabello de su frente.
Seon levantó la cabeza y apoyó la barbilla sobre la cadera de K para mirarle a la cara, negó echándose más sobre él y dijo: -No, eres cómodo, hyung.
El mayor de ambos rodó los ojos y levantó a Seon tirando de él por los hombros para colocarlo más cómodamente y abrazarle parcialmente. El más bajito río y entrelazó sus piernas con las de K haciendo que este instintivamente le sujetara más fuerte, era algo poco lógico pero que Seon había descubierto que hacía.
El coreano apoyó la cabeza en el pecho de K y se relajó para escuchar los latidos de su corazón mientras que el japonés le dejaba besos por la parte superior de la cabeza, cuidándolo como si fuera un bebé. K acariciaba el costado de Seon mientras que este se hacía bolita en su pecho sin dejar de abrazarle, gracias a que ambos tenían la costumbre de abrazar algo mientras dormían habían desarrollado y esa forma rara de dormir juntos en la que apenas tenían distancia.
Aunque todo fuera tranquilo, la puerta estuviera cerrada y las luces apagadas algo inquietaba a Seon, si bien su chico se comportaba como siempre había algo que le incomodaba y como buen amigo y novio lo notaba, ¿pero eran realmente pareja? Nunca dijeron un término, simplemente se sentían bien juntos, en poco más de dos semanas se habían cogido mucho cariño y a veces, lo expresaban de forma amorosa; como aquella vez en el baños que los chicos les habían dejado solos y K manchó el pelo Seon de espuma que había hecho con el gel de manos, después de un pequeño forcejeo ambos acabaron algo melosos y se acabaron besando asegurándose de que ninguna cámara pudiera grabarlos. Su relación era algo rara pero pacífica, sin términos ni nadie que los definiera; porque ellos eran algo especial que no necesitaba explicaciones.
-Yuki hyung.- susurró Seon para llamar su atención y una vez que se encontró con sus ojos siguió hablando. -¿Qué te perturba?
El mayor inclinó la cabeza como si fuera un perrito ante la pregunta.
-¿Porturba? ¿Pertirba?- miró a Seon sin entender bien y este soltó una pequeña carcajada.
-¿Qué te inquieta? ¿Qué tienes en la cabeza?- aclaró de formas diferentes para que pudiera entenderlo. -Estás raro, bebé.- dijo el apelativo sin saber cómo reaccionaría, pero para su sorpresa lo que hizo fue evitar su mirada y sonrojarse.
K se incorporó y sentó al coreano sobre su regazo para después apoyar la cabeza sobre su hombro.
-Ta-ki estaba raro, siempre era alegre antes de I-Land. Sé que el estar lejos de Ni-ki pudo afectarle pero creo que Kyungmin tiene algo que ver en todo esto.- soltó rápidamente sin esperar una respuesta inmediata.
-Comprendo.- dijo antes de suspirar mientras que acariciaba la nuca de su chico, esto era más grave de lo que pensaba. -Ellos se llevaban bien o eso me dijo Nicholas, pero el día que llegamos a esta casa no se hablaban, voy a investigar contigo, ¿de acuerdo?
K asintió y besó la mejilla de Seon antes de volverse a tumbar en la cama.
-Ahora vamos a dormir, después tengo que hacer una coreografía.- susurró a su oído y besó su sien.
Seon asintió contra su pecho y dejó que el mayor rodeara su cintura con los brazos para estar más pegados.
Quería encontrar respuestas y la única solución era preguntar sobre él, quería saber qué pasó con Ta-ki.
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La promesa fue el cielo [En Edición]
FanfictionDespués de todo Ni-ki siempre supo que hay promesas que no duran y después de entrar a I-Land Ta-ki se lo confirmó. Quizás incluso con solo dos horas podía comprobar que las estrellas en el cielo no brillaban de la misma forma sin él, puede que nunc...