-aaaaaaaaaaa- personaje hablando
-aaaaaaaaaaa- personaje pensando
- aaaaaaaaaaa- ser sobrenatural hablando
- aaaaaaaaaaa- ser sobrenatural pensando
RENUNCIA DE DERECHOS: ¿en serio os imagináis a kishimoto escribiendo un Lemmon? Acabarían todos rogándole sexo a Sasuke mientras el uchiha hace su hmpf característico… no, ni el mundo de Naruto me pertenece, ni mis historias le pertenecen a kishimoto. Dos mundos separados, y yo cuál parásito usando una buena idea para lanzar las mías, nada más. Aunque también es cierto que yo le hago publicidad con estas cosas…
-Porque si fracaso, se acaba el mundo, literalmente…- sentenció, suspirando derrotado. Ino arqueó ambas cejas, normalizando su respiración tras el espectacular orgasmo que acababa de sentir. Seguía enfadada, seguía decidida a delatar a Naruto ante Kakashi, a poner fin a su plan. Pero esa contestación era demasiado radical, demasiado importante como para ignorarla. El uzumaki reparó en el gesto de interés de Ino dentro de su pose de enfado, y cerró los ojos.- Podría explicártelo horas, pero será más rápido si nos llevas a tu mente…- sugirió, apartándose ligeramente la yamanaka de él. Seguían incluso sentados en el sofá, con la rubia encima del jinchuriki, sin romper esa extraña pose con ella en ropa interior a horcajadas sobre el rubio.
-¿Para que me pase como la ultima vez que lo hicimos?- preguntó con resentimiento, disimulando una risa Naruto. Le había hecho gracia el comentario, pero, viendo el cabreo de ella, mejor ser cauto.
-No estaría mal repetir… pero no van por ahí los tiros. Además, si soy capaz de hacerte lo mismo dos veces, creo que sería hora de que abandonases tu carrera como kunoichi del clan yamanaka y te dedicases a la vida civil…- repuso, apretando los labios Ino.
Cierto, hace cinco días la pilló desprevenida… en una situación normal, como mucho, Naruto podría resistirse a darla información, pero en absoluto controlarla como aquella vez. Un yamanaka es experto en blindar su mente, y la única razón por la que no lo logró es porque no se esperaba que el rubio tuviese tanta experiencia en manejar su subconsciente y defenderse de invasiones mentales. Lo normal era que la víctima de un yamanaka estuviese indefensa cuando la asaltase, y resultó que Naruto estaba incluso armado. Ahora, si se mantenía alerta, no tenía nada que temer. Ni nada que perder, ya puestos, tenía a Naruto contra las cuerdas tras verle con Temari. Juntó sus manos con las sienes de Naruto, y se centró en su propio paraje mental. Cada persona tenía uno, un lugar hecho de pura sugestión desde donde se podía acceder a los recuerdos y conocimientos de la persona, aunque era curioso: todo el mundo solía representarlo con un largo pasillo, uno lleno de puertas. Quizás era por el influjo de la televisión en la sociedad y su manía de representarlo así, que había acabado convirtiéndolo en tradición; o quizás era realmente así…
Lo cierto es que nadie había ahondado en ello, e Ino compartía la idea de su padre de que ese pasillo permitía acceder mejor a los recuerdos, era una forma más… práctica… de ordenar tu subconsciente. El de Ino era un pasillo de paredes blancas impolutas, con puertas de su color favorito, el púrpura con marcos azules, y todo perfectamente iluminado. Cada puerta llevaba a recuerdos, experiencias del anfitrión: en la mayoría de las personas, la organización era caótica, de ahí lo fácil de asaltar sus mentes. La rubia solo tenía que usar su chakra para entrar, y el dueño de la mente no sabía después como expulsarla, o cerrar esas puertas, mientras Ino las abría una por una para buscar lo que quería. Pero en un yamanaka, o en auténticos genios en el manejo de su propia mente como descubrió que era Naruto, todo estaba perfectamente ordenado y blindado, permitiendo compartimentar cada recuerdo y así evitar intromisiones ajenas, o facilitar el recordar algo por contra. Si Naruto intentara forzarla o acceder a su memoria para borrar ese momento con Temari, Ino simplemente cerraría cada puerta y ya. La rubia observó con seriedad al uzumaki, que contemplaba a su alrededor con curiosidad.
-Bien… estoy esperando.- espetó con una pose fría, atrayendo la atención del jinchuriki.- Y no esperes que te deje entrar en ninguna de mis puertas…
-No hará falta, con estar aquí me basta…- declaró el rubio, para luego mirar al techo unos segundos y sonreír con un gesto siniestro.- Bien Ino, te volveré a hacer la pregunta de esta mañana… ¿te sientes libre?- la preguntó, sonriendo con confianza. La rubia arqueó una ceja, ¿para eso la hacía llevarlo allí? ¿Para responder de nuevo a una pregunta ya respondida?
-Ya te dije que depende del contexto. Entiendo que no lo soy completamente, que al vivir en sociedad siempre tendré límites… pero, en esencia, soy libre.- anunció, buscando zanjar este problema ya para ver a dónde quería llegar el jinchuriki.
-Así que al menos eres libre en esencia…- Repitió Naruto con burla, para luego sacar un kunai de su manga derecha. La yamanaka no se alteró por esa arma, allí era inútil… imaginar que la hacía daño no se lo haría realmente, era invulnerable en ese lugar mientras no bajase la guardia. Aunque la llamó la atención que Naruto llevase un kunai bajo la manga derecha. El uzumaki sabía de lo inútil de esa arma en ese contexto, no en vano descubrió cuando intentó defenderse de niño de los asaltos de los yamanaka que no había manera de atacarles, así que la tendió el arma con tranquilidad.- ¿te importa rascar un poco la pared? Una imagen vale más que mil palabras…
La yamanaka tomó el arma con extrañeza. ¿Qué sentido tenía? Pero, al ver a Naruto tan tranquilo, esperando a que lo hiciese, decidió hacerle caso. Rasgar esa pared no era peligroso, se repararía con solo pensarlo. Tomó la metálica herramienta y comenzó a rasgar la pintura blanca de la pared más cercana… y solo pudo fruncir el ceño. Había… algo… debajo. Algo debajo de la pintura, algo de color negro, como pintura con formas extrañas. Siguió rascando. Eran kanjis, intrincados kanjis en una lengua desconocida, ni tan siquiera era la de uzu (que ya había visto en algunos de los mejores sellos de la hoja), eran secuencias de sellos desconocidos que se entrelazaban unas con otras en triagramas y pentagramas. La yamanaka arqueó las cejas con sorpresa, y se dio la vuelta para encarar al uzumaki, ¿era alguna clase de truco? Pero el rubio la indicó que no hablase, para luego señalar con su mirada al techo del paraje. La rubia miró con interés a ese lugar, y abrió los ojos con terror cuando un gigantesco ojo se abrió en el techo, uno que miró alrededor con interés. Era del mismo color que el suyo, solo que enfermo, inyectado en venas rojas, ligeramente desorbitado. Ino iba a gritar, pero Naruto la tapó la boca, quedándose ambos quietos. El ojo miró a la pared rascada, que acto seguido se volvió a teñir de blanco, para luego cerrarse y desaparecer como si nunca hubiese estado allí.
Ino iba a preguntar sobre ello, pero Naruto no la destapó la boca. Se limitó a pedirla atención con las cejas, para luego señalarse a sí mismo. Mensaje captado. La yamanaka puso de nuevo sus manos en las sienes de Naruto, esta vez viajando al paraje mental del rubio en lugar del suyo. El pasillo de Ino se vio sustituido por otro… diferente. Las paredes de impoluto blanco pasaron a ser de piedra irregular y gris, recorridas por tuberías negras donde no había puertas, mientras la luz pasó a titilar en lugar de iluminarlo todo. La rubia levantó los pies, asqueada al comprobar que había al menos dos palmos de agua… ¿este era el auténtico paraje mental de Naruto? La anterior vez que examinó su paraje mental, puesto que el rubio no opuso la más mínima resistencia, no tuvo que pasar por ahí, accedió directamente a sus recuerdos… si lo hubiese hecho, habría sido mucho más cuidadosa. El paraje mental estaba tan sano como estuviese la mente de su anfitrión, si el sujeto había sufrido mucho o tenía estigmas o traumas internos, se deterioraba. Y el de Naruto era oscuro, frío…
Iba a hablar, pero Naruto la señaló que siguiese en silencio. Rascó también su pared, apareciendo esos kanji, y después, del techo de su paraje mental, donde un ojo similar al anterior, solo que con un iris similar al del rubio, se volvió a abrir para reparar la pared y volver a desaparecer. Naruto tomó la mano de la rubia, y la condujo a través de los pasillos de su paraje mental a paso tranquilo. Las puertas del lugar eran naranjas, como se imaginaba la yamanaka, pero, pasado un tiempo, se encontró con algunas… diferentes, unas pocas puertas enterradas en lo más profundo del subconsciente de Naruto. Estas eran rojas, con el marco negro, astilladas y muchas de ellas con grietas y golpes desde dentro, o incluso cadenas evitando que pudiesen abrirse. Fuese lo que fuese lo que se guardaba ahí dentro, el subconsciente de Naruto lo aborrecía… pero eran extrañas, ¿Cómo es que tenían otro color? Teóricamente, toda puerta del paraje debía de ser similar, quien las ponía sabía siempre lo que había dentro, ¿para qué diferenciarlas? Y el interior de Ino se removió incómodo… quizás… para evitar que un intruso liberase lo que no debía. Algo como lo que había salido de una de las puertas, que estaba abierta… Naruto paró de andar al llegar a una gran sala, y se estiró ligeramente, más relajado.
-Ya puedes hablar, estamos seguros.- anunció el rubio, tras pasar una sección donde el pasillo de ensanchaba y daba a una inmensa sala, una de techos tan altos que Ino no podía ni verlos. El rubio se estiró ligeramente, relajado, mientras la rubia miraba alrededor… estaba demasiado oscuro, y no entendía por qué el lugar era tan grande…
-¿Dónde estamos?- preguntó la ojiazul, intrigada. Ese ojo… ¿no estaba allí? ¿Por qué?
-En el único lugar en el que no puede mirar ese ojo, chiquilla…- anunció una voz a su derecha. Ino dio un respingo, y abrió los ojos con terror cuando pudo ver una figura inmensa iluminada por unas intensas llamas naranjas que comenzaron a fulgurar por todo el lugar. Ojos del tamaño de un ser humano, colmillos inmensos, nueve colas a la espalda, el vapor saliendo de su boca y desprendiendo tal calor que toda sensación de frío de la yamanaka por el ambiente desapareció… era la primera vez que alguien que no fuese Naruto (o Sasuke, aunque eso nadie lo sabía), veía en ese lugar todo el esplendor del poderoso…
-Ki… kiuby…- murmuró la rubia, aterrada. Ese ser era enorme… joder, tranquilamente era tan alto como un edificio de diez plantas. Se acercó todo lo que pudo a Naruto y se resguardó tras él, dejándose llevar por la sensación de terror que le provocaba tal ser, arrancándole una risa al uzumaki mientras tanto.
-Suele impresionar la primera vez que lo ves, salvo si tienes cinco años y lo confundes con un perro muy muy grande… y prefiere que lo llamen Kurama…- comentó con burla, bufando el biju al recordar esa anécdota de hace casi década y media. Ino observó de arriba abajo al kitsune, totalmente asustada. ¿Eso llevaba Naruto dentro?- Si te asusta ahora, deberías de verlo cabreado y a su tamaño normal… ahora solo mide una tercera parte de su altura…- Ino le miró, todavía más asustada. ¿Eso era una miniatura del kiuby? Si de un zarpazo podría aplastarla como un insecto… Sus padres la contaron de niña como ese ser literalmente masacró a la población de konoha, como aplastó edificios e ignoró las mejores técnicas de sus ninja hasta que Minato namikaze pudo frenarlo. El miedo a Kurama era genético en la aldea de la hoja, cosa que llenaba de orgullo al zorro.
-No me lo recuerdes, esto es indigno de mi poder, solo falta que me desaparezca colas…- gruñó el nueve colas, para luego dirigirse a la rubia.- Bueno, salvo que seas comida, estás aquí para preguntar, ¿no?- Ino se aferró inconscientemente al ojiazul ante esa indirecta de ser devorada, para luego disciplinarse. Sacudió la cabeza, y se centró en lo importante. Mientras estuviese con Naruto estaba segura, podía relajarse un poco y soltar sus miles de preguntas.
-Que… ¿Qué era ese ojo? ¿Y esos kanji? ¿Qué hacían en mi mente?- preguntó, para luego comenzar a razonar.- Parecían… sellos de control mental…
-Chica lista…- Kurama asintió con satisfacción mientras miraba de reojo a su cachorro. Perspicaz… Naruto asintió también, y se dispuso a explicarlo.
-Exacto, son sellos de control mental. Ino, estás siendo controlada…- Ino frunció el ceño, ¿era cosa suya?.- como yo realmente, toda la puta aldea está siendo controlada dattebayo…- reveló, negando Ino con un gesto de incredulidad tras tardar unos segundos en asimilarlo.
-No… no tiene sentido, ¿controlados? Si estamos haciendo nuestra vida normal… ¿nos controlan para que trabajemos y hagamos como siempre? ¡Es ridículo!- Naruto y Kurama no pudieron reprimir una carcajada, ofendiendo a la rubia.- ¡Esto es serio vale! Si es cierto que toda konoha está siendo controlada… mis padres, el hokage, nosotros… estamos jodidos…
-Perdona, perdona…- se excusó Naruto, intentando explicarse.- Realmente, lo de controlarnos para que hagamos una vida normal lo llevan haciendo desde siempre, por eso nos hemos reído… deciden la ropa que llevarás y lo llaman "tendencia de esta temporada", qué comida debes de comer y te hablan de "dieta saludable", cuál será tu profesión y lo llaman "mercado laboral"…- Ino frunció el ceño, eso no era así...- ¿no me crees? ¿Qué te parece si hablamos aquí de matar al hokage y destruir konoha, con todos los niños incluidos?- la pregunta fue tan sorpresiva y en un tono tan alto que Ino no pudo reprimir un gesto de miedo, y mirar alrededor con incomodidad.- ¿ves? Solo mencionarlo y mira cómo te pones, creyendo que alguien se dará cuenta y te castigará por ello. Lo mismo con el terrorismo, violaciones, incluso con pensar en si dios existe o no… solo es hablar, es inofensivo, puede que incluso ayude a defender konoha mejor. Pero se han dedicado toda tu vida a condicionarte para que, en cuanto surja esa idea, sientas pavor y la descartes de inmediato… es como lo del perro de Pavlov que me explicó Kurama con el ejemplo del ramen y mi antojo matutino...- enunció, arqueando una ceja Ino mientras Kurama suspiraba… lo del ejemplo del ramen le ocurrió tras horas y horas de infructuosa explicación teórica…
-Orwell lo llamaba "crimental" en su libro "1985"- añadió Kurama con un tono académico, asintiendo Naruto.
-¿Ah si? Bueno, veo que no soy el único que se ha dado cuenta de que somos putos monigotes… el caso es que trabajamos en empleos que no queremos para comprar mierda que no necesitamos y mantener así a una aldea a la que no importamos una mierda realmente. Somos esclavos de una forma de vida, la forma de vida shinobi, incluso tu propia familia colabora…
-¡Mis padres no me ven así!- defendió Ino a su familia, riendo con ironía Naruto de vuelta.
-¿Ah si? Entonces supongo que podrás casarte con un mendigo civil en un futuro si tú quieres, ¿no?- preguntó con un gesto de complicidad, callándose de golpe Ino. Joder, por supuesto que no, su clan nunca lo aprob… un momento...- lo del mendigo es un ejemplo, bastaría con que escojas a alguien diferente al que elija tu clan en su momento… No es culpa de tus padres si te sirve de consuelo, han sido educados para seguir esas reglas, para alimentar el sistema. Hombres como carnaza, mujeres como úteros andantes… en resumen, llevas toda tu vida controlada para hacer una vida normal mientras otros se aprovechan de tu esfuerzo, en ese sentido prácticamente nada ha cambiado… el problema no es el control en si, al menos para ti, si no quién controla ahora todo…- el uzumaki miró al biju, que asintió con serenidad, y adoptó una pose solemne antes de seguir hablando.- Kurama y yo lo llamamos el panojo…
-¡PANÓPTICO, MALDITO ANORMAL, COMO EL DE BELHAM! Panojo es lo que eres tú…- gritó lleno de rabia el biju.- Tuvimos una reunión de equipo de cuatro horas para analizar todo esto, ¿tanto te costaba memorizar los putos nombres básicos?
-¡Joder, es que pones nombres imposibles! Como el que le pusiste antes a esa cosa, ese demonio llamado… ¿haya sashimi?- preguntó Naruto, intentando excusarse e hinchándose la vena de la frente del culto biju, que casi se tiraba de los pelos.
-¡AYAKASHIGI, como el puto ser mitológico! ¡Intento ser exhaustivo a la hora de plantear nuestra situación y me encuentro con que mi jinchuriki tiene el cerebro de un niño de cinco años!
-¡te recuerdo que hasta hace cinco días no había leído un libro en mi puta vida! Todo lo que sé es de escuchar en clase mientras una parte de mí dormía, y razonar con lo oído, ¡no me pidas cultura!- se excusó Naruto, rugiéndole de frustración el biju mientras se quejaba de tener el peor jinchuriki de la historia. Como echaba de menos a la culta y educada mito en estos momentos, con ella hasta tenía charlas literarias… Ino decidió cortar antes de que empezasen a golpearse, incluso el biju levantaba el puño amenazadoramente hacia el uzumaki.
-Me da igual como lo queráis llamar, ¡esto es ridículo! Si yo estuviese siendo controlada, lo sabría…- humano y biju se quedaron en silencio y la miraron con una ceja arqueada.
-¿Y cómo explicas el ojo y los Kanji? Sabes perfectamente que es control mental, Ino chan, tu clan es experto en eso… Y si no nos crees, metete en cualquier otra mente y rasca un poco en una pared, y verás los mismos kanji…- repuso Naruto con serenidad, y la rubia no pudo encontrar otra explicación. Lo más lógico era el control mental, en la mente ajena era imposible crear genjutsu o alucinaciones, y menos si esa mente era una yamanaka. En su mente había un intruso, incluso podía sentirlo ahora que sabía de su existencia. Aunque una duda acudió a su mente.
-Supongamos que os creo y acepto que nos están controlando… si estamos TODOS siendo controlados, ¿Cómo es que me estás diciendo esto? ¿Tú no estás controlado por ese ojo?- preguntó, rascándose Naruto la nuca en un gesto nervioso que captó la atención de la fémina. Era raro ver al Naruto actual así...
-Esto… porque yo solo lo estoy en parte Ino chan… mi esencia realmente está libre, pero finge estar controlada como el resto y conserva ese ojo aquí para que no sospechen… solo tengo que aparentar control y ya…- intentó explicar el uzumaki, resoplando el biju al ver que Ino no lo había entendido… como para entenderlo siendo tan críptico. No iba a decirlo para no herir su orgullo, pero se notaba que el cachorro tenía miedo de decírselo a ella… aunque no estaban para remilgos en ese momento, por lo que intervino.
-Agghhh, no tenemos todo el día cachorro… Como bien sabes, el chiquillo no tuvo lo que se dice una infancia feliz… sufrió palizas, insultos, desprecios… este paraje mental es así porque fue el primer lugar en el que Naruto se sintió de verdad seguro en toda su vida. Un grupo de aldeanos intentó matarlo cuando tenía cinco años, le rompieron incluso un brazo con una vara de hierro en su huida, y solo lo dejaron en paz cuando se metió en una alcantarilla tan hedionda que les quitó las ganas de meterse a buscarlo…- explicó el biju, mientras Ino miraba con un gesto de tristeza y culpa al rubio, que clavaba sus ojos en el biju de forma reprobatoria.
-¿Vas a escribir mi puta biografía?- se quejó. No le gustaba sentir las miradas de lástima cuando alguien recordaba algo de su infancia, y menos de Ino. Le recordaba que fue débil… y el precio que tuvo que pagar. Kurama lo ignoró y siguió hablando.
-El caso es que una infancia así tiene que dejar huella. El ser humano tiende al equilibrio, así que lo normal hubiese sido que Naruto se dedicase a devolver los golpes uno a uno, defenderse de las agresiones, ganando rencor y seguramente traicionando a la aldea cuando se hartase… pero no fue así. Para salvaros a todos, se dedicó a tragarse todas esas contestaciones y responder con una sonrisa, bloqueando mi influencia… y claro, eso no es equilibrio. Su mente se acabó fracturando… y de esa fractura surgieron dos personalidades con una base en común pero diferentes en un aspecto esencial. Una externa, con el control, que me gusta llamar "kami Naruto"… un extremo de bondad y amor que me parece tan antinatural como la otra parte… porque por otra parte tenemos a su total contrario: sádico, manipulador, rencoroso, incapaz de memorizar un puto nombre… chiquilla, te presento a "yami naruto".- anunció, gruñendo por lo bajo Naruto. Ino le observó, atónita, aunque en su interior se lo temía. Esos días había podido ver momentos de la infancia de Naruto, momentos de maltrato y dolor. Y, como heredera del clan experto en psicología de konoha, sabía que esos traumas NECESARIAMENTE tenían que dejar mella si no fueron nunca tratados. Nunca se creyó la historia de que Naruto lo había olvidado todo y ya, era literalmente antinatural. El kiuby confirmaba las sospechas ahora, y la hacía preocuparse aún más por el rubio…
-Na… Naruto, ¿tienes doble personalidad?- preguntó. El rubio elevó los hombros, mostrando que no tenía ni idea.
-Realmente, el problema lo tiene él, que me ha tenido encerrado casi dos décadas…- expuso con sarcasmo.
-No lo plantees como algo malo, chiquilla… casualmente, eso os ha salvado la vida. Yami y kami son los dos extremos, la forma que ha tenido la psique de Naruto de alcanzar un equilibrio y de paso salvar la aldea de la hoja. No quería tener rencor ni odio hacia nadie, así que lo tuvo por él yami. Si no existiesen, Naruto sería el punto medio entre los dos… y el punto medio dudo muchísimo que fuese tan benévolo con konoha como kami Naruto… ¿o tú habrías perdonado todo lo que perdonó el cachorro?- amenazó con una siniestra sonrisa el kitsune, temblando Ino. Por supuesto que no…- y ahora sigue salvándoos la vida. Nadie sabe ese secreto de Naruto, solo él mismo y yo, y el gaki se encargó de enterrarlo tan profundamente en su subconsciente que ni tan siquiera el PANÓPTICO…- Kurama miró reprobadoramente al rubio.- …sabía que existía. Así que solo controló a kami Naruto y se olvidó de yami. El Naruto que tú has conocido toda tu vida consiguió tomar el control hace unos días y tomar medidas: liberó a Yami y le dio el mando… y ahora dependemos de... él…- Ino asintió… claro, ahora entendía lo de esas puertas rojas llenas de golpes y cadenas, y que una estuviese abierta… Mientras, Naruto sonrió al kitsune con ironía.
-A grandes males, grandes remedios… y en esta historia, YO soy el remedio y no el mal. No lo olvides.- repuso con orgullo, interviniendo Ino.
-Bu… bueno, si Naruto encontró la forma de liberarse, entonces yo podré hacerlo también. Dime cómo lo hizo exactamente y podremos luchar juntos y…- Naruto negó con la cabeza, captando la atención de Ino.
-No es tan sencillo, Ino chan…- el rubio se acercó a ella y la tomó de las manos con suavidad, clavando sus zafiros en los suyos. Ino se quedó mirándolos fijamente, esperando a que Naruto hablase… cuando hacía eso, sentía que literalmente podía ver a través de ella…
"¿estarías dispuesta a morir sin saber si volverás a despertar?- preguntó, impactando a Ino. Había dicho… ¿morir?- porque eso es lo que me ocurrió a mí hace cinco días. Kami me liberó y me dio el control, y el panóptico lo anuló por completo para matarnos en consecuencia. Si no llego a estar yo para retomar el mando tras hacernos esto el ojo ese, estaría muerto, ese tiempo que estuve inconsciente fue lo que tardé en hacerlo. Y ahora tengo que fingir que me ha vuelto a controlar para poder actuar… si no toda la aldea me atacaría y ya estaría muerto. Le dejo acceder a prácticamente toda mi mente… salvo a mis puertas rojas y a este lugar, donde Kurama puede mantenerlo a raya. Cree que me controla, y yo puedo actuar a mi aire… al menos hasta que me descubra, lo cierto es que ya he tenido algún accidente porque comienza a sospechar…- reveló el rubio, recordando el incidente con esa chica de pelo rosa en el callejón de hace dos días. El rubio se fijó en como Ino, a pesar de seguir abrazada a él, sentía todavía dudas, algo de miedo con respecto a esta revelación del uzumaki, lo que le hizo suspirar.- Sigo siendo Naruto, Ino chan, me sigue gustando el ramen y dormir hasta tarde… y en cuanto al otro, a "San Naruto"… supongo que puede recobrar el mando cuando quiera, no está realmente muerto porque tampoco ha estado nunca realmente vivo, es solo una invención, y no deja de ser el dueño de este paraje mental…- se quejó con amargura, para luego centrarse."
-Pero lo importante es… ¿tú eres capaz de suicidarte aquí y ahora para liberarte de su control, sabiendo que puede que despiertes de nuevo, o puede que no lo hagas?- la pregunta atemorizó tanto a Ino que la hizo temblar. La estaban hablando… de morir. MORIR. ¿Cómo iba a hacer eso? ¿Cómo iba a hacerlo sin la seguridad de volver a despertarse? Dejar atrás a su familia, amigos, su hogar… no. No podía. Y no la hizo falta ni hablar para que Kurama y Naruto supiesen la respuesta.
-No está preparada cachorro…- gruñó el biju, el cual se esperaba esa reacción. Lo cierto es que su anfitrión estaba completamente loco, una persona cuerda no habría hecho eso de morirse para liberarse…-Deberíamos de regresar al plan original…- sugirió, negando Naruto.
-No tenemos tiempo…- respondió el rubio, gruñendo Kurama. Si, ellos no iban a aguantar mucho más, de ahí el tiempo de dos días que había puesto el gaki al hokage para contestar su propuesta…- Y además, ahora que ella lo sabe todo, es nuestra única opción. Con ella, podemos ganar, sin ella nunca lo lograremos... yo… confío en ella.- reveló al biju, mirándolo de reojo Ino. Naruto lo había dicho completamente convencido, de verdad creía en ella. ¿Por qué tenía tanta fe en que ella podría ayudarles? ¿Tan importante era? No lo sabía, pero, si podía ayudar a liberar konoha, lo haría. Si Naruto confiaba en ella, ella estaría a la altura.
-A ver… no… no puedo hacer lo que me pedís… no quiero morir… pero tiene que haber otra manera. Puedo ayudaros, solo decidme el plan y os ayudaré a liberar konoha…- declaró, mirando a ambos interlocutores. Naruto la guiñó un ojo, satisfecho, y mientras Ino contenía un pequeño sonrojo (joder, hablando de salvar el mundo y todavía tenía tiempo para esas cosas…), el rubio miró al gran kitsune, que suspiró derrotado.
-Como si hubiese otra opción…- se rindió, sonriendo la yamanaka, aunque la siguiente frase la hizo fruncir el ceño con enfado...- espero que tu hembra esté a la altura y sea algo más que un cuerpo bonito…
-Mi nombre es Ino…- gruñó al biju, riendo el rubio. La había durado poco el miedo al kitsune… por algo le gustaban las mujeres con carácter..- bien, empecemos por lo básico, ¿Cómo se liberó Naruto del control lo suficiente como para liberar a Yami? ¿Dónde está ahora el Naruto baka? ¿Cuál es el…?
-Tranquila chiquilla, no quieras andar antes de aprender a gatear…- la interrumpió el biju, para luego mirarla fijamente.- Estaría encantado de responder a todas esas preguntas, pero este plan se basa en la sorpresa. Yami y yo somos intrusos, y el panóptico ya empieza a sospechar, sabe que algo no cuadra en su konoha, es cuestión de tiempo que nos descubra y nos expulse… y, si tú, que estás también controlada en parte por él, conoces nuestro plan, él solo tiene que abrir una puerta de tu paraje mental y acceder a tus recuerdos para arruinarlo todo y ganar. Nos mataría, a ti te volvería a controlar y el mundo estaría perdido…- Ino frunció el ceño, contrariada por lo que acababa de decir el biju. En cierta manera lo entendía, ella era sin quererlo una agente doble, no tenía otra personalidad y un biju para combatir el control del panóptico. Pero, ¿Cómo iba a ayudarles si no confiaban en ella?- Si, te entiendo. Quieres que confiemos en ti, y lo vamos a hacer… lo que haremos será ir rompiendo poco a poco su control sobre ti.
-Entonces hay una forma de romperlo sin morir…
-Si… ¿no te sientes más libre ahora que hace cinco días?- Ino pensó en ello, asintiendo con confusión. Era cierto, hace cinco días se sentía una espectadora de su propia vida, una vida monótona, pero ahora no… era cierto que este Naruto era una complicación, una continua fuente de conflictos… pero también era cierto que había removido las aguas, que no era infeliz estos días. Sentía furia, alegría, tristeza… pero no desidia… era extraño lo que la provocaba ese idiota rubio, o al menos esta versión de él…- Lo cierto es que el gaki ha tenido una suerte tremenda, si le hubieses delatado tras ese examen mental… o no hubieses ido a su piso después… o hubieses hablado de tus sospechas sobre su forma de actuar con alguien… digamos que estaríamos muy jodidos…- bufó el kitsune, indignándose Naruto.
-¿Por qué no admites que aposté bien zorro apestoso?- espetó Naruto a Kurama, que le gruñó enseñándole los dientes. El uzumaki lo ignoró para dirigirse a la rubia.- El caso Ino es que podemos debilitar ese control en tu mente… podemos sacar ese clavo con otro clavo. Solo tienes que seguir mis instrucciones: te iré contando cada fase del plan, y será vital que tú las sigas al pie de la letra, por muy extrañas que te parezcan… Sin ti tardaríamos semanas, semanas que no tenemos, sobre todo si el ojo nos encuentra… pero, si tú sigues mis instrucciones, creo que tardaremos solo los dos días.- comentó, clavando sus ojos en Ino. La yamanaka analizó detenidamente la propuesta de Naruto. Básicamente, trabajaría como una agente infiltrada, recibiendo las fases del plan por partes y cumpliendo cada una sin saber el siguiente paso. A ciegas. Esa era la clave, no sabía a dónde llegaría eso. Sabía que estaba siendo controlada por esa cosa que vio en su paraje mental, y parecía que Naruto y el kiuby decían la verdad cuando hablaban de querer acabar con el control. Pero no sabía los medios… y parecía que esta versión de Naruto no era de fiar en ese sentido… no confiaba del todo en él. Miró con seriedad al uzumaki, que la mantuvo la mirada sin mostrar ninguna emoción.
-Hablas de sacar un clavo con otro clavo… de cambiar el control del panóptico por otro control… el tuyo. Y todavía no sé… si eres de fiar…- repuso. Y, cuando el ojiazul la devolvió una gran sonrisa zorruna, supo que había dado en el clavo.
-Chica lista…- halagó el biju, asintiendo el rubio.
-Te lo dije…- comentó satisfecho, sonriendo la rubia con orgullo.
El jinchuriki se acercó a la fémina, tomando sus manos con suavidad mientras clavaba de nuevo sus zafiros en los suyos. Naruto tenía unos ojos azul oscuro que le encantaban a la yamanaka, principalmente por un aspecto: su profundidad. Eran como el mar azul, claros en los bordes, como el agua en la costa, para luego ir oscureciéndose a medida de que se acercaban a la pupila negra. Casi sentía que podía hundirse en esa profundidad, en ese mar sin fondo donde se escondían esos aspectos del rubio que tanto la intrigaban. Adoraba esos ojos. Adoraba ese cabello. Le adoraba a él, para su desgracia. Pero eso no significaba que se fuese a fiar ciegamente de ese canalla. No tenía dudas de que a Naruto le convenía vencer a ese nuevo enemigo, y también tenía claro que si su objetivo fuese destruir la aldea, le habría bastado con liberar a Kurama nada más despertarse en el hospital. Naruto tenía intenciones ocultas, pero estas no eran las peores posibles, si no no quedaría ni un edificio de su aldea en pie. El problema era que este Naruto no parecía tener reparos en llevarse todo por delante para lograr lo que quería…
-Ino… tienes razón al desconfiar. No soy leal a konoha, ni por asomo… pasé la primera paliza… la segunda también. Pero, con la tercera, se acabó cualquier lealtad que pudiese darle a konoha, al menos por mi parte… kami Naruto ya sabes que literalmente morirá antes que abandonar este lugar…- Naruto frunció el ceño, mirando al suelo y apretando ligeramente las manos de la rubia. Ino se fijó en su expresión, estaba frustrado, enfadado ante esa perspectiva… parecía un preso. Quiso decirle algo, darle consuelo, pero Naruto se repuso rápido y volvió a hablar.- Realmente no soy leal a casi nada. Pero hay alguien a quien tanto kami Naruto como yo somos leales… a baa chan. Tsunade Senju me encargó algo antes de la guerra, cuando me defendió ante el raikage… me encargó que acabase con los enemigos de konoha. Que salvase la aldea. Así que no te creas que salvaré a todos por la hoja, ni por esta puta mierda de bandana…- enunció, tomando la bandana de konoha de su frente y tirándola al suelo.- Los salvaré por Tsunade Senju. Por esa mujer tanto kami como yo haremos lo que sea: él, liberarme a pesar de temerme más que a nada en el mundo, porque sabía que solo yo podría cumplir con esta misión… y yo, engañar, manipular, robar… asesinar… cualquier medio, para lograr ese fin. Porque si mi abuela me lo ordena, yo obedezco… ella se ganó mi lealtad hace ya mucho.- Naruto la miró con fiereza, sonriendo con confianza. Esa sonrisa que solo ponía en batalla, esa sonrisa que tan bien le sentaba, tan bien que incluso tuvo que contener un sonrojo para no romper su pose fría.- Ayúdame Ino. Ayúdame a salvar el mundo. Sigue mis instrucciones, juega con mis reglas… solo por dos días.
-¿Dos días?
-Si, dos días, lo que tardará Kakashi en comunicarme si acepta o no mi contraoferta. Es vital ese momento, estoy preparando el terreno para atacar al panóptico, y lo haré en dos días. En ese momento, te prometo que lo sabrás todo, sin reservas: mi plan, como lo he hecho, y lo que quiero hacer exactamente… sabes cómo soy con mis promesas, creo que te he demostrado que, si prometo algo, lo cumplo.- Ino tuvo que asentir… prometió que nunca lo harían si ella no quería y cumplió… incluso cumplió con lo de la cena de equipo, al menos en puridad. Era un rasgo común en Naruto: nunca prometía nada que no pudiese cumplir. Era su camino ninja.- Es más, te borraré todas esas dudas de golpe. Sin trampas: cuando acaben estos dos días, konoha será libre y tú, tu familia, tus amigos y toda tu aldea estaréis seguros y a salvo, sin consecuencias. Te lo prometo por Tsunade Senju.- sentenció, observándola fijamente mientras ella tragaba hondo. Ino sopesó esas palabras con un gesto de sorpresa, buscando posibles trampas, sentidos ocultos… no los había. Con esa promesa, Naruto había resuelto todas las dudas de la rubia, literalmente había prometido salvar todo lo que ella quería salvar. Era lo que la faltaba para unirse a ese plan y aceptar las condiciones de Naruto… aunque una última duda la recorrió la mente, una salida de lo más profundo de sus entrañas y no de su lado analítico.
-¿Y que harás con… ellas…?- preguntó, mirando inquisitivamente al jinchuriki. Si, la imagen de Temari gimiendo sobre Naruto, sobre SU Naruto, cruzó su mente, y la hizo enfurecer. ¿Pensaba seguir follándose a todo lo que se moviese? Porque si las órdenes eran dejarle acostarse con medio continente, la que destruiría la puta aldea hasta los cimientos sería ella. Era ira, pura y simple ira, tanta que Naruto suspiró.
-Si quieres fidelidad, la tendrás… solo tú, ninguna más…- el rubio hizo una pausa dramática, decidiendo soltarlo de golpe.- …salvo por una chica concreta…- añadió con pesadez, desviando la mirada mientras Ino asimilaba eso último. Pensó opciones, ¿sería la guarra de Temari? ¿hinata? Pero, vista la incomodidad de Naruto, solo un nombre acudió a su mente, uno que casi la hizo temblar de ira y celos.
-¡¿LA FRENTONA?! NI DE COÑA. Ella si que no…- le gritó, separándose de él. Podía haber elegido a hinata, o a cualquier otra… demonios, hasta a la zorra de Temari para alejarla de Shikamaru… pero había elegido a Sakura, su mejor amiga, su gran rival… y con ese historial tan extenso con Naruto. Ino no se sentía inferior a ninguna aspirante a Naruto… salvo con ella. Naruto arqueó ambas cejas con resignación, y procedió a explicarse.
-Ino, con el resto ya he hecho lo que tenía que hacer…
-¿Follártelas, no?- gruñó, apretando los dientes como una víbora.
-A algunas si, otras no, dependiendo de lo que hiciese falta. A ellas ya la tengo dónde quería, ya van a hacer lo que necesito que hagan para liberar el continente. A Temari, kurotsuchi, hinata…- la vena en la frente de la yamanaka se hinchó más y más a cada nombre.- …puedo darles largas y no acostarme con ellas hasta que ataque, pero con Sakura debo de hacerlo… es un medio hacia un fin, y es de vital importancia seducirla…- explicó, apretando los dientes Ino con más furia. Si las miradas matasen, la que le estaba dedicando en ese momento la fémina yamanaka lo haría diez veces. El rubio se aproximó a ella y la abrazó, revolviéndose Ino al principio con rabia, pero cediendo poco a poco.- Tú has hecho ya alguna misión de seducción ¿no? Y si alguien te lo recriminase, le dirías que es tu trabajo… pues esto también es una misión de seducción. No te negaré que me parece atractiva, pero es solo por la misión, y ya sabes que será poco tiempo. Solo son dos días, y te recuerdo lo que te he prometido: después de esto, tus amigos también estarán a salvo, y sin consecuencias. Tienes mi palabra…- finalizó, dándola un ligero beso en la mejilla, buscando ablandarla para que entrase en razón. Ino vio el combate en su interior entre su lado racional, que entendía que mucha veces el único modo de vencer era usando la seducción; y su lado pasional, que literalmente se negaba a que la pelirrosada tocase a SU hombre. Ella tenía a Sasuke, Ino había sido una buena amiga y se había apartado, y ahora que al fin encontraba a alguien que la hacía vibrar, volvía a tener problemas con ella. No era justo, pero al menos sabía que tenía fecha de caducidad… dos días. Si Naruto la traicionaba, se rompería, pero tenía que confiar… ceder. Aunque antes le dejaría claro algo más…
-No sé qué cojones esperas sacar de ella que no te pueda dar yo…- masculló con ira, para luego cerrar los ojos y disciplinarse.- Pero, si me dices que es solo por el plan, que es una misión de seducción, y que dentro de dos días lo entenderé todo… me tendré que fiar…- Naruto entrecerró los ojos cuando Ino clavó sus orbes en él con un gesto tan parecido al que él ponía cuando atrapaba a una presa… y luego los abrió cuando la fémina le tomó de la pechera con un gesto celoso.- pero que te quede claro… como no cumplas tu parte, me meto en tu mente y te convierto en impotente…- amenazó, y Naruto, incluso Kurama, tragaron grueso. Porque ambos Naruto tenían algo en común, para su desgracia… el gusto por las mujeres tsundere. Y Ino, como buena rival de Sakura haruno que fue toda su vida, lo era.
-To… tomo nota…- balbuceó Naruto, para luego acercarse a la fémina. Ino se sorprendió cuando el rubio la besó en el omoplato, notando un extraño calor en su piel. Cuando pudo mirar, tenía un extraño kanji marcado, uno que no reconocía de nada.- Si estás con nosotros, es necesario. Con esta marca podré estar donde tú estés si estás en peligro.- Ino dio un respingo cuando Naruto la elevó hasta poner su cara a la altura de la suya, rodeándole la fémina con las piernas y suspirando. La estaba encendiendo, notaba el cuerpo de Naruto rodearla, envolverla con su calidez… la gustaba. Como esa mirada posesiva del rubio, una mirada que no se podía fingir.- Eres mía. Lo eras antes y lo eres ahora, y para siempre. Y, durante estos dos días, me lo demostrarás. Memoriza esto: eres mía. No tienes nada más que yo, ni familia, ni clan, ni aldea… solo a mí. Es vital que lo asumas, es vital que no dudes de la realidad: que eres mía. ¿Te ha quedado claro?- enunció con un tono autoritario, sin despegar sus ojos de los de ella. Lo enunciaba con tal pasión, con tal convencimiento, que Ino solo pudo asentir, entregada a lo que Naruto la transmitía. Naruto sonrió, satisfecho… era un buen comienzo.- Por lo pronto… esta noche vamos a cenar en algún sitio elegante…
Unas horas después, Naruto paseaba por los barrios bajos de konoha, silbando una canción con un gesto satisfecho. Ya había quedado con la rubia para la noche, y se había despedido de ella con un poco de… acción. Mucha menos de la que querían, pero ambos tenían cosas que hacer… sobre todo el rubio. Aunque gastó unos minutos preciosos en asaltar a la rubia con su henge de mujer castaña en la puerta de su casa… Ino se empeñaba en guardar las apariencias y adoptar esa forma de una mujer de cabello y ojos marrones, con el infartarte cuerpo de la yamanaka (¿renunciar la rubia a su atractivo para camuflarse mejor? Imposible), así que el rubio decidió saltarse su voto de fidelidad… sin saltárselo. Tenía que reconocerle a la fémina el mérito de mantener el henge a pesar de los juegos del ojiazul con sus manos y lengua… muy loable. Pero, tras despedirse, el uzumaki decidió dar inicio a la siguiente fase del plan… remover el avispero. Llegó a la plaza central del barrio más pobre de la aldea, y convocó a una veintena de clones, atrayendo la atención de los allí presentes.
-¡Ciudadanos de konoha!- gritó desde el centro de la plaza, mientras la multitud se comenzaba a agolpar alrededor a medida de que lo reconocían. Era Naruto uzumaki, el gran héroe de la hoja, todos los allí presentes le debían la vida como mínimo una vez. Barrenderos, tenderos, incluso los pordioseros de la calle, todos fijaron sus ojos en él. Sobre todo cuando la veintena de clones sacaron de papeles con sellos mesas plegables y sillas, y se dispusieron disciplinadamente a su espalda, esperando. El rubio guiñó un ojo a un niño que le observaba con sus ojos iluminados por la admiración, contrastando con su piel algo sucia. Seguramente vivía en la calle… como hizo él hace mucho tiempo.- Supongo que ya me conocéis… Naruto uzumaki, el hijo del relámpago amarillo, rey del remolino, jinchuriki del gran Kurama no kitsune, el destructor del Dios de la lluvia, shinobi no kami…- comenzó a enumerar con desidia, mientras recorría el lugar con un gesto sereno. Podía ver cada ojo fijándose en él… nada como marcar algo de paquete para atraer la atención… y pasar al ataque. Tuvo que reprimir una risa al ver el gesto de estupefacción que provocaron sus siguientes palabras.- …un shinobi de mierda más que caga oro, ya puestos…
"Ellos me han puesto mil nombres…- enunció, señalando a los barrios más cercanos al monte hokage, los barrios ricos, de la élite… los barrios shinobi.- Ellos, desde sus barrios limpios llenos de luces, desde sus complejos de clan. Me han puesto mil nombres para presentarme ante vosotros como ellos quieren, tantos, que os habéis olvidado de los más importantes. Naruto el sintecho. Naruto el pordiosero. Naruto, el niño pobre de los barrios bajos de konoha, que no tenía dinero ni para los libros de la academia. Como siempre, ellos son expertos en adueñarse de nuestro esfuerzo, y hacerlo pasar como suyo. Me presentan como shinobi, como el puto ejemplo de lo que todos queréis ser… ¿pero sabéis la verdad? Solo soy Naruto. No tengo apellido realmente, me pusieron el que comúnmente ponían a los huérfanos… curioso que al final resultase ser un uzumaki de verdad, debió de ser la primera vez que acertaron algo esos follaprimas de los clanes…- gritó, sorprendiendo aún más a los allí presentes, que rieron sin poder evitarlo. En los barrios bajos no se respetaba a los clanes ninja y sus costumbres de emparejamiento, con esos andares de élite, con esa manía de excluirles del gobierno y tratarles como borregos. Esos insultos siempre atraían risas, eran el enemigo común… y Naruto lo sabía.
Realmente no tengo clan… como vosotros. En estas calles no tenemos clan, nos llaman por nuestro trabajo y ya. Mizuki, la lavandera…- llamó, señalando a una mujer entre el público.- Nao, el herrero…- señaló a otro hombre del lugar. Los allí presentes murmuraron, sorprendidos… ¡el nuevo shinobi no kami se sabía sus nombres! Kurama se rió al ver sus caras… el gaki realmente solo había memorizado esos dos, y otros dos por si acaso no acudían los citados. La sugestión es un arma poderosa, y ahora parecía que el uzumaki era amigo íntimo de cada persona allí presente.- Si, os conozco a muchos por vuestros nombres. He crecido aquí, no en esos barrios perfumados donde se llevan a vuestras hijas más hermosas y a vuestros hijos con más talento…- aclaró, mientras muchos hombres que habían sufrido eso apretaban los dientes, recordando como algún noble de un clan poderoso se llevó a sus bellas esposas para divertirse una noche, o a sus hermanos para entrenarlos en el arte ninja y no volver a verlos más. El rubio siguió con su discurso, señalando a un callejón cercano.- Yo he dormido bajo la lluvia en ese callejón mientras ellos lo hacían en sus mansiones… yo he rebuscado comida en ese contenedor de ahí con solo seis años, la comida que ellos tiraban… solo aquí sabemos lo que es pasar hambre de verdad…- rememoró, mientras muchos se miraban entre ellos con asombro… ¿Naruto había sido un vagabundo? La historia oficial era que Naruto fue criado por el tercer hokage y los grandes clanes de la hoja, que ocultó sus orígenes para mantenerlo a salvo. Nadie sabía lo que pasó durante su infancia, o bien no lo sabían, o bien lo callaban por vergüenza. Pero Naruto fue un vagabundo, como muchos de ellos… La multitud cada vez era mayor, si quedaba alguien trabajando, lo había dejado de hacer hace mucho…
Yo soy uno de los vuestros, un pordiosero más, otro civil del que aprovecharse, por mucho que quieran convertirme en uno de ellos. Me han dado mil motes ridículos y no me acuerdo ni de la mitad, me han invitado a sus cenas de mierda y he visto como tiraban comida suficiente como para alimentar a diez de nuestras familias un mes… joder, el hokage incluso me ha ofrecido una mansión como las suyas, con criados y todo dattebayo… Me han intentado convertir en uno de los suyos, pero… ¿sabéis dónde vivo aún, no?- todos los allí presentes miraron al mismo edificio, era vox populi la dirección de Naruto uzumaki. Es más, era muy apreciado por la población civil por vivir allí, precisamente. Daba una imagen de humildad, una imagen que por supuesto iba a aprovechar ahora.- ¡EXACTO! ¡Sigo aquí! ¿Y sabéis por qué? ¡Por que soy uno de los vuestros dattebayo, no uno de ellos!- exclamó, irrumpiendo en gritos los allí presentes. Naruto sonrió a un grupo de mujeres cercanas, saludándolas galantemente y obteniendo sus sonrojos… conviene dar una imagen de éxito, y no hay nada que quiera más el hombre que tener a las mujeres como Naruto las tenía en esa aldea… eso también le ayudaría…
Me llaman Naruto uzumaki, y me ofrecen fundar un clan como los suyos, con sus hijas más hermosas, pero, ¿sabéis dónde quiero estar realmente? ¿Dónde hay más uzumaki como yo? ¡AQUÍ! Cada niño huérfano se apellida como yo hasta que encuentra un trabajo… ¿y me ordenan que me vaya? ¿Que os deje solos, indefensos ante ellos?- gritó con indignación, incluso pasándose las manos por el rostro con un gesto indignado y furioso, mientras muchos exclamaban con él llevados por la furia. Querían arrebatarles a su gran héroe, no contentos con llevarse su dinero, su comida, a sus hijos e hijas…- ¿Cómo iba a dejaros, si soy uno de los vuestros? Mi lugar está con mi clan, y puesto que he mentido, robado y trabajado duro en las calles como cada uno de vosotros, ¡vosotros sois mi clan! ¡El clan de la mierda ignorada de konoha, los balas perdidas, los que no tienen futuro!- el rubio se introdujo entre el público, mientras muchos le intentaban abrazar. El jinchuriki les hizo un gesto con las manos sin dejar de sonreír, y siguió hablando… ahora tocaba la mejor parte…
Los pijos de los clanes ninja al fin han sacado la cabeza de su culo y me han dado parte de mi herencia. ¡Mi herencia, lo que mi padre y yo nos ganamos protegiendo a vuestras familias! ¡Ellos lo tenían! ¿Veis como a mí también me lo arrebatan todo?- exclamó, frunciendo el ceño con indignación los allí presentes. Solo había una manera de enfervorizarles más… unir a una injusticia contra Naruto una contra su otro gran héroe, Minato namikaze, otro civil como ellos que llegó a lo más alto en un mundo de ninjas. Minato y Naruto eran héroes del pueblo, básicamente porque nacieron en esas barriadas pobres y lucharon hasta llegar a lo más alto. El ejemplo a seguir de cada hombre, mujer y niño.- Pero ya me lo están devolviendo, ya puedo tenerlo. Y, ¿sabéis que voy a hacer con ese dinero? ¡DÁRSELO A MI CLAN, A CADA UNO DE VOSOTROS!- muchos exclamaron de felicidad, incrédulos ante lo que acababan de oír.- Mirad el orfanato, el lugar donde me crié, donde vosotros me cuidasteis y me protegisteis de esos arrogantes de los clanes ninja que intentaron hacerme la vida imposible por envidia… acabo de donarle tanto dinero que los nuevos niños sin clan que se apellidarán uzumaki podrán comer hasta reventar, ¡Y NO ME VOY A FRENAR AHÍ!- todos gritaron de júbilo, debiendo de pedir Naruto calma para poder seguir hablando sin que se abalanzasen sobre él a mantearlo. Faltaba la puntilla.
Mientras uno solo se vosotros siga esclavizado a esos hijos de la gran puta, no voy a descansar, ¡ES UNA PROMESA DATTEBAYO!- exclamó, frenético, con los ojos casi desencajados y su rostro rojo por la furia, asintiendo muchos de los allí presentes entre lágrimas.- ¡YO OS VOY A LIBERAR DE ELLOS! Os controlan, os manejan con su puto dinero… hipotecas, alquileres, deudas, impuestos…- muchos abuchearon, sabiendo perfectamente de lo que hablaba el rubio. En los barrios bajos de konoha, la población era en su inmensa mayoría clientelar, le debía algo a algún clan… su casa, su negocio, su trabajo… y así les controlaban. Si te revolvías contra ellos, si te negabas a darles a tus hijas, te encontrabas sin casa y sin trabajo al instante.- ¡HOY SE ACABA HERMANOS! Mis clones van a estar en esta plaza que me vio crecer toda el tiempo que necesitéis. Traédmelo todo: las escrituras de vuestras hipotecas, vuestras deudas, vuestros embargos… ¡joder, hasta la puta lista de la compra de hoy! ¡TRAEDMELOS A MI, Y CON EL DINERO DE NUESTRO CLAN LO PAGARÉ!- le dijo a los allí presentes, y todos irrumpieron en gritos de júbilo, confirmando sus grandes esperanzas. Naruto les iba a sacar de la miseria. El rubio sonrió a cada abrazo, y tuvo que enfocar su chakra para poder aumentar su voz y que se le siguiese oyendo.
Traedme cada cadena que os han puesto para ataros aquí y que no vayáis a sus parques y jardines a molestarlos con vuestra presencia, para impediros ser felices, ¡Y YO LA ROMPERÉ! Tomad mi dinero, el de Minato namikaze, el del clan uzumaki de los huérfanos de konoha, ¡Y SER LIBRES! Pagar las hipotecas de vuestras casas para que no os puedan echar si no sois obedientes, comprar el local donde trabajáis para que no os amenacen con cerrarlo si no les entregáis a vuestras mujeres, pagar las deudas que habéis contraído para dar de comer a vuestros hijos… ¡joder, gastarlo todo en putas y alcohol, y así se queda el dinero aquí y no lo catan esos pijos con sus escobas metidas por el culo!- todos los allí presentes rieron ante la ocurrencia, tomando Naruto a un pobre hombre cercano por su rostro. Tenía la piel sucia, barba descuidada, un uniforme de jardinero hecho harapos. Una bella metáfora sobre en lo que había convertido el mundo shinobi al civil medio… un animal a su servicio.- ¡QUIERO QUE COMENCÉIS A VIVIR, QUE COMENCÉIS A SER LIBRES! Quiero que solucionéis vuestros problemas como hacen ellos, ¡TIRÁNDOLES EL DINERO A LA PUTA CARA! ¿QUIÉN QUIERE SER LIBRE?"
Con ese espectacular grito, Naruto cerró el que probablemente sería recordado como el mejor discurso de la historia de la hoja. El populacho, enfervorizado, comenzó a acudir hacia los clones tras literalmente dar un baño de masas al rubio original. Lo mantearon, lo abrazaron, le dieron las gracias... Los clones rubios les indicaron que no se empujasen, que había espacio para todos, que apuntarían cada nombre y deuda de cada ciudadano de konoha para pagarla en cuanto Kakashi le diese su herencia completa al rubio. Y todos sabían que tendría dinero para pagarlo… vaya que si lo tenía, ¡era el nuevo shinobi no kami, como no iba a ser el hombre más rico del mundo! Y se merecía ese dinero, claramente, había salvado la aldea mil veces. Naruto era un santo, su paladín, su dios a efectos prácticos, que iba a acabar con las injusticias y darle a cada uno la vida que se merecía. Se acababa la tiranía, se acababa ser ganado para las guerras shinobi o vivir para que los ninja tengan una vida cómoda… Naruto uzumaki se iba a enfrentar a los clanes para salvarlos.
En cuanto se pudo escabullir y llegar a un callejón cercano, Naruto no pudo contener una risa sádica. Joder, pobres ilusos. Era impresionante lo que podía hacer la sugestión: una generosa donación a un lugar tan emblemático como el orfanato, un buen discurso y una imagen invencible y, de verdad, todos los allí presentes creían que Naruto podría pagar cada deuda de cada aldeano de la hoja. Su herencia era cuantiosa, si, pero… ¿tanto? Ni con diez Minato trabajando un siglo… Naruto se reía porque había entendido el juego perfectamente. El dinero no era un fin… era un medio hacia algo más importante, el poder, la influencia. El dinero no es poder, el poder es poder. Cada clan ninja lo ostentaba manejando a la población con sus deudas, creando clientes. Al ser los propietarios de las casas donde vivían, y de los negocios donde daban de comer a sus hijos, ¿Cómo iban a revolverse los civiles? Lo dicho, el dinero era superfluo, y los clanes lo sabían. No hacían esfuerzos por cobrar esas deudas totalmente, no, querían que sus clientes tardasen décadas en dejar de serlo. Porque, de mientras, serían suyos. Lo importante no era el dinero, el dinero es solo papel y metal… lo importante era el poder.
Y ahora Naruto había lanzado una bomba en esa línea de flotación. Porque ese poder que daba el dinero era efímero, una quimera, una cadena imaginaria. Si el cliente aparecía al día siguiente con el dinero de forma milagrosa, el líder del clan ninja fruncía el ceño en lugar de sonreír. El dinero tiene el valor que tú le des, por eso Naruto era incorruptible: porque no le interesaba el dinero. Así que se lo había mostrado al pueblo llano, les había mostrado que esas cadenas con las que les ataban se podían romper muy fácilmente. Cada uno le traería sus deudas, sus esperanzas, y el rubio se ganaría su lealtad inquebrantable. El poder que daba el dinero es efímero… el que da la adoración, mucho más fuerte. Creerían en Naruto ciegamente y, cuando konoha le diese su dinero (si es que se lo daba) y viesen que no era suficiente, creerían lo obvio: que los clanes ninja estaban estafando a su héroe para seguir controlándolos. ¿Cómo iba a engañarles el gran Naruto uzumaki, uno de ellos, que incluso vivía a dos calles de sus casas? No, los villanos eran los nobles, no su héroe de luz. Y, cuando eso ocurriese… ¿Qué pasaría cuando muchos se enfrentasen a pocos? El pueblo llano no necesitaba a los ninjas para sobrevivir… los ninjas, en cambio…
-Eres un actor brillante cachorro…- halagó el kitsune de su interior, con una sonrisa soberbia.- la parte en la que dijiste que el orfanato fue el lugar donde te criaste y te protegieron… bufff, sublime…- se burló. Se burló porque en serio Naruto tuvo que tragar toda su bilis mientras decía eso, prácticamente pudo sentirlo en todo su odio, en todo su rencor. En serio, que lo hubiese dicho y pareciese convencido de ello, era de las mayores proezas que había visto en su vida.
-Si…- reconoció, rechinando los dientes.- …supuse que recordar cómo la mayoría de ellos me escupían por la calle y me dejaban inconsciente a la intemperie tras las palizas les haría sospechar de que no quiero nada bueno…
-Tengo que admitir que esta faceta de ti me gusta más que la otra… tan cruel…- reconoció el biju, sonriendo con sus inmensos colmillos.- Haciéndoles creer a todos estos pobres desgraciados que su vida va a cambiar…
-Hablas como si fuesen seres humanos de verdad, dignos de merecer mi preocupación… además, toda guerra necesita peones…- contestó Naruto con una sonrisa tan sádica como la de su biju, mientras Kurama seguía su discurso.
-… y luego con tu chiquilla rubia… es mentir tanto faltar a la verdad como ocultarla, cachorro. Usarla para lo que tienes pensado… lo dicho, muy cruel… y divertido…
-¿Crees que ayudaría si supiese exactamente lo que ocurre… y lo que voy a hacer para solucionarlo?- preguntó con esa sonrisa, negando un divertido Kurama. Ino no defendía tan fervientemente como Naruto la frase "el fin justifica los medios"… Iban a seguir su charla, cuando Naruto cortó la conversación y su sonrisa se ensanchó aún más, llena de ansia y excitación. Al parecer, la fruta al fin caía del árbol tras cinco días esperando…- Puedo reconocer tres olores a kilómetros, en cualquier situación y entorno, llueve, nieve o truene…- dijo al aire en medio del callejón, apoyándose en una pared cercana a unos contenedores.- … uno es el del ramen… otro el de serpiente… y luego está el tuyo.- regaló su sonrisa más zorruna al aparentemente desierto callejón.- Sal ya, anda…
Y, tras unos segundos de expectación, apareció su misteriosa vigilante. Ya se había vuelto un experto en identificar cuando era vigilado, y desde qué momento, y con esta chica estaba siendo bastante metódico. Era vital tenerla controlada. No le había visto dar el discurso, si hubiese estado presente se hubiese ocupado de ella antes de hacerlo… seguramente se había escabullido hace unos minutos de la reunión de clanes que tenía a todos los enemigos del rubio reunidos sin vigilarle, salvó al escuadrón anbu tobirama. Le divertía imaginarse cómo habría estado, revolviéndose y rechinando los dientes, en cuanto se marchó el rubio de allí, y al poco se fue tras él Ino. Seguro que intentó también presentar una excusa, Kakashi no se la aceptó, y al final no paró hasta que la permitiesen marcharse. Era terca, cabezota… le gustaba mucho eso de ella. Frente a él, saltando desde una azotea cercana, apareció su objetivo número uno… Sakura haruno. Y en el momento justo, ya tenía tener que forzar él la jugada…
-¿Se puede saber qué haces con esa guarra de pelo castaño que a veces sale de tu piso?- preguntó, sin tan siquiera saludarle. Tenía el ceño fruncido como nunca, prácticamente destilaba ira por cada poro… y solo era capaz de pensar en ese asunto. Ni pensaba en donde lo estaba hablando con él, ni en la prohibición de Kakashi… solo en Naruto tocando a esa infeliz. El rubio no hizo nada por disimular una sonrisa perversa, básicamente porque sabía que contribuiría más a su objetivo. Sakura era una mujer volcánica, tremendamente orgullosa y pasional, Naruto lo sabía mejor que nadie… así que, para pescarla, solo tuvo que herir su autoestima. Ignorarla, despreciarla si se acercaba, mostrarse indiferente ante cada intento de retomar contacto… una parte de él jamás lo habría pensado, pero su mentalidad actual tenía muy claro lo que de verdad atraía la atención del gran amor de su vida. No era la atención y el cariño… era todo lo contrario.
-Así que me has estado espiando…- comentó, haciéndose el ignorante. Por supuesto que sabía que Sakura le había estado espiando esos días, ya lo dijo antes: reconocía su aroma a kilómetros. Era materialmente imposible que le sorprendiese. Sakura no se inmutó, centrada únicamente en la respuesta a su pregunta, por lo que Naruto decidió seguir jugando. Hubiese sido más divertido si en lugar del henge de Ino hubiese visto a Ino. Se hubiese puesto más celosa, no en vano eran tan rivales como amigas, y así todo hubiese sido más divertido y rápido para su objetivo, pero bueno, llegaba a tiempo...- Solo es una amiga que me está ayudando en estos momentos difíciles…
-Parecías muy cercano a ella para ser solo una… amiga…- gruñó, con sus brazos cruzados. Estaba empleando toda su fuerza de voluntad para no golpearlo, ya había descubierto por las anteriores reacciones del rubio en estos últimos días que, si lo golpeaba, lo enfadaría y sería todo más difícil. Pero, en serio, deseaba golpear algo. Había intentado seguir a esa repugnante buscona para alejarla de él, pero la muy desgraciada siempre se la escabullía… si la haruno no hubiese estado tan furiosa y celosa, habría razonado que seguramente se trataba de una kunoichi con henge, y habría rastreado chakra. Pero Sakura siempre había sido así: cuando sentía algo, esa emoción la embriagaba y la impedía pensar con claridad. Era volcánica, visceral, como si tuviese doble personalidad… algo que también le gustaba a esta faceta de Naruto.
-¿Sabes? Creí que vendrías a seguir recriminándome por dejar a Hinata, no a montarme una escenita de celos…- la pinchó, y Sakura respondió con un gesto ofendido.
-¿celos yo? ¿De esa arrastrada de pelo castaño?- repuso, intentando guardar un poco de compostura. Pero Naruto no lo iba a permitir, no… la quería explotando. Así que, con una fingida mueca serena, contestó.
-Bueno, si no es así, ya te he respondido a la pregunta. Dale saludos al teme…- sentenció, haciendo el amago de irse. Y, por supuesto, sabiendo lo que ocurriría a continuación. Naruto se había pasado casi veinte años de su vida observándola, esforzándose en conocerla, por lo que sabía lo que pasaría ahora. La fémina, tras unos segundos de pura indignación y sorpresa, le puso una mano en el pecho y volvió a empujarle contra la pared, totalmente furiosa. Y Naruto respondió como ya había anunciado: tomó su mano, giró con ella y la puso de espaldas a la pared. Se quedaron mirándose unos segundos, en silencio, hablando únicamente con los ojos, sin pestañear. Los jades de Sakura, centelleando por la ira, con ese verde claro tan hermoso lleno de motas amarillas, mostrando esos colores que tanto le gustaban al rubio. Los zafiros del rubio, oscuros, profundos, mostrando firmeza, autoridad, haciendo incluso que Sakura no se revolviese a pesar de estar tan pegados que incluso podían sentir la respiración del otro.- Como vuelvas a intentar golpearme, voy a tener que hacer algo con estas manos tan suaves…- advirtió el rubio… pasando a acariciar la mano aprisionada de la fémina con la suya con mimo, recreándose en esa suave piel. Y, por un instante, oyó la respiración de la haruno agitarse, para luego sentir como ella entrelazaba sus dedos con los suyos sin despegar sus ojos de él. Seguramente ni se había dado cuenta de ese gesto.
-¿Qué te traes con la cerda?- preguntó, destilando celos con la pregunta. Naruto se rió ligeramente, cayendo en la cuenta de algo: cuando competían, Ino y Sakura pasaban a llamarse entre ellas "cerda" y "frentona". Curioso, como él con el teme…
-¿Te refieres a Ino?- preguntó con fingida inocencia, para luego sonreír zorrunamente.- Nada, si apenas la he tocado…- mintió descaradamente, no en vano hace unas horas la había masturbado delante de Sakura para que su objetivo al fin desatase esos celos tan útiles para su plan. Sakura apretó los dientes mientras entrecerraba los ojos… ese desgraciado ni tan siquiera se había esforzado en borrar esa sonrisa mientras la mentía a la cara… toda su rabia salió en una sola pregunta, mientras su cuerpo se tensaba.
-¿Te la estás follando verdad?- preguntó. Quería una respuesta, ¡la exigía! Como confirmase lo que ya sabía, a la cerda la iban a faltar continentes para huir. Y Naruto respondió sin poder contener la risa, para luego contraatacar divertido.
-¿Así que Ino SI que te da celos y por eso no puedo estar con ella, no?- inquirió, desvelando que sabía la razón oculta de Sakura para emparejarle con hinata: la hyuuga no la ponía celosa. Naruto y hinata no encajaban en absoluto, la ojiperla no tenía lo que buscaba Naruto en una mujer… y por eso era perfecta para lo que Sakura deseaba para él. Una mujer que le diese una familia al rubio, pero que no la arrebatase ni una pizca de la atención que Naruto la daba. Ino, en cambio, era MUY peligrosa en ese aspecto… era tan hermosa que tendría a sus pies a Naruto con solo chasquear los dedos, o al menos ella creía eso, la realidad era bien diferente. Sakura estaba casi temblando de ira, esa contestación no la daba la PUTA RESPUESTA QUE QUERÍA. Y Naruto decidió que era el momento de dar el último golpe.- Ya decía yo que tu obsesión por hinata no era tan altruista… mi hipócrita amiga…
Sakura abrió los ojos ante ese insulto… Naruto, llamándola hipócrita… si solo lo hacía por su bien… o al menos eso se decía. Lo cierto es que una parte de ella se sentía miserable por hacer eso… Aunque eso no borraba ese insulto, por lo que se dejó llevar por la ira y golpeó al uzumaki. Le dio un buen bofetón, uno en toda la mejilla, uno que le habría enviado a volar… si el ojiazul no se hubiese resistido. No, Naruto simplemente lo recibió girando la cara, quedándose en un silencio espectral el callejón tras acabarse el eco del golpe. Clavó sus zafiros de nuevo en Sakura, que estaba tan furiosa que no captó el peligro, y luego sonrió… para aprisionar la mano que le quedaba libre a la haruno. La joven intentó liberarse con denuedo, intentando volver a golpearlo, pero se paró cuando Naruto la pegó a unos contenedores cercanos con un golpe seco. Ambos se volvieron a aguantar las miradas… aunque a Sakura la traicionaron las ansias reprimidas y miró un momento los labios del jinchuriki, entreabriendo los suyos. Jaque mate.
-Ya te dije que si me volvías a golpear tendrías un castigo…- el rubio sonrió zorrunamente, sin dejar que su mano se desentrelazase de la de la haruno, sintiendo en su piel la tensión de ese momento… una tensión cálida, muy familiar… excitante. Y, cuando la volvió a descubrir mirando sus labios, supo que era mutuo. Kami Naruto se había pasado 18 años de su vida estrellándose contra una pared en lo referente a Sakura… él había logrado su sueño en 5 días.- …Sakura chan.
Pronunciar su nombre con ese sufijo fue como el pistoletazo de salida del mundial de atletismo, imparable. La kunoichi llevaba deseando oírlo días, soñando con ello, implorando volver a ganarse ese titulo… y por ello, no pudo contenerse. La pelirrosada se lanzó a sus brazos, besando sus labios con ansia, enredando sus manos en el cabello del uzumaki para que no se le escapase. Estaba fuera de si, hambrienta. Naruto no se dejó amedrentar, y mantuvo el nivel. Respondió a su beso con ganas, y bajó sus manos hasta ese escultural monumento que tenía la pelirrosada por trasero. Kami santo, eso era un culo y lo demás eran tonterías. Introdujo su lengua en ella, y la oyó gemir, apretando con sus manos las nalgas de la kunoichi. Sakura se sentía ardiendo literalmente, devoraba los besos de Naruto como si llevase décadas sin comer, ni en su primera vez con Sasuke había estado tan entregada. Llevada por esa mezcla de ira y excitación que sentía, mordió el labio inferior del ojiazul, haciéndole incluso sangre. Fue una especie de castigo, por haberse dedicado a calentarla así estos cinco infernales días…
Naruto se separó ligeramente de ella, aún entre sus brazos y agarrándola del trasero. Joder, la manía de morder hasta hacer sangre era otra cosa en común con Ino… bueno, en común con el tipo de mujer que le atraía. Mujeres pasionales, de sangre caliente, de carácter… y, de todo ello, Sakura haruno tenía palada y media. La vio mirarle con esos ojos centelleando por la furia y la excitación, deseando más, y sonrió con un gesto canalla. Haría falta muchísimo más para convertirle en el juguete dócil que ella quería recuperar. La levantó de sus nalgas sin apenas esfuerzo, gimiendo ella de nuevo y ahogándose su ruido con los labios del ojiazul, que la llevó hasta una posición elevada, sobre unos contenedores cercanos. La joven iba a preguntar, pero Naruto no estaba para contemplaciones. Bajó la cremallera del chaleco rojo de la fémina, y la levantó la camiseta para tener acceso a sus pechos. Aún con el sujetador puesto, liberó el pecho derecho y se dedicó a lamerlo, mientras Sakura gemía al aire con fuerza al sentir como Naruto la excitaba con esa facilidad. Y, cuando el jinchuriki introdujo su mano en los shorts de Sakura y pudo ver que estaba profundamente empapada, ella se quedó un segundo sin aire, abriendo los ojos con sorpresa.
-Na… Naruto… ahhhh…- gimió, sintiendo como el rubio comenzaba a acariciar su clítoris de manera lenta, humedeciéndola aún más.- A… ahhh… aquí no…- pudo decir, comenzando a perderse entre sus sensaciones. Esto era nuevo para ella, esa excitación, esa sensación de que su amante podía realmente satisfacerla, que conocía cuándo y dónde tocar… sus anteriores experiencias habían sido bastante peores, con su novio más ocupado en satisfacerse él que en encargarse de ella. Incluso alguna vez había tenido que autosatisfacerse tras quedarse Sasuke dormido al terminar. Pero ahora no iba a ocurrir lo mismo… el problema estaba en el lugar. Un sucio callejón, sobre la basura, delante de las ventanas de los pisos cercanos, incluso con gente en la calle principal. No quería que la descubriesen así.- Nos… ahhh kami… nos pueden ver…
-Me da igual…- murmuró el rubio mientras cambiaba de pezón a atender, introduciendo dos dedos en la vagina de la haruno. Estaba húmeda, cálida, y la joven se aferró a sus cabellos y gritó de nuevo cuando el jinchuriki comenzó a presionar en su pared exterior con sus yemas en un movimiento constante. Kami santo, como siguiese así se iba a correr ahí mismo…
-Naruto… ahhhhh… onegai…- rogó, mirando al cielo y abriendo sus jade con fuerza cuando sintió al rubio morder su pezón izquierdo y provocarla una corriente de placer. Pudo balbucear entre gemidos una única palabra.- Casa… ahhhh… casa…
El rubio iba a ignorarla y follársela como si no hubiese un mañana ahí mismo, con testigos si era necesario (incluso eso le sería útil), pero esa sugerencia le hizo tener una idea. Una idea tan perversa que el kitsune que llevaba dentro soltó una carcajada incluso. Todavía recordaba a cierta persona riéndose con soberbia de él en el despacho del hokage… la venganza es un plato que se sirve frío. Sakura cerró los ojos un momento, en medio de ese callejón, y cuando los volvió a abrir ya no estaba en ese lugar. Seguía con Naruto envolviéndola, besándola, masturbándola, incluso cargándola hacia un lugar indeterminado, pero ya no estaba en la calle. ¿Cómo la había…? Se lo iba a preguntar, pero entonces comenzó a reparar en dónde estaban. En un principio, supuso al ver que era un lugar cerrado que se trataba de la casa del rubio, pero algo no cuadraba. El mobiliario era mucho más elegante, con cuadros en las paredes, y muebles de roble incluso. Y, cuando calló en unas sábanas de un sobrio gris, supo dónde estaban y abrió los ojos con terror.
-Es la… ahhh… casa de Sasuke…- pudo decir de forma casi incoherente, mientras Naruto seguía haciéndola retorcerse de placer con sus dedos.
-Dijiste casa…- respondió Naruto, liberando su boca de sus pechos para subir de nuevo a su rostro. Por la postura, Sakura no pudo ver su sonrisa perversa.- Supuse que te referías a la tuya…- la susurró al oído, para morderle el lóbulo de la oreja y arrancarla otro gemido. Siguió excitándola con los dedos de su mano derecha, atendiendo incluso a su clítoris con su pulgar, mientras con la izquierda acariciaba su cuerpo. La estaba volviendo loca, su piel se erizaba al paso del uzumaki, pero contenía sus gemidos. Una parte de ella se sentía culpable y la impedía entregarse del todo. Naruto la descubrió mirando de reojo una foto de ella con Sasuke que descansaba en la mesilla de su lado de la cama, y sonrió de lado. Hora de atacar de nuevo a esa relación... Irguió su tronco y tomó el mentón de Sakura con su mano libre, obligándola a mirarle mientras paraba de complacerla, y arrancándola un mal disimulado gesto de disgusto.- Si te sientes culpable, puedo ponerme un henge…- sugirió con un tono cruel, cambiando su aspecto en una nube de humo al de Sasuke uchiha. Sakura apretó los labios, incómoda, pero se sorprendió cuando Naruto la dio una bofetada. No la dio muy fuerte, pero si que fue un golpe sonoro, uno que la despertó de todo lo que no fuese ella y Naruto, sobre todo cuando el rubio añadió algo.- …y tratarte cómo él te trata… estorbo…- sentenció.
Y el exacerbado orgullo de la haruno estalló en llamas. No solo porque Naruto había calcado el tono y la forma de tratarla de Sasuke… no, sobre todo, porque la miraba con soberbia, como si ella fuese una enferma por soportar eso. En cierto modo, así se sentía a veces, cuando Sasuke la trataba como una mierda. No se merecía eso, ella se desvelaba por él y Sasuke solo la insultaba… pero, por otro lado, había algo en esa forma de tratarla que la excitaba… la excitaba como nada. Y el que Naruto, su Naruto, la estuviese demostrado que la podía… dar algo de caña, por resumirlo… como nunca la había demostrado ser capaz, la hizo abandonar todo resto de raciocinio. Apretando los dientes con un gesto furioso, abofeteó al uzumaki para quitarle su henge… y, cuando esos ojos azules en lugar de negros volvieron a mirarla, sonrió. Perversa. Y Naruto la devolvió el mismo gesto… ahora hablaban el mismo idioma. La rasgó la camiseta, y ella respondió dando la vuelta a la situación y poniéndose encima. ¿Quería carácter? Iba a tener palada y media.
Beso los labios del rubio de nuevo, y, cuando éste iba a quedarse erguido tras quitarse la camiseta, le detuvo poniendo su mano en su pecho. Manteniéndolo tumbado, comenzó a descender con sus besos. Se recreó en esos pectorales perfectamente desarrollados, y lamió sus abdominales con lujuria. Kami santo, lo había negado siempre pero se solía fijar cuando su compañero de equipo se cambiaba cerca de ella. Solía mirarlo a menudo cuando sabía que él no se daba cuenta. Y siempre llegaba a la misma conclusión: Naruto estaba buenísimo, tenía un cuerpo incluso más trabajado que el de Sasuke. Sasuke tenía una belleza más armoniosa, Naruto una más salvaje. Llegó a su objetivo, y bajó los pantalones buscando, para su propio morbo y culpa, seguir comparando a su novio y su rubio. Y tragó hondo cuando lo vio… joder, ¿hasta en eso competían? Mientras que en belleza general ganaba Sasuke por poco, en tamaño del… arma… ganaba el jinchuriki. No pudo evitar relamerse y, como hipnotizada, descendió hasta ese pene. Era curioso: Sasuke siempre tenía que ordenárselo… pero ahora, con Naruto, el cuerpo se lo pedía. Comenzó a lamerlo mientras lo levantaba con una mano, centrándose solo en su tarea.
Lo recorrió de arriba abajo con su lengua, como le pedía el cuerpo, y gimió cuando sintió a Naruto resoplar, satisfecho. Sakura tenía una tremenda necesidad de reafirmarse, tan destrozada estaba su autoestima por su vida sentimental. Pero, cuando su autoestima subía… también su atrevimiento. Comenzó a besar la punta del pene con besos marcados, sin despegar sus jade del rostro del rubio. Quería borrarle esa sonrisa soberbia de la cara. Cuando lo vio cerrar los ojos y gemir, mordió ligeramente el pétreo pene. No quería hacerle daño… solo que supiese que podía hacérselo . Que ella tenía el poder. Así se acordaría de quién mandaba allí. El rubio lanzó un fuerte gemido de sorpresa, y luego siguió observando cómo la fémina comenzaba a engullir su pene… un tercio en la primera tanda… y cada vez más profundo. Subía, arriba y abajo, y de vez en cuando se centraba en la punta mientras recorría el tronco con su mano. Gimió de forma amortiguada cuando sintió la mano de Naruto sobre su pelo, marcándola el ritmo. Cada vez más rápido, cada vez más profundo.
Y, en uno de sus ataques, la mano del rubio la obligó a bajar hasta el fondo, para mantenerla allí. Solo pudo gemir cuando sintió el pene del rubio estallar en su garganta, y verter su simiente con violencia. Tragó una vez… y otra… y otra… Kami santo, era muchísimo. Y lo que más la llamaba la atención… la había hecho excitarse. Muchísimo. A Sasuke nunca le permitía acabar allí, y a Naruto tampoco le habría dejado, pero el ojiazul no pidió permiso. No, simplemente se dejó llevar y no la dejó apartarse cuando terminó. Y ese desparpajo, esa forma de imponerse, la excitaba. La ojijade se sacó el miembro de su boca, dispuesta a recriminárselo a pesar de que en el fondo la había gustado, pero entonces se llevó una nueva sorpresa. El pene de Naruto… estaba en perfecto estado. Joder, estaba pétreo, como si no hubiese descargado tanta simiente en su boca. Cuando Naruto la dedicó un gesto perverso y arqueó ambas cejas, la haruno solo pudo gemir. Cualquier otro necesitaría unas decenas de minutos para recargar, Sasuke incluso se habría ido a dormir con su premio ya logrado… pero su rubio no. Naruto tenía para horas.
Le volvió a impedir erguirse cuando le vio intentarlo… no, ahí mandaba ella, y le quería así, controlado. Mientras el rubio acariciaba sus muslos y glúteos de piel suave, la pelirrosada se sentó sobre él y dispuso su intimidad sobre su pene moviendo su pelvis. Lo frotó una vez… y otra… y, cuando sintió esas corrientes de placer recorrer su espina dorsal, se lo introdujo. Estaba tan lubricada que lo hizo hasta el fondo, lanzando una mezcla de gemido de placer y quejido de dolor por lo brusco de la entrada. Las ganas de follarse a su compañero de equipo habían superado su raciocinio hace mucho. Tardó unos segundos en acostumbrarse al tamaño, pero cuando lo hizo, comenzó a moverse y a gemir. Movía su cadera, de delante hacia atrás y vuelta, sintiendo el duro pene de Naruto acariciar sus paredes vaginales y pulsar por entrar en su útero. Kami santo, nunca había hecho esa postura… Sasuke la ponía a cuatro patas o lo hacían en el misionero, el pelinegro nunca destacó por su inventiva en la cama. Pero Naruto la estaba dejando montarle… y haciéndola descubrir que era su postura favorita. Controlaba donde impactaba el miembro, donde la rozaba… era perfecta. Cada vez se movía más rápido, cada vez gemía más, incluso se permitió acariciarse los pechos de mientras.
Pero Naruto tenía algo que decir. Le estaba encantando lo que estaban haciendo, pero quería hacerla delirar, de verdad. Y de paso ponerla un poco más fácil el orgasmo… así que la azotó con fuerza en la nalga derecha, de improviso. El cachete sonó en toda la habitación, dejando enrojecida la piel de porcelana de la haruno en esa zona. Sakura abrió los ojos con fuerza, interrumpiendo un gemido, y miró sorprendida a Naruto. Y, cuando lo vio sonreír con un gesto soberbio… le devolvió el golpe. Le abofeteó en el rostro, con fuerza, dejándole rojo ese lado de la boca. Y el efecto fue inmediato. Naruto, mientras sonreía, notó como las paredes internas de la kunoichi le apretaron con muchísima ansia… y ella sintió como el miembro de Naruto se ponía todavía más pétreo, todavía más cálido, mientras se mordía el índice de su mano derecha, excitada como nunca. Porque, en ese aspecto, Sakura era tal para cual para esta faceta del uzumaki. La haruno lo miró con furia, intentando contener sus gemidos por orgullo, pero cada vez le era más difícil. Lo sentía, sentía su cuerpo al limite. Se movió más rápido, clavando sus uñas en el pecho del jinchuriki, y sintió ese hormigueo previo a algo que experimentaba por primera vez en todo su esplendor… un hormigueo que cada vez creció más en intensidad hasta que solo pudo hacer una cosa.
-ME CORROOOOOOO…- gritó con fuerza al techo del cuarto de Sasuke. Abrió los ojos y dejó a su cuerpo temblar ligeramente mientras el orgasmo la sacudía desde las plantas de los pies hasta los pelos de su cabeza. Kami santo, alguna vez antes había tenido un orgasmo, a veces Sasuke lo lograba, o ella misma, pero lo de este momento… era indescriptible. Esa sensación multiplicada por mil, quizás… el mejor orgasmo de su vida, y a manos de ese baka… realmente, Naruto NUNCA la decepcionaba.
-Déjame salir, que hoy vas a repetir…- la susurró el rubio cuando se dejó caer hacia delante, y la haruno solo pudo responder con un gemido. Sintió una réplica de ese terremoto cuando el uzumaki sacó su pétreo pene de su interior, y se quedó boca abajo en la cama mientras el rubio se disponía a su espalda… kami santo, ¿en serio iba a seguir? En esos momentos la pelirrosada prácticamente estaba inconsciente… pero, cuando el rubio la ató las manos a la espalda con unas esposas que sacó de kami sabe dónde, tuvo que disciplinarse.
-Pero… ¿pero qué haces, baka?- preguntó, sonrojada, mientras Naruto elevaba si trasero hasta ponerlo en pompa. Y ella se dejaba, para satisfacción del jinchuriki.
-Te avisé de que tendrías un castigo si me volvías a golpear… y lo has hecho tres veces ya… chica mala…- repuso Naruto con una sonrisa traviesa, dandole un mordisco a uno de los glúteos de la ojijade y arrancándola un gemido, aunque notó que la fémina intentaba liberarse de su aprisionamiento, para su enfado. Levantó su torso, y besó sus labios de forma posesiva, notando como la kunoichi le respondía ansiosa, introduciendo ella su lengua en su boca incluso. Se acercó a su oído, y la enfocó en una dirección concreta, a esa mesilla de noche donde descansaba su foto con Sasuke.- Sé perfectamente que tú hiperfuerza es realmente "hipergolpe"… si no puedes golpear y soltar tu chakra en un punto concreto durante el ataque, no eres más fuerte que una kunoichi promedio. Ventajas de recibir tus puñetazos a menudo… así que tranquilita, puedes mirar la foto de tu novio si quieres…- comentó con burla. Sakura iba a contestar, ofendida, cuando sintió la lengua del uzumaki en su intimidad… solo que en el agujero equivocado. La ojijade abrió los ojos con terror, y confusión al sentir también excitación por eso, e intentó mirarle desde su postura de total sumisión.
-¿Qué… qué estás…?- cuestionó, pero tuvo que gemir cuando Naruto dejó de lubricarla su ano y se dedicó a preparar su miembro. Lo sintió recorriendo su vagina por fuera, aprovechando que estaba totalmente encharcada para lubricarse. Lo hizo una vez… y luego otra… y después ya sintió como algo duro pulsaba contra su culo.- Ah… ahhh.. Naruto, onegai… nu… nunca lo he hecho por… ahhh… ahí…- intentó decirlo con seriedad, pero su cuerpo la traicionaba. Sentía excitación, incluso algunas corrientes de placer, y por eso gemía. Y animaba a Naruto a seguir, ya puestos.
-¿Así que eres virgen eh?- inquirió con un tono excitado, y a Sakura no le hizo falta girarse para saber que estaba poniendo esa sonrisa zorruna. Si quería hacerle desistir, no podía haber dicho algo peor. Presionó un poco el orificio trasero de la haruno y, a pesar de la lubricación, sintió que todavía se resistía ligeramente… por lo que decidió ayudarla un poco.- Relájate y disfruta.- ordenó con autoridad, para acto seguido azotarla en la nalga. Y, como había previsto, Sakura no gritó, si no que gimió, y la cabeza del miembro de Naruto entró en su trasero. Comenzó a introducirlo, lentamente, mezclándose quejidos de dolor de Sakura con ruegos de que lo sacase… pero Naruto no los obedeció. Siguió hasta que estuvo entero, y volvió a azotarla, obteniendo un nuevo gemido de placer.
-Ahhh… na… Naruto… saca… sacalahhh- intentó rogar la fémina, pero su cuerpo volvió a traicionarla. Al principio sintió dolor, sobre todo por el gigantesco tamaño del pene de su amante, pero, a medida de que se acostumbraba, sentía algo sorprendente. Sentía placer. La mezcla de sensaciones nuevas, unidas a esos azotes que la rompían su contención, la estaba comenzando a gustar. Incluso se movía un poco para aumentar la fricción.
-¿Que la saque? Vale…- respondió perverso, para sacar su miembro del culo de su compañera de equipo. Sakura sintió una enorme sensación de vacío unos segundos, una sensación incómoda… para luego sentir como el pene de Naruto volvía a introducirse de golpe. Y esta vez, en lugar de dolor, solo sintió placer. Gimió el nombre de Naruto, una y otra vez, rogándole más.
-Onegai… sigue… ahhh, Naruto… sigue…- le rogó, y el rubio sonrió perverso mientras seguía a lo suyo.
-¿te gusta?- preguntó, perverso, pero solo obtuvo gemidos incoherentes de la ojijade, así que volvió a azotarla, elevándose mucho de tono los gemidos de ella. Incluso notaba como su intimidad estaba húmeda, tanto como antes de su orgasmo.- Ya sabía yo que te gustaba esto… dilo bien alto, ¿te gusta que te folle así?
-Si… onegai… me encantaaahhh… AHHHH, SIGUE…- gimió, con los ojos cerrados y su cabeza ladeada sobre la colcha, dedicándose simplemente a dejarse llevar por el placer. Volvía a sentirlo, volvía a sentir ese hormigueo… se iba a correr. Con sexo anal, nunca lo hubiese pensado, pero se iba a correr. La mezcla de dolor y placer la estaba enloqueciendo, y solo quería más. Más de su compañero de equipo, más de la mejor sesión de sexo de su vida CON DIFERENCIA. Aunque Naruto decidió interrumpirla para elevar su torso, rodeando su cuello desde atrás con su brazo mientras la mordía el cuello.
-Dijiste que lo que sentía por ti era por mi competitividad con el teme…- la susurro con una voz ronca al oído, y la mención de su novio, al que estaba siendo flagrantemente infiel (y MUY satisfactoriamente, para mayor culpa) la sacó un poco de su placer. Un poco solo, porque se seguía sintiendo a punto, Naruto seguía penetrándola el trasero aún mientras la levantaba el torso…- Bien, vamos a competir de verdad, ¿Quién te folla mejor?- la preguntó, con una sonrisa perversa. Sakura intentó acallar sus gemidos, embriagada por la culpa, pero Naruto sabía cómo romperla. Su mano libre descendió hasta su totalmente humedecido clítoris, y comenzó a frotarlo con rapidez, abriendo Sakura sus ojos con fuerza.- ¡DIME! ¿QUIÉN TE FOLLA MEJOR?- y Naruto introdujo su pene hasta el fondo de su trasero, acabando con cualquier resistencia. Mientras ese hormigueo explotaba en cada centímetro de su piel como un volcán, Sakura solo pudo gemir y contestar.
-AHHHH, tú, tú me follas mejor, tú eres mil veces mejor, AHHHH, NARUTOOOOOOOO…- gritó, sintiendo su segundo orgasmo. Y Naruto ya estaba en su limite también. Sus gemidos, esa declaración, el notar esas nalgas perfectas vibrar a cada embestida suya… si, salvar el mundo era un puto placer en ocasiones. Con perversidad, sacó su pene del trasero de su compañera de equipo cuando lo sentía a un golpe de explotar, y lo introdujo en la humedecida vagina de la pelirrosada. Se corrió violentamente, llenándola de su simiente, y Sakura volvió a abrir los ojos con fuerza.- AAHHHH, NARUTOOOOOO…- volvió a gritar, al sentir esa sensación cálida en su interior prolongando aún más su orgasmo, acabando con sus últimas fuerzas…
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eres mía naruino
Fanfictionbuen dia, tras la guerra, Naruto cae inconsciente. Cosa de unos instantes... pero, cuando se despierta, parece una persona diferente, mucho mas oscura, y esta obsesionado con una sola persona... Ino yamanaka.