Cap12: Ni los cimientos

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-aaaaaaaaaaa- personaje hablando

-aaaaaaaaaaa- personaje pensando

aaaaaaaaaaa- ser sobrenatural hablando

aaaaaaaaaaa- ser sobrenatural pensando

RENUNCIA DE DERECHOS: ¿en serio os imagináis a kishimoto escribiendo un Lemmon? Acabarían todos rogándole sexo a Sasuke mientras el uchiha hace su hmpf característico… no, ni el mundo de Naruto me pertenece, ni mis historias le pertenecen a kishimoto. Dos mundos separados, y yo cuál parásito usando una buena idea para lanzar las mías, nada más. Aunque también es cierto que yo le hago publicidad con estas cosas…

-Informe…- solicitó un tenso Hiashi, en lo profundo del complejo hyuuga.

El dirigente se dispuso con las palmas sobre la mesa, con ese ceño fruncido que mostraba permanentemente, observando junto al consejo del clan de las dos lunas y los hyuuga más fuertes de la aldea un mapa de la ciudad con diversas fichas dispuestas, representaciones de las diferentes escuadras que habían movilizado. Se encontraban en estado de guerra: tras escapar de la sala de consejo de la torre hokage a costa de perder a casi la mitad de sus guardias, el dirigente del clan hyuuga había convocado a cada uno de sus capitanes y miembros de la rama primaria en el búnker del centro del clan, rodeados de sus mejores escoltas, movilizado a cada ninja del complejo y declarado la ley marcial. Todos sus escuadrones estaban movilizados, esperando órdenes, barajando mil opciones para actuar. Atacar, defender, dialogar… No era un tema baladí, en ese momento estaba en juego la supervivencia de un clan milenario y de la aldea más fuerte del continente, por lo que el veterano patriarca hyuuga quería analizar toda la información disponible antes de mover sus piezas.

-Nuestros escuadrones han creado un perímetro seguro alrededor del complejo, hyuuga sama…- informó raito tras su máscara de dos lunas, un rastreador de la rama secundaria al que se había encargado la defensa.- Nuestra fortaleza es fácilmente defendible gracias a nuestro aislamiento del núcleo de la aldea, bastaría con un tercio de nuestros chunnin para defenderla de un ataque…

-…salvo si nuestro enemigo concentra sus fuerzas anbu y jounin en un único punto de ataque…- expuso de forma académica un anciano hyuuga, de nombre Mushra. -¿sabemos algo de las fuerzas del hokage?- preguntó, procediendo a hablar otro shinobi, esta vez de la rama principal.

-Kakashi hatake cuenta con el cuerpo anbu, que es un elemento a tener en cuenta… aunque es cierto que está mermado por la movilización del ejército a los frentes este, norte y oeste; y que está obligado a destinar algunos escuadrones a preservar el orden público, no deja de estar sentado en el trono hokage. Sin embargo, cuenta además con el apoyo de bastantes clanes… prácticamente la mayoría de los clanes pequeños…- Hiashi gruñó por lo bajo. Esos clanes arribistas… obviamente, esos clanes estarían del bando del hokage siempre, a el hatake le debían su puesto en el consejo. En teoría, no debían de preocuparle, había clanes de incluso una sola familia que accedieron al consejo como premio por su actuación en la guerra, eran hormigas y el clan hyuuga un gigante de centenares de shinobi, pero un millar de hormigas unidas al cuerpo anbu ya era otra cosa…- Y con los grandes podríamos tener problemas también… sabemos que los clanes nara y yamanaka apoyan al gobierno, y a ellos se unirá probablemente el akimichi en cuanto se lo solicite inoichi a chouza… y puede que el aburame también.

-No estoy de acuerdo con eso último.- habló el anciano hyuuga, cuya experiencia en estos campos era un grado a tener en cuenta.- El clan Aburame está siendo inteligente: ve las fuerzas en conflicto muy parejas. Nuestro bando, con el apoyo que ya nos han prometido los clanes kurama e inuzuka, supera por muy poco margen al resto de fuerzas… Shibi aburame no es estúpido, está esperando a que uno de los dos bandos tome ventaja para vender su apoyo al mejor postor. Si logramos que se adhiera a nuestra causa, el asiento hokage será nuestro. Los movimientos que realicemos ahora serán determinantes…- explicó, formándose un tenso silencio en la sala. Era lo que se temían: que ambos bandos estaban a un paso de caer por el abismo.

eres mía naruinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora