chapter fifteen

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La semana se les esfumó como un suspiro, uno muy parecido a esos que no podían evitar soltar cuando estaban en la presencia de la otra. Si bien no estaban cerca aún de los exámenes, Natalia se pasó la mayor parte de las tardes en la biblioteca del instituto investigando un poco más sobre las clases de biología celular que estaba cursando actualmente. No le gustaba quedarse con las dudas cuando el profesor comenzaba un tema, así como también, le encantaba poder aprender los pequeños detalles que el mismo no mencionaba durante las horas pedagógicas. Y era un plus el que su madre tuviese la semana libre en el trabajo, porque así Natalia podía llegar a su casa a la hora que quisiese sin preocuparse por tener que ayudar con sus hermanos o de empezar la cena.

Su semana transcurrió con su nariz metida en libros que explicaban la genética, y la de Alba todo el extremo contrario. Se perdió en unos lienzos con los oleos nuevos que su padre le había regalado para enmendar una discusión que tuvieron hace poco por un mal entendido, terminando con pintura hasta en las cejas mientras mezclaba para lograr las tonalidades pasteles del cielo y el atardecer que pronto decoraría el salón de su casa, probablemente. Porque aparte de Natalia, otra de las mayores fans de la chica de los ojos miel es su madre. Pero no se arrepentía de nada, ni siquiera cuando recordó que debía estudiar las vanguardias para las clases de artes de la próxima semana.

Aún así el par de mejores amigas encontró momentos para poder mensajearse todas las noches antes de dormir, comentando cómo habían transcurrido las horas donde no se habían visto, y fue ahí cuando la rubia sin darse cuenta, subió un poco de tono los mensajes al enviar fotografías donde se podía ver su ropa interior.

La primera imagen fue una casualidad. De verdad. Sólo quería enviarle una selfie a Natalia con una sonrisa para subirle los ánimos porque su padre había estado haciendo de las suyas desde que llegó del trabajo un poco bebido porque se había reunido con sus colegas  del trabajo en un bar antes de irse a casa. Alba no notó nada malo en la fotografía antes de confirmar el envío de esta, hasta después de que Natalia le contestó.



📷Foto
(9:45 pm)

😳
(9:47pm)



Porque al analizar la fotografía unos minutos después de ya haberla enviado, notó cómo su ropa interior, y la falta de la misma, se reflejaba en el espejo del baño que estaba detrás suyo. Sólo llevaba puesta las bragas porque estaba a punto de ducharse y su espalda desnuda se mostraba en todo su esplendor. No pudo evitar sentir un poco de vergüenza y cómo sus mejillas comenzaban a picar un poco por el repentino calor en éstas, pero todo se esfumó en cuanto recordó de quién se trataba al otro lado del chat de whatsapp.

Quiso seguir el tonteo ya no tan inocente, continuar lo que había comenzado sin la intención de hacerlo. De hecho llegó a imaginarse escenarios donde los mensajes eran correspondidos, mientras esperaba recibir más mensajes de la chica de los ojos oscuros, pero se frenó. Porque no quería ir demasiado rápido ni agobiar a Natalia, quien probablemente podría haberse sentido incómoda, conociéndola como se pone con estos temas.

Pero, spoiler, la chica del cabello rojizo no podía estar más encantada. Debe admitir que quizá miró la fotografía un poco más de lo debido, sobre todo mientras esperaba que los ticks azules de su mensaje, confirmando la lectura de éstos, fueran respondidos. Aunque tampoco se lo hizo saber, por miedo a molestar. Por temor a que Alba fuese quien se arrepintiese de lo que había ocurrido.

Es por eso que la rubia cambió el tema, preguntándole qué había cenado, y tampoco lo volvieron a mencionar. Hasta dos días después, el jueves por la noche. Cuando se volvió a repetir la misma historia.

Esta vez fue el turno de Natalia de enviar una fotografía un poco más explícita, sin darse cuenta. Porque Alba le había preguntado que qué estaba haciendo, y la otra chica contestó con una fotografía del mando de la play4 sobre su muslo, pero se podía notar demasiado el característico bulto entre sus piernas y la escasez de los shorts compresores que suele vestir, el cual Alba ya conocía más que cualquier otra persona, al tener puesto sólo unos pantaloncillos deportivos y una ropa interior más holgada. Natalia no notó nada raro, precisamente porque se había tomado unos segundos para esconderse evitando ser pillada por los policías en la partida del GTA online para poder enviar la fotografía y volver a retomar el videojuego.

Remember everything will be alright || (Albalia)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora