Capitulo 91

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Lara.

Me había puesto pálida al ver al Santiago salir de debajo de la mesa como si nada. Y además estaba en riesgo con mi vida y mi identidad secreta con Santiago. Lo había puesto todo en riesgo por confiada.

Aunque no me preocupe tanto, no había desvelado mucho sobre mí.

Escucho mi conversación el muy entrometido. Tampoco es que fuera dicho tanto de mí, solo escuchaba a Matt con su sermón sobre Jeremi.

Matt sospechaba que me afectaba todo esto. Fue difícil disimular el dolor que sentía al recordar cosas que no quería. Como las lágrimas quemaban mis ojos.

Santiago me había visto dos veces vulnerable. Esto me dejaba en evidencia con él, de que tal vez no era tan fuerte y era fácil de quebrar.

Está bien sentía pena de mirarlo a la cara. Después de lo sucedido. Así que no hablamos más.

Tomamos un descanso del trabajo y nos dispersamos. Yo quería estar sola así que recorrí el lugar buscando algo más íntimo para mí. Me tope con Luke y lo salude. Podía dejar a cualquier mujer sin habla vestido así. Todo formal. Casi me tropiezo por observarlo. El saludo fue rápido.

Continúe buscando hasta que subí por unas escaleras que daban con una azotea.

Pensé que el lugar estaba solo cuando vi a María tomando un latte.

–Hola Lara.- su sonrisa llegaba de oreja a oreja.

–Hola, disculpa no pensé que alguien estuviera aquí. - dije.

–Oh, tranquila. Puedes quedarte. Me gusta subir aquí para pensar y relajarme. La ciudad se ve espectacular desde aquí. - me sentía un poco incomoda porque no tenía la suficiente confianza con ella.

Pero a María no le interesó eso y comenzó a hablar de su vida. No paraba de hacerlo y yo también me comencé a desenvolver.

En menos de una hora ya sabía que María era hija única y que como suponía tenia 27 años. Se había graduado en New York y había venido a Chicago a ejercer.

Que le encantaba la ciudad. Yo no era buena haciendo amistades mujeres. Mi única amiga en la vida había sido Anastasia. Las mujeres siempre me miraban como su competencia.

Sin yo buscarlo siempre me odiaban.

–Podemos subir más seguido a hablar si quieres, así tienes una amiga de compañía y no estás por ahí sola.-

Yo le sonreí.

–Claro que si. -

Al terminar baje rápidamente y me tope con un Santiago rodeado de hombres hablando tonterías.

Ya había hecho amigos.

Puse mis ojos en blanco y al pasar por ahí escuché las tonterías que decía.

Sobre una modelo que venia próximamente a la empresa, al parecer a una fiesta de la revista.

–Ustedes ven a este monumento que está aquí en esta portada? - decía con un aire de grandeza que le quería quitar con un golpe en la cara.

–Cuanto quieren apostar a que después de él primer round me está respirando mira aquí. - dijo Santiago señalando su cuello.

Que canalla y ruin. Me daba asco que hablara así sobre tener a una mujer.

Que idiota.

Ya en la oficina estuve un rato en soledad cuando Santiago por fin se digno a entrar después de hablar tantas estupideces.

Me quedé con la boca cerrada, pero mi cabeza seguía pensando en insultos hacia él. Y su estúpido ego masculino.

Alguna vez alguien había jugado con Santiago Ricorteri? Porque le hacía falta que le pagaran con la misma moneda.

–Se lo que piensas. - me dijo de la nada. -Puedo oír tus pensamientos hasta aquí fenómeno.

–Que quieres que te diga? No hace falta decir que eres un idiota porque siento que hasta en el diccionario sale tu cara al lado del concepto. -

–Que ofensiva patito. - me sonrió.

Solté un suspiro y seguí escribiendo, no caería en su juego de responder para comenzar una pelea.

Ya había agarrado el hilo a sus juegos idiotas y a sus insultos. Y ahora a los días junto a él.

Durante el resto del trabajo Santiago no siguió preguntando sobre mi o sobre la llamada.

Mejor para mí. 

Aléjate o déjate llevarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora