Capítulo 2

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apitulo 2


—¡Buenos días hijo!

—Buenos días. —Dije aun adormilado.

—Te presento a Trisha, nuestra nueva vecina. Trisha él es mi hijo, Liam —Me presentó mi madre.

La mujer que estaba parada en frente de mi madre, charlando con esta, me saludó amablemente.

—El gusto es mío. —Devolví el gesto.

—El desayuno está servido en la cocina. —Anunció mi madre y yo me adentre en ésta para comer algo.

Allí me encontré con Kate, por como revolvía su cereal deduje que estaba nerviosa.

—¿Que pasa? —Interrogué mientras ella comía.

—Esa mujer me da miedo. —confesó refiriéndose a Trisha. Yo reí.

—No seas tonta, ella y mamá parecen caerse bien. Ahora si comes algo prometo llevarte a dar una vuelta en bicicleta.

—Es que no tengo hambre.

—¡No me obligues a mandarte a la casa embrujada! —Intenté persuadir.

—De hecho, ahora la casa embrujada está muy bonita.

Lo mire extrañado y me moví un poco en el asiento para espiar la casa por la ventana de la cocina.

Mi hermana tenía razón, estaba bien arreglada ahora, bueno no era para menos, se encontraba habitada.

Volviendo a la excusa de la bicicleta, logré que Kate comiera al menos dos bocados.

Al mediodía, cuando el sol pegaba más fuerte y el frío disminuía unos grados, me encamine al porche con mi hermana y sacamos su bici para que anduviera.

—Anda de esquina a esquina, y ten cuidado. —Advertí antes de dejar que empiece a pedalear.

Me aburrí mirando como pasaba frente a mí a cada rato, pero debía quedarme ahí porque mamá no la deja andar sola.

Dejando mi vista en un punto fijo, me perdí en mis pensamientos. Estaba tan ensimismado que solo al pasar diez minutos me di cuenta que mi hermana aun no volvía de la esquina izquierda. Comenzando a preocuparme, caminé algo apurado hasta allí, y no estaba. Luego caminé hasta la otra esquina y tampoco se encontraba allí. Cuando el sentimiento de angustia empezó a latir en mi pecho, veo que la puerta de la casa de Trisha se abre y sale de ahí. Me acerque a toda prisa y me agache para quedar a su altura.

—¡Kate! ¿Donde se supone que estabas? ¡Me dejaste muy preocupado!... ¿De dónde sacaste eso? —Interrogué en cuanto vi que llevaba un helado de limón en su mano derecha.

—El me lo dio. —señaló inocente a la "casa embrujada". En la puerta de esta, se encontraba el raro chico de anoche.

La angustia fue reemplazada rápidamente por furia cuando vi en sus labios una sonrisa burlona, parecía estar disfrutando de mi preocupación. Esos intimidantes ojos parecían que estaban haciéndome una radiografía.

—Vamos a casa Kate. —Anuncié levantándome y llevando a mi hermana por los hombros.

—¡Adiós Zayn! —Se despidió este de aquel odioso chico raro, Zayn.

Mi vecino es un vampiro ±Ziam Mayne ±Donde viven las historias. Descúbrelo ahora