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Sostuve mi costado mientras soltaba un gruñido cargado de dolor. El corte causado por el filoso cuchillo comenzaba a arder demasiado, mi adrenalina había descendido y ahora sentía todos los golpes que la misión había dejado en mi cuerpo.
Steve me observaba desde el otro lado del Quinjet, su ceño fruncido a más no poder me hizo saber lo furioso que se encontraba, furioso conmigo y mi supuesta irresponsabilidad. Pero la verdad es que simplemente hacia mí trabajo, sabiendo las consecuencias que tenia al ser una simple humana sin una armadura y con solo años de entrenamiento. Todo lo contrario al resto del equipo que había sido parte de la misión de aquel día.
Le devolví la mirada, fulminante. Odiaba que me quedasen mirando por mucho tiempo, aún más de esa manera. El rubio retiró su mirada de mi con la mandíbula apretada y yo retuve un gruñido de dolor ante las turbulencias del quinjet al descender.
Caminé apresuradamente, aunque cojeando levemente, intentando escapar del enorme sermón que Steve me daría cuando estuviésemos solos. Y juro que intenté ser lo más rápida posible, pero estaba lastimada y el ojiazul era un súper soldado muy rápido por lo que mi escapada fue un fracaso.
-Fer..- tomó mi brazo delicadamente, deteniendo mi paso. Me giré a verlo -tenemos que hablar- su ceño fruncido nuevamente junto a su voz ronca me hizo saber que estaba por recibir un regaño de su parte.
-sobre qué?- me hice la desentendida. Su brazo me arrastró a una de las puertas junto a nosotros, la cual una vez dentro pude reconocer como la habitación de Steve. Me obligó a tomar asiento sobre su cama, se dirigió a su baño y segundos después volvió con un botiquín entre sus manos.
-sobre lo irresponsable y descuidada que fuiste hoy- antes de comenzar a curarme, cambió su uniforme por unas ropas más sencillas, aunque desgraciadamente lo hizo en el baño sin dejarme ver su fornido cuerpo.
Rodé los ojos y me acerqué con rapidez a la puerta para irme, pero nuevamente Steve interfirió en mi camino, dándome una mirada de que volviese a tomar asiento.
-podemos hablar otro día sobre eso? Debo ir con Bruce a que revise mis heridas...- iba a levantarme pero su mano en mi hombro me lo impidió.
-yo te curaré, no es una herida de gran magnitud, puedo hacerlo...pero hablaremos sobre eso-
-Steve...- gruñí.
-no, Fernanda, debemos hablar urgentemente sobre eso o tendré que cancelar las misiones para ti- se defendió.
-qué!?- exclamé, levantándome de golpe, ignorando el profundo dolor que me recorrió al hacerlo -tu no serías capaz...-
-oh, créeme que lo sería- soltó cruzándose de brazos.
-Steve no puedes tenerme como si fuera de tu propiedad, el único que cancelará las misiones para mi es Fury, no tu- para este punto estaba más que furiosa -estoy harta de que todo el tiempo intentes protegerme. Soy profesional, sé que hacer en estas situaciones...pero soy una simple humana, y es normal salir lastimada a veces, es normal sangrar y que duela- mi voz se suavizó un poco -...no todos somos super soldados-
-lo sé, pero me preocupo por ti-
-y lo entiendo, pero debes ser consciente de que este es mi trabajo también y que hay igualdad de condiciones dentro del campo de batalla- dije -no soy una niña a la que debes proteger, soy una adulta responsable que fue entrenada para esto y no va a matarme una herida de arma Blanca a un costado de mi abdomen-
Él quedó en silencio por varios segundos, analizando mis palabras. Su mirada estaba fija en mi mano apoyada sobre la zona lastimada, pero parecía más tranquilo.
-no quiero perderte- murmuró, cabizbajo -no soportaría que me dejes, no tú- se veía abatido, y me dolió verlo tan vulnerable. Me acerqué a él a pasos lentos, hasta quedar a pocos centímetros de su rostro y acaricié su mejilla con suavidad.
-nunca te dejaré, Steve- afirmé, buscando su mirada. Sus ojos celestes conectaron con los mios, e intenté transferir seguridad con mis palabras -mi lugar es aquí contigo, jamás me iría...-
-lamento agobiarte con mi sobreprotección- musitó, acariciando mi mano que estaba acunando su rostro -intentaré no hacerlo con tanta obviedad y te daré tu espacio- sonreí enternecida antes de depositar un dulce beso sobre aquellos labios que me gritaban desde el principio por ser besados.
No quería alejarme, me sentía tan bien entre sus brazos, con su calidez abrasadora, pero mi herida suplicaba atención inmediata y si no quería dejar a Steve debía cumplir con mi tarea de humana normal y curarme.
El capitán pareció notar mi leve mareo y no tardó en depositarse otra vez sobre la cama para darle toda su atención a mi herida. Sus manos se movían con agilidad, buscando objetos en el botiquín, y con suavidad a la hora de tratar con mi área lastimada.
-no sabia que era enfermero, capitán- me burlé, contemplando su semblante concentrado.
-la guerra me enseñó muchas cosas- respondió, sin dejar su tarea. Sonreí y acaricié su cabello, él suspiró ante mí toque y dirigió su mirada a la mía cuando acabó de tratar mi herida. Depositó un beso sobre la palma de mi mano y luego dejó otro sobre la herida, gesto que me produjo una bella sensación en mi interior.
-me haré heridas más seguido para tener la atención de mi enfermero favorito- hablé, sacándole una sonrisa.
-tu tienes mi atención todo el tiempo, hermosa- mis labios se curvaron y sentí unas suaves caricias en mi cabello, causándo que una oleada de cansancio cruzara mi cuerpo -descansa un poco...cuando despiertes estaré aqui- hice caso a sus palabras y me acomodé mejor sobre su extensa cama. Pero al notar sus intenciones de alejarse, tome su mano y murmuré, llamando su atención.
-Steve..-
-mhm?-
-te amo- su silencio de segundos me preocupó, y si no hubiese sido porque la somnolencia gobernaba mi cuerpo con totalidad ya hubiese puesto una mirada preocupada.
-yo te amo mucho más, Fer...-
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Espero que te haya gustado honeycavill y espero también que haya sido lo que tenias en mente. Lamento la demora, linda, quería que quedaratotalmente perfecto ♡.Besitos y cuídense del coronavirus :)