Al día siguiente, tras dejar a Hailey en la escuela me dirigí a las oficinas para empezar a trabajar en la revista, conforme escribía era inevitable pensar en Vincent. Para ésto, Howard Dean un fotógrafo y colega quien era buen amigo, quiso que le contase la experiencia de la noche previa pero por obviedad tuvo que omitir la parte erótica, le di las fotos del evento para que las revelara, ya que anoche él no pudo asistir por cubrir otro asunto. Howard en un acto de honestidad, se sentó a lado mío con un rostro apagado.
-.Laura, tengo que decirte algo que en verdad me molesta, tiene que ver con tu esposo.- se veía mal y hasta pálido, llamó mi completa atención. -Vi a Arthur con otra mujer en su auto, la estaba besando y bueno entraron a un hotel.- De amarlo, lo habría condenado al mismo infierno en ésta vida así como la siguiente, pero al querer librarse de él sonreí disimuladamente, tenía el pretexto perfecto para dejarlo, el karma vendría después, con una amante de por medio sería fácil el divorcio así como una buena recompensa, pues el contrato de su matrimonio estipulaba que de cometerse adulterio por una de las partes la otra se quedaría con la mayoría de los bienes; casa, autos, así como una compensación monetaria, incluyendo la custodia de los hijos si los hay, Yo no era una cazafortunas, pero cualquiera se alegraría por obtener tales bienes tras una infidelidad. De la emoción abracé a Howard, lo correspondió sintiendo pena por ser portador de lo que creía una mala noticia, no sabía el efecto que tuvo en realidad.
-. ¿Tienes alguna evidencia de lo que viste Howard?-. asintió con la cabeza un tanto agachada, no podía ni sostener la mirada.
-Amigo mío no sabes cuan agradecida te estoy, revelaesas fotos, guárdalas y cuando te la pidas, por favor entregamelas. Me divorciaré lo antes posible, ni una palabra a nadie ¿está claro?-
el hombre se extrañó en serio por la reacción contraria a lo esperado.
-.Tus deseos son órdenes-. Al terminar de hablar seguí editando feliz la entrevista de anoche, me apresuré para recoger a Hailey de la escuela y dirigirme a casa temprano, ni una palabra a nadie. <<.Lo que son las cosas querido, apenas ayer sentí que faltaría a los votos y Tú te adelantaste. >>
Llegando a la casa escondí la plumilla que me obsequió el guitarrista de anoche, como era costumbre ayudé a mi hija con la tarea, hice de comer y pasamos a degustar unos platillos especiales.
-.¿ No vamos a esperar a papá?-. Plácidamente respondí que no, continuamos comiendo hasta que llegó Arthur del trabajo y no fue recibido como de costumbre, un ambiente de rareza inundaba la casa.-
-. Hija, ¿porqué no subes a hablarle a tu amiga Sophie?.- ella obedeció percibiendo esa tensión entre sus padres, la chica a pesar de tener pocos años de vida era muy inteligente y su cuerpo se desarrollaba con prontitud, optando por una figura esbelta de buenas dimensiones y alta. La niña había sacado de los genes de su padre el cabello pelirrojo, al asegurarme de que subiera a su habitación comenzó la decisiva conversación de adultos.
-. Seré breve cariño, pensé detenidamente en tu idea de divorciarnos y estoy completamente de acuerdo. Pensé hacerlo hace tiempo pero por Hailey me detuve. - el sujeto dejó su gabardina y maletín en el perchero de la entrada trasera que daba a la cocina.
-.Vamos mujer sabes que una vez casada conmigo no vas a librarte tan fácil. Si lo dije fue por el calor del momento.- negué con la cabeza, casi riendo posando la mano en la cintura.
-. Presentas Tú la demanda de divorcio o lo hago Yo, y tengo un poderoso motivo que nos separa. No hagamos ésto más largo.- Arthur apretó mi brazo un tanto para intentar doblegarme pero fue en vano.
-. No lo haré y si tú la presentas no firmaré, ¿Como ves?-. Me besó la mejilla en forma burlona. Solo dió más determinación para efectuar mis planes.
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Crónicas de los 80s: Glam night
FanficLaura Vort Mikkelsen, tiene una carrera exitosa en periodismo, juventud y familia, ésta no la hace feliz. Dedicarle todo el tiempo la hace sentir que no ha podido divertirse. En 1985 sale de fiesta con sus amigas, pero no por mucho. Tal historia es...