🄿🄰🅁🅃🄴 1

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𝓣𝓲𝓶 𝓮𝓼𝓽𝓪 𝓶𝓲𝓻𝓪𝓷𝓭𝓸





Había sido una chica muy, muy mala, mala, mala, mala.

Llevar a Tom a casa la otra noche era parte del plan desde el principio. Sabía que Tim, el hermano de mi padrastro, esta noche estaría cuidándome y estaba todavía despierto, cuando nos colamos en la casa ya llegando la noche él se preocupa por mí.

Sabía que subiría en silencio las escaleras mientras yo me lo montaba en mi habitación con el chico del instituto. Y sabía que nos miraría mientras teníamos follabamos.

Había bebido demasiado, pero era mi decimonoveno cumpleaños. Al final, resulto que Tom fue toda una decepción.

Estaba bueno y era atlético, pero era un idiota. Nervioso, había jugueteando con mis bragas como si no pudiera creer la suerte que tuviera, y en cómo se hundía en mí con tanto entusiasmo, que solo lo hizo durar unos minutos. Y tampoco es para culparlo, tengo un buen cuerpo.

Pero no era la polla que yo quería, que tenía que bastarme para mi propósito. De reojo podía ver la sobre de tío Tim en el marco de la puerta entreabierta, incluso habiéndole dicho a Tom que la había cerrado, pero el muy idiota estaba demasiado borracho para darse cuenta. Me llegaba la respiración pesada de Tim desde el otro lado de la puerta, y sabía que estaba acariciándose el apretado bulto debajo de su pijama. Aquello me excito mucho más y fue lo que logro que pudiera continuar gimiendo, y fingiendo que Tom me estaba dejando satisfecha.

--- Oh, Tim, digo Tom... cógeme. - Soy mala mintiéndole de esta manera.

Tom se deslizo en mi interior con la ferocidad de un gatito. Prácticamente se estaba corriendo apenas empezó. Pero no importa.

Si Timothée está mirando, sabía que tendría que tomarme pronto. Todo lo que tenía que hacer era soltar algunos indicios.

--- Córrete en mis tetas Tim ¡Tom¡ --- Digo gimiendo fuertemente.

Cuando Tom se retiró, se quitó el condón y se corrió sobre mis pechos, pase los dedos por el blanco y caliente líquido. Eso hizo que mis endurecidos pezones relucieran, y me lleve uno de mis dedos mojados a mi boca.

--- Mmm... sabe tan bien, Tim. --- Digo con el dedo aun en la boca.

--- ¿Qué? ¿Me acabas de llamar Tim? --- Tom se arrodillo sobre mí.

Aun con su polla sacudiéndose entre sus manos, mirando cada rincón como el tonto machote presumido que era. Las apariencias no lo son todo, ahora lo sé.

--- No Tom. Debes haberme entendido mal ¿Por qué iba a llamarte por ese nombre? ---

--- Oh, supongo que está bien. Has estado increíble --- Forcé una sonrisa.

--- Gracias, el baño esta al final del pasillo, la tercera puerta a la derecha.---

--- ¿El baño? ¿Quieres que me lave? ---

Lo mire con la frustración estampada en la cara.

--- Seria todo un detalle porque tengo tu corrida por todas partes, y me gustaría ducharme, así que ve rápido. Y no hagas mucho ruido que el hermano de mi padrastro está en casa. ---

Se subió los pantalones y salió al pasillo. Me pregunte donde estaría Timothée, si habría salido corriendo por las escaleras abajo cuando Tom se corrió, o si había huido a su habitación para darse placer. Mis padres estarían fuera algunos días en viajes de negocios en Seattle así que tenía toda la casa -o casi toda la casa- para él.

Y entonces lo escuche.

El crujido de una tabla del suelo a la izquierda de la puerta de mi habitación, se había escondido en la esquina.

Sonreí. No me había equivocado. Tim había estado mirando después de todo.

Lo único que debía hacer era echar al estúpido musculitos de la casa, y podría entrar en acción. Aunque no todavía, era tarde ya.

Quería ducharme, quitarme los restos de la pasión de aquel idiota y ponerme a dormir unas horas.

Empezaría con el plan por la mañana, cuando estuviera relajada y con la cabeza fría.

No creo que él pueda resistirse, no cuando soy consciente de él estuvo todo este rato mirándome con Tom, viendo todo lo que hacíamos.

Y que se quedara hasta que él se fue.

Me desperté, literalmente oliendo el café, Timothée estaba abajo, preparando el desayuno antes de dirigirse a la oficina. Hice un sobre esfuerzo poniéndome algo sexy y uniéndome a él; se necesita mucho esfuerzo para tenerme levantada a las seis de la mañana, pero hoy no era un día como cualquier otro día más.

Hoy sería el día en el que seduciría al hermano de mi padrastro.

Llevo deseándolo tanto tiempo. Timothée se cuidaba y aparentaba mucho menos de sus 24 años, era de estatura media -más o menos- y un poco musculoso, con un precioso cabello castaño, sus rizos y mentón marcado. Me he llevado las manos a mis bragas tantas veces para tocarme pensando en él. Los chicos de mi edad no pueden ni siquiera compararse, cuando estas acostumbrada a ver a un verdadera hombre.

Pensé que se le iba a caer la taza cuando me vio entrar a la cocina.

Había escogido un camisón de seda blanca muy ajustado que se aferraba a mis generosas curvas, y que, a su vez, se balanceaba alrededor de mi trasero al caminar.

Me había apretado los pezones al bajar las escaleras, por lo que ahora asomaban seductoramente bajo la apretada tela.

Si me volteaba lo suficiente rápido, Timothée obtendría la deliciosa visión de uno de mis cachetes; y si se atrevía a seguir mirando, vería la pobreza de mi ropa interior, unas prácticamente inexistentes braguitas medio transparentes, que dejaban intuir mi tentador coño depilado.

Sabía que no debería estar haciendo aquello, pero quería con tantas ansias de la polla de aquel hombre...

--- Buenas Timothée.--- Comente antes de darle un beso en la mejilla.

--- Buenos días.--- Contesto nervioso.---Estas... muy guapa hoy.---

Solté una risita.

--- Vaya, gracias.--- Apoye una mano en su pecho. ---Tú estás guapísimo. ---

Podía sentir sus pocos músculos a través de su camiseta. El cabrón estaba muy bien para su edad; piel clara, tenía muy buena salud y era muy guapo, era cuatro años mayor que yo pero no me importaba en lo más mínimo.

Quería tener la experiencia de su polla enterrándose hasta el fondo de mí. Una vez lo pille teniendo sexo con una de las chicas que trae a casa cuando se queda a cuidarme y observe sin perder detalle, los músculos de su espalda y sus hombros se tensaban con cada embestida.

Y fue en ese momento cuando supe que aunque fuera mayor, quería que me satisfaciera de la misma manera que lo había hecho con ella.

Y ese día había llegado.

Pasee los dedos por su torso y por su abdomen, lo escuche inhalar con fuerza. Me agarro la mano.

--- Amely... ¿Qué demonios crees que estás haciendo?---





𝓣𝓲𝓶 𝓮𝓼𝓽𝓪 𝓶𝓲𝓻𝓪𝓷𝓭𝓸

Tim  esta  mirandoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora