22: Dentro de mi vida

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No sabía lo cansada que estaba hasta que Chris me despertó más tarde para que fuera a la cama.
Me había quedado dormida mientras esperaba que Chris volviera, pero cuando lo hizo me dejó dormír en el sofa hasta que se hizo tarde.
— ¿Por qué no me despertaste cuando volviste? —dije frotandome los ojos.
Chris se sentó a mi lado e inmediatamente me recosté contra él.
— No tardé mucho pero te dormiste de inmediato. Te veías muy cansada asi que te dejé dormir un poco más —Chris rió y negó con la cabeza—, pero a veces eres cono un oso. Solo duermes.
—Me gusta dormir —dije desde su hombro, acomodandome más cerca.
Chris apoyó su cabeza sobre la mia.
Esas acciones eran automaticas, y totalmente puras. Chris y yo eramos uno.
— Sin embargo, debes comer algo y luego ir a la cama. Si sigues en el sofa, te dolera el cuerpo.
— No tengo hambre —suspiré.
— ¿A caso dije "¿si su alteza desea?" —me regañó. Se levantó haciendo que me quejara—. Comeremos fideos instantaneos, tengo hambre pero soy flojo para cocinar.
Dicho eso fue a la cocina y comenzó a preparar nuestra cena.
Simplemente me quejé hasta que terminó de preparar los fideos, me quejé cuando comimos y me quejé cuando terminamos.
Sí, a veces era como una niña. Pero solo porque Chris me trataba como tal y se comportaba como mi padre.
Si no quería comer, Chris me obligaría a hacerlo. Si no queria levantarme de la cama, me arrastraria fuera.
Era un poco molesto, pero también esa era la razón por la cual lo amaba.
Luego de luchar un rato, Chris volvió a su departamento y yo fui a la cama.
No tenia mucho que hacer al dia siguiente asi que me habia ofrecido a ayudar en la recepción del estudio. Y no es como si tuviera que madrugar, Chris sabía que a menos que tenga que trabajar como fotografa, no iba a levantarme muy temprano.
Aun así fui a la cama intentanto dormir, pero no podía. Habia demasiado en mi cabeza.

Oí mi telefono sonar en algun lugar de la casa, lo que hizo que me levantara rapidamente.
A veces solía perderlo por ahí, y casi siempre estaba debajo de los almohadones en el sofa.
Efectivamente luego de sacarlos, allí estaba.
Tomé el celular y me encontré con algunos mensajes y llamadas de Vee.
Como un rayo, el recuerdo del mensaje que le había enviado me golpeó de repente.
No es como si no estuviera conciente cuando lo escribí, pero habia sido un ataque de sinceridad que olvidé luego de quedarme dormida.
¿Como demonios iba a verla después de decir eso? No podía llamarlo confesion pero... se le acercaba y Vee... dios, incluso podía rechazarlo, ¿verdad?
Arrastré los pies devuelta a la cama, con temor a abrir los mensajes.
Estaba avergonzada, y no iba a leerlos hasta que algo se cruzó por mi cabeza.
¿Por qué tenia llamadas perdidas? ¿Qué tal si habia sucedido algo? Vee también estaba cansada y aun asi condujo de vuelta...
Sacudí la cabeza sin querer pensarlo y abrí los mensajes. Por suerte el primero avisaba que habia llegado a casa segura.
Creí que no había visto el mensaje que le había dejado hasta que leí el siguiente mensaje.

- ¿No fue el perfume, fui yo? ¿puedo oirlo?

Luego de eso tenía algunas llamadas perdidas las cuales no habia podido atender porque me había quedado dormida.
¿Quería oirlo? ¿las llamadas... era por eso?
Sacudí la cabeza leyendo el ultimo mensaje.

- O estas dormida, o realmente no puedo oirlo :(
Mejorate pronto, descansa y llamame cuando veas esto.

Me reí porque el mensaje se leía un poco tierno y lo releí algunas veces.
¿Debía llamarla? Tenía que admitír que quería acerlo, pero me avergonzaba un poco.
A penas estaba procesando lo que sentía por ella, y no sabía si podía decirlo en voz alta.
Sí, me gustaba. Pero me aterraba.
Todo era demasiado nuevo para mi, no solo el hecho de que era una mujer sino el querer a alguien más en mi vida que no sea Chris.
El aceptar a alguien más en mi vida, después de perder tanto, y el temor de volver a perder... era complicado.
Estaba pensando en dejar el telefono y simplemente dormír pero de alguna forma no podía.
Ella sabría que habia leido sus mensajes. ¿Y que tal si estaba esperando una respuesta? Era un poco injusto.
Tomando todo mi coraje, marqué su numero y la llamé.
En realidad sonó por un tiempo, y estaba a punto de rendirme y colgar cuando atendió.
¿Emma? —preguntó, sonando dudosa.
Me reí de eso.
— ¿Quién más podría ser?
Bueno, en realidad creí que no me contestarías o ya estabas dormida —suspiró—. Hola.
— Hola —sonreí, aunque no podía verlo—. Pensé que tu estarías durmiendo. ¿No estas cansada?
Jamás estoy cansada para hablar contigo —casi podía ver esa sonrisa traviesa—, pero aun así no podía dormir.
— ¿Tienes mucho en la cabeza? —pregunté preocupada.
Vee había estado trabajando todos los días, debia ser mucha presion.
Más bien tengo a alguien en la cabeza —dijo. No pude decir nada por lo que volvió a hablar—. Emma, ¿estas ahí?
— Hm, si, lo siento...
No sabía qué más decír. Era muy dificil hablar sobre mis sentimientos. Era muy dificil que me gustara alguien.
El amor era muy, muy dificil y complicado.
No quiero presionarte, solo quiero estar segura de si debo seguír adelante. O más bien, de si quieres que siga adelante —la oí dudar—. O si así lo deseas, también puedo desaparecer...
Un sentimiento aterrador se apoderó de mi.
— No quiero que desaparescas de mi vida, Vee —casi rogué—. Ya entraste en ella, no puedes irte ahora.
Esta bien, porque en realidad no planeaba hacerlo —aseguró—. Asi que... solo quiero saber que fue lo que sucedió en el ascensor.
Dudé. No tenía valor para decirlo, ni siquiera encontraba las palabras para hacerlo.
— ¿En el ascensor? —fingí no comprender lo que decía, lo cual habia sonado demasiado falso.
Vee comenzó a reír.
Oh, maldicion. Voy a molestarte hasta que hables —dijo, y estaba segura de que lo haría—. No estoy segura de qué, solo sé que algo pasó. Lo vi en tus ojos...
Pensé por un momento en todo lo que había sucedido, en el momento perfecto que habia tenido.
Habia sido un buen día. Me sentía comoda con ella, bastante libre.
Sí, quizás era atracción. Ese sentimiento que pensaba estaba extinto.
Vee no solo me habia dado un buen día, también se habia preocupado y me habia traido a casa sana y salva.
Merecia... valia la pena tomar un poco de coraje.
Por ella.
— Vee... —comencé a acobardarme otra vez. Era muy dificil.
Emma —dijo tranquilamente, esperando que dijera algo.
Tomé aire.
— No... no sé qué fue —comencé, intentando buscar las palabras—. Pero por un momento yo... no lo sé. Me sentí bien. Calido. Y solo... quise estar más cerca.
Solté todo el aire que estaba reteniendo y me cubri la cara con la  almohada.
No es como si ella pudiera verme, pero mis mejillas ardian y ese calor podria sentirlo incluso al otro lado del telefono.
Vee no dijo nada, lo cual me preocupó. ¿Y si se habia arrepentido?
Por un momento... quise colgar. Dejarlo todo allí, dormír y fingir que no habia sucedido nada.
Pero una vez dicho... quizás todo habia cambiado un poco. Algo se habia desbloqueado.
Em —Vee habló en voz baja al otro lado de la linea, lo cual me sorprendió.
— Creí que habias colgado —murmuré.
No, solo estoy felíz y se me fueron las palabras —de alguna forma eso me tranquilizó un poco, haciendome reír.
— Extremadamente exagerada —me quejé, aunque no podia quitar la sonrisa.
No exagero, estoy felíz —Vee estuvo en silencio por un momento—. Em, sé que aun tienes dudas y te cuesta un poco, esa es la razon por la que no insisto. Pero si te diré algo.
— ¿Qué?
Ella no dijo nada por un momento, agregando suspenso. Cada segundo me ponia nerviosa.
Hm, los dioses me bendijeron con mucha paciencia. Es un don. Asi que no importa qué, cuando o como. Te aseguro que haré todo lo posible para que caigas rendida a mis pies —declaró.
Vee habia dicho eso con la mejor voz seductora que tenia, haciendo que perdiera la capacidad de hablar.
¿Caer rendida a sus pies? Jamas lo diría en voz alta pero estaba segura que ya lo habia hecho.
— ¿Qué pasa si te rindes rapidamente? —dije después de pensarlo demasiado.
Era algo que podía suceder. Vee era bonita, inteligente y talentosa. Podia tener a cualquiera en vez de perseguír a una chica con serios problemas emocionales.
No pienso rendirme, no contigo —dijo sinceramente, sonando muy segura—. A menos que tu me pidas que me retire. Hasta entonces lo siento, debes aguantarme.
  Me reí.
— Veremos quien aguanta a quien. Prometo que te cansaras de mi rapidamente.
Tienes  prohibido volver a decir eso —bromeó, aunque habia sonado un poco seria—. Jamas podría cansarme de ti. Te metiste en mi cabeza desde el primer día, y será dificil sacarte de allí.
— Aunque puedes hacerlo cuando quieras —murmuré.
Pero no quiero.
Sonreí al escuchar eso.
Vee sonaba tan segura y decidida.
Me sentía mal por no poder ser igual, por no poder decir abiertamente que me gustaba.
O al menos hacerselo saber correctamente.
Vee decía que tendria paciencia, pero ¿cuanto de eso podría ser cierto? ¿cuanto podia aguantar?
Si tomaba demasiado tiempo, podría alejarla.
Y la sola idea de que desapareciera de mi vida me aterraba más que el temor de volver a abrír mi corazón.

Vee y yo hablamos un poco más y luego dijimos buenas noches. Era extraño como pasaba el tiempo cuando hablaba con ella.
Me agradaba.
El peso de todo lo que habia sucedido a lo largo del día comenzaba a hacer efecto y me sentía un poco somnolienta, haciendo que caiga dormida una vez que deje el celular sobre la mesita de luz.
También eso era gracias a ella.
Escuchar la voz de Vee antes de dormir era relajante.

You, my favorite photograph (Pausado)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora