25. Un día cualquiera.

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El sol ilumina mis ojos,aunque es un poco nostálgico.
Abro mis ojos y estoy en mi cuarto. Tal vez me trajeron mientras me quedé en el hospital dormido.
Tocan la puerta.
– ¡Adelante!– digo en un tono dormido.
De repente entró una mujer que parecía tener 30 años.
– Buenos días joven Sunset; mi nombre es Rachel Evans, puedes decirme como quieras y soy la ama de llaves de esta casa. Es un placer conocerlo– dijo alegremente haciendo reverencia.
Foto de la cama para saludarla formalmente.
– Señorita Rachel, no es necesario tanta formalidad, aún soy un niño, mucho gusto me gustaría llevarnos bien– dije felizmente.
– está bien pequeño Sunset, prometo me notifican que baje a comer, si necesito algo, hágamelo saber por favor– dice cordialmente.
– Si, está bien, muchas gracias señora Rachel, bajó en un momento.
La ama de llaves asiente y cierra la puerta.
Me dispuse a asearme y ponerme mi uniforme.
– ¿Dónde estára Kin?– dije en voz alta.
Una vez abajo en la cocina no te que faltaba una presencia de alguien, ¿quien será?.....
– ¡Corazón, ya era hora que despertarás!, dime ¿estás contento con la visita de ayer?– dijo la abuela Tina.
– ¡Claro abuelita!, muchas gracias– dije muestras la abrace.
Me pregunto de manera discreta y silenciosa.
– ¿Sabes en dónde está la señora Melissa! abuelita– dije preocupado.
– hoy se tomó el día libre, descuida– dice despreocupada.
– ¡Fiu!, que bueno– dije.
– ¿Por qué lo preguntas?, ¿sucede algo malo?– dice interrogandome.
– ¡No, no, no!, descuide abuelita. ¿Qué vamos a comer?– dije nervioso.
La abuela lo observa sospechando....
– Caldo en mollejas, ¡está muy rico!– dice contenta.
Yo asentí con una sonrisa.
al terminar nos dirigimos a la escuela y Kin apareció detrás de mí.
– ¡Hola Kin!, ¿cómo estás?, ¿dónde estabas?– pregunté mientras me arrodille para acariciarlo.
y este viaje repitió como otras ocasiones buenas.

¿Otra vez?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora