Anécdota.
Esa noche fuiste mi éxtasis, esa droga que no pude dejar, quería más y más de ti, tus manos me amoldaron para estar contigo, esa noche jamás la olvidaré, tus lindos ojos cafés me aferraba a ti, tus suaves manos me hicieron llevar al cielo, tus finos labios sonreían con abundante felicidad, era la gloria, quitándonos la ropa poco a poco, desabotonaste mi camiseta dejándola caer, los besos fluían y entre cada beso mis labios pedían más de los tuyos, cada uno de tus gestos están incrustados en mi mente, pues como olvidar tu forma de mirarme, con mucho deseo, mordía mis labios por el simple hecho de ver los suyos, no sé cómo llamarle a esto, capricho, o ansias quizá.
Tus manos jugando con mi cabello, mientras yo me encontraba en tu pecho haciéndote caricias, tu tomabas mi barbilla mirando mis labios y mis ganas de envolverme en ti aumentaban cada vez más, después de varios minutos de control un beso rompió el silencio no obstante ambos nos dejamos llevar por la pasión, las ganas, y el deseo de estar juntos.
Su cuerpo escultural, su cabello largo castaño y suave, su perfecta dentadura y labios rosados no tan gruesos pero carnosos, lo hacían ver más guapo. Era todo para mí en ese momento, sus manos rodeaban mi espalda lentamente y yo… me encontraba en el paraíso, dejándome llevar por la pasión divina, quería que esa noche nunca acabara, el tiempo era nuestro peor enemigo, éramos amantes de lo prohibido, pecadores de la vida, pero gozadores de la pasión.
Luna llena, ruidos de los carros en la ciudad, música, y aun así no fue excusa para que el momento se diera, estábamos tan concentrados en nosotros que no nos dimos de cuenta en que momento amaneció, dudo mucho que me haya gustado después de esos minutos de felicidad que todo haya acabado, volteé y el ya no estaba allí, no dejaba de pensar en lo que me había pasado la noche anterior, me vestí tan de prisa como pude y marché.
Aún creo que no fue buena idea ir a ese bar donde lo conocí y despertar en un hotel sin saber rastro de él, pero fue efímero deleitarme una noche con un desconocido, por ebriedad cometemos cosas locas, pero sí que sabemos gozar…
“Me enamoré en una noche” era algo loco la gente normal suele enamorarse después de un tiempo, pero yo…sentí muchas cosas una noche y lo hice me enamoré y lo irónico es que no volveré a ver ese hombrecillo guapo.
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