Capítulo 55

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Llegando el nacimiento del sol, Rose se levantó rápidamente; aunque optó por abrir los ojos, y quedarse un rato más en la cama mientras pensaba en su erizo negro. Se hallaba emocionada y feliz; no podía percibir el sentimiento principal que hacía de ella sentirse en ese instante con mucha energía. Esta vez Rose se hallaba mirando el techo, pero no por estar triste y conmovida sino porque quería recordar miles de veces aquella madrugada en donde Shadow formó gran parte de ello; realmente lo amaba, y eso no iría a cambiarlo nadie, ni los pensamientos de Vainilla que estén en contra de ello, y ni otro hombre que quiera consquistarla.

Entonces, esta exhaló un gran suspiro tras fijar la hora dicho horario indicaba y apuntaba las seis de la mañana. Aún el sol no alumbraba toda la ciudad debido al invierno, y era algo que a Rose le gustaba, aunque le hubiera gustado mucho haber compartido de ese momento con su querido Shadow. Así que, Rose se sentó después de haber divagado por aquel largo, y se dispuso a realizar su aseo personal. Con suma rapidez, Rose se colocó un capri, una blusa y unos zapatos sin tacos para poder preparar el desayuno para Vainilla y la pequeña Cream. Como ya dicho anteriormente, Rose estaba con muchas energías, y no quería desperdiciarlas sino que sorprender a su familia.

—¿Qué podría cocinar? —se preguntó a sí misma la joven rosada mientras llegaba a la cocina.

De pronto, recordó a su erizo negro el cual por el momento es su amigo, y decidió preparar para la tarde unos deliciosos pastelitos para él y su bebé; tal parece que está pensando más en aquél. Rose agitó la cabeza, y volvió a pensar en qué cocinar para su madre y hermanita; y con una decisión, optó por conseguir huevos, leche y entre otros ingredientes para poder preparar unos agradables omelettes. Y en ese mismo momento, Rose escuchó los pasos de Vainilla acercándose a la cocina, a lo que esta sonrió; y cuando la mayor entró a dicho lugar de la casa, se sorprendió.

—¡Vaya! Buenos días, cariño —saludó sorprendida.

—Buenos días, mamá —devolvió el saludo muy feliz mientras batía de unos ingredientes—. Decidí hacer el desayuno ya que no las había visto por casi una semana —agregó.

—Qué bueno, hija, pero... —Vainilla se hallaba confundida, ¿acaso no extrañaba a Shadow?—, pensé que estarías... ya sabes, extrañándolo —complementó, a lo que Amy se puso nerviosa.

—¡Oh! ¿Te refieres a Shadow? —dijo dándole la espalda, a lo que Vainilla respondió: Uh huh—. Yo... bueno, lo estoy manejando bien —mintió, mas lo hizo de manera convincente.

—Me alegro por ti, cariño. Si sigues así, superarás a ese desgraciado en sólo unos meses —comentó.

Sin tan sólo supiera lo que había pasado en la madrugada con aquel erizo negro, Rose no se imaginaría la cara que pondría Vainilla tras ello. Una risita nerviosa emitió Rose, quien se dio la vuelta, y comenzó a preparar los omelettes sin problema alguno, mas Vainilla estaba sospechando; nada escapaba de ella. Pero de pronto, mientras que Amy estaba picando unas verduras, le comenzó a doler el estómago de manera intensa. Amy emitió un quejido, a lo que Vainilla se preocupó. ¿Estás bien, cariño?; preguntó, mas la eriza no respondió ya que se notaba muy adolorida, hasta había dejado de realizar sus acciones.

—Sí, no te preocupes —dijo apenas con una voz entrecortada.

—Déjame ayudarte... —Vainilla no pudo terminar a su oración ya que Amy había dejado la cocina.

—¡Ve haciendo los omelettes, mamá! —le gritó Amy mientras subía las escaleras.

—¡Está bien!

Entonces, cada vez se le hacía a Amy más difícil poder ver todo su alrededor debido a que su vista estaba fallando. Rose comenzó a parpadear rápidamente para recuperar su visión, y hecho esto, veía un poco mejor; mas su dolor en el estómago aún estaba presente, y comenzó a sentir unas náuseas terribles. Llegando Amy a su habitación, esta se dirigió a su baño personal, y se recostó en una de las paredes de dicho lugar; tenía un presentimiento de que iba a vomitar en cualquier momento, y así fue.

Destino Inesperado [Shadamy]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora