Papá, no de nuevo. (cap 4)

29 1 0
                                    

Desperté por el llanto de Lili, al menos eso significaba que estaba viva, desactive la alarma del despertador, eran las 6:39, mi autobús pasaría a las 7:30, era de los últimos en ser recogido y ya tenia un asiento reservado junto a Leo.

Pero antes de ir a la escuela tendría que dejar a Lili en un lugar seguro, a pesar de que mamá dijo que me comportara como "un niño de mi edad" sabia que seria dificil con un padre como el mío.

No había dejado de tomar desde el entierro y simplemente me daba miedo, pues aún no tenia la fuerza para vencerlo.

Lo escuche maldecir antes de abrir la puerta de la cocina, nos miro a ambos y me dijo torpemente - Encuentra quien cuide de ella, pues yo no lo haré- . Eso no me sorprendia, pues el... El era un imbécil, que no se dio cuenta de que la mujer que mas amó, había dado su vida por la pequeña que tenia en frente.

Me saco de mis pensamientos con un fuerte golpe en la mesa - Vayanse ahora!- y eso hicimos, tome mi mochila, mi almuerzo , las llaves y la pañalera de Lili.

Había un poco de aire, por lo cual la cubrí con mi chaleco, no sabía a quien pedirle ayuda, pero entonces la señora enfrente, -me parece que apellida Mendez- me vio, y me dio una mirada llena de compasión, nos llamo y nos invito a pasar.

Al abrir la puerta detecte el olor a madera y a canela. Era una casa amplia y se podía apreciar la puerta al jardín trasero, que imagino igual de hermoso que el de la entrada, con flores de múltiples colores adornandolo y dándole felicidad a la casa.

Apenas la señora Mendez iba a hablar cuando alguien comenzó a bajar las escaleras.

Entonces habló - Veo que estas en aprietos, dime, de que huyes?- su voz me transmitió seguridad y entonces decidí contarle.

Me comprendió y me dijo que ella podria cuidarla con ciertas condiciones -Cuales son?- pregunté ansioso.

Sonrió y me dijo - Que confies en mi, mi pasión es ayudar a la gente, pero hay ciertas cosas que yo no puedo hacer en mi jardín, y que Carlo, mi esposo, tampoco puede hacer en su taller y sin un compañero, menos, no puedo apoyarte económicamente, pero puedo ayudarte con esta pequeña - Había algo en ella que inspiraba confianza y en su mirada veía amor puro. -Será que también ella fue cautivada por sus encantos y sus hermosos ojos azules?- pensé.

Después de hablar un rato con la señora Mendez, me dijo que la llamara Merry, que ella amaba a los niños y que le encantaba viajar con su esposo, pero nuestra platica se vio interrumpida por la llegada de mi autobús, y al salir de la casa la seguridad que sentía se esfumo.

Todo el día estuve distante y Leo, sin duda lo notó, yo no dejaba de pensar en papá, así las horas pasaron y volví a casa, primero fui a avisarle a la señora Mendez... Digo, Merry que había llegado y que volvia en unos minutos.

Al entrar a casa olía a mariguana, claro que sabia identificarla, así que abri las ventanas y prendi el aire acondicionado junto con los ventiladores para que el olor comenzara a irse, conforme me acercaba a las escaleras se escuchaban ruidos mas claros, creo que eran... Que?! Gemidos?!?, no, no podía ser cierto, corrí a la habitacion de mis padres y abri la puerta, haciendo saltar un poco mas a la prostituta que estaba, claramente sobre mi padre.

Ayer fue el entierro y mi padre estaba tirandoce a una "mujer publica", por no llamarla de otro modo.

Sali de la casa, ya cambiado para trabajar con el señor Mendez, pensando en cuan dificil iba a ser, papá gastando el dinero en mujeres, drogas y alcohol, yo estudiando y sin edad suficiente para trabajar y con una bebé a quien cuidar, pero sin importar qué, yo la sacaría adelante, claro, con la ayuda de los demás.

Vuelta atrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora