Cuando su participación dio fin, salió disparado para alcanzarla, pero no la encontró por ninguna parte. Caminó ensimismado pensando, deseaba decirle unas cuántas cosas aunque fueran la causa de su despido.
Buscó por varios minutos, pero ella no aparecía, así que eligió esperarla en su oficina, escabulléndose por la puerta que la conectaba con la suya. Sabía que tenía que regresar así que permaneció paciente por largo rato, hasta que escuchó que la perilla giraba. Su cuerpo se estremeció, pero sentía la necesidad de terminar con toda esa tensión de una buena vez y se puso de pie para recibirla.
Al verlo, los ojos de Marcela se abrieron de par en par por el asombro de encontrarlo allí y necesitó un momento para recobrar la calma.
—Muy atrevido de tu parte —exclamó y se encargó de cerrar la puerta con seguro. Luego intentó ir hacia su escritorio, pero él interrumpió sus pasos extendiendo su brazo.
—¿Qué es lo que quieres? —habló, queriendo sonar tranquilo aunque por dentro una vorágine de emociones lo perturbaba en exceso—. Tú fuiste la que decidió que termináramos. Porque es por eso, ¿verdad? Es por eso que te portas así y ahora me chingas.
De inmediato la mujer dirigió sus ojos hacia él, haciéndole saber su incredulidad.
—Cariño, debes entender que no eres un actor de verdad y dudo mucho que lo llegues a ser. Te aconsejo que dejes de soñar y pongas los pies sobre la tierra —replicó, usando una expresión que denotaba desprecio.
Se encontraban frente a frente y escuchar aquello fue para Maximiliano una estocada que le dolió de verdad.
—¡No sabes lo que estás diciendo! —soltó por completo enardecido.
—Vi lo suficiente para saberlo.
Marcela conocía perfecto los argumentos que iban a provocarlo y no dudó en usarlos para defenderse. Quiso alejarse, pero su intérprete lo evitó jalando su muñeca.
—Sabes que necesito este empleo, pero no sé si valga lo suficiente como para pasar por tus humillaciones. Me usaste y ahora resulta que eres tú la que se ofendió.
—¡¿Que yo te usé?! —se rio incrédula—. ¿Estás escuchando lo que dices?
—Si no querías nada conmigo debiste dejarlo claro desde el principio, pero permitiste que continuara hasta que ya no se te dio la gana. ¿Así es como utilizas a todos tus empleados?
Las insinuaciones del que fue su amante unos cuantos días atrás la lastimaron. Si bien era verdad que se había enredado con más de un trabajador, nunca llegó a más de un par de encuentros íntimos; nunca fue como con él.
—No soy una cualquiera —dijo casi gritando.
La situación estaba saliéndose de control.
—Pues tus acciones dicen otra cosa —al hablar se le acercó más y la sujetó de los hombros. Fue esa acción lo que lo hizo recuperar el buen juicio y, sin buscarlo, su deseo por ella volvió a encenderse. La contempló sin reservas y sintiendo unas inmensas ganas de hacerla volver a caer en sus redes.
—¡No me toques y no me mires así! —exigió manoteando y él volvió a detenerla, sosteniéndole las manos y las colocó sobre su pecho que le recordó sus candentes encuentros.
—No me importa lo que digas —musitó apenas.
Su confrontación pasó de la ira a una pasión que los abordó con violencia. Se habían resistido a reconocerlo y no les quedó otra opción que dejarse llevar.
Max dio un paso hacia ella y, sin darle tiempo, la besó con tanto arrebato que se olvidaron de dónde se estaban.
—Has cometido un error —alcanzó a decir Marcela cuando sus labios se separaron.
—¿A qué tienes miedo? Solo... deja que sigamos. Sabremos pararlo cuando sea momento. Tú sabes que lo quieres —susurró intentando persuadirla, usando todo su magnetismo.
—Vete, por favor —le pidió con la voz entrecortada, caminando hacia atrás para alejarse.
—No puedes negar lo que sientes... Lo que los dos sentimos. Deja de oponerte.
—¡Te dije que te fueras! —volvió a pedirle, esta vez dándole un pequeño empujón. Lucía contrariada.
Maximiliano comprendió que era momento de darleespacio. El que no rechazara su beso lo hizo saberlo. Se marchó convencido deque pronto volvería a tenerla de vuelta entre sus brazos como tanto anhelaba.

ESTÁS LEYENDO
El Intérprete ©
RomanceLa repentina crisis económica que sufre la familia de Maximiliano Arias, un estudiante aspirante a actor, lo lleva a buscar empleo para poder costear el último semestre de su carrera. En un golpe de suerte es contratado como intérprete de la seducto...