El curioso hilo rojo del destino V (2)

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(O de cómo Kim Junmyeon logró convertir su terrible y devastador sufrimiento en la más absoluta e inigualable dicha)

Primera Parte

[2]

Yixing

El detonar de la pólvora al salir del arma y el sonido del cuerpo al impactar contra el suelo hicieron que Yixing se estremeciera antes de cerrar los ojos nerviosamente; el regusto amargo de la bilis le rasgó la garganta mientras intentaba contener la respiración al ocultarse detrás de aquella sucia pared de estuco a medio derrumbar. Si lo descubrían estaría muerto.

Mierda, muerto sería poco.

¿Cuántos habían caído ya? ¿Cuántos de ellos quedaban en pie? No lo sabía. Luego del décimo disparo había dejado de contar.

Era una pesadilla.

Sin importar lo que hiciera o que tan bien se ocultara, parecía que los Song siempre estaban un paso adelante de él.

Apretó todavía más los párpados, sintiendo el golpeteo de su corazón como un galope salvaje.

Aquella era una loca carrera contra el tiempo y eso era precisamente lo que menos tenía.

No había tiempo para nada, ni siquiera para tomar aire.

En momentos como esos, la imagen de Suho sonriéndole aparecía en su mente como una mala pasada. Las palabras "quiero verte" atoradas como un mantra cruelmente grabado a fuego dentro de su cabeza.

Era injusto, su vida siempre había sido injusta, pero esto ya era demasiado.
Darle a probar una leve pizca de lo que podría ser un verdadero romance sólo para arrebatárselo una vez que comenzaba a agarrarle el gusto era por lejos lo peor que le había pasado... incluso peor que estar huyendo de la mafia...

Que era justo lo que hacía en ese momento.

Lo que había estado haciendo durante años.. y lo odiaba. Realmente lo odiaba.

Escuchó un centenar de pasos repiquetear en el ala contigua de la casa y se asomó para observar a través de una de las grietas del muro, cerciorándose de que ya no hubiera nadie.

Estaba solo. Eso, claro, sin contar el cadáver tendido cerca de la ventana.

Meneó la cabeza y se deslizó con la espalda apoyada débilmente contra la pared hasta quedar sentado en el piso, sintiendo el pulso a mil por hora.

Respira, Lay, respira. Ahora puedes respirar.

Abrió la boca y tragó oxígeno desesperadamente, consciente de que no podía aspirar demasiado fuerte o lo  encontrarían.

No quería ser encontrado.

No quería ser llevado ante la Tríada por un error que él no había cometido.

No quería morir.

Si había algo que realmente quería ahora mismo era ser capaz de ver a Suho una vez más, sólo una... al menos una.

No pedía más que verlo aunque fuera de lejos; tan solo un instante sería suficiente para aliviar el desesperado anhelo que le oprimía el corazón, pero hasta eso parecía imposible.

Pegó la cabeza contra el frío concreto y con pesar sujetó el anillo que traía colgado al cuello.

Pensar en Suho lo sanaba y le hacía daño a partes iguales.

We Can Call It: "Extra" «I Call It Series 3.5»Donde viven las historias. Descúbrelo ahora