—¿Quién quisiera tener a alguien tan inútil y molesto como ustedes de por vida?
De vuelta a la Escuela de Daniela, una voz se escuchó desde detrás de las tres chicas, una voz aguda y con un desdén notoriamente forzado solo para recalcar la supuesta superioridad de quien recién acababa de interceder en aquella pacífica conversación con la finalidad convertirla en una muy desagradable experiencia
—¡Agh! ¿Ahora que quieres Luna?, ¿Arruinarnos el día o llevarte nuestras almas? —notoriamente molesta y tensa como cando un viaje planeado es cancelado a último momento o peor
—Solamente que dejen de aparentar... ¡eso!, es incómodo y hasta penoso ver como intentarn creer que pueden ser ¨alguien¨, personas como ustedes solo molestan y fastidian a los demás con su mera existencia, todos estaríamos mejor si simplemente murieran.
—Perdón, solo estábamos hablando de algunas cosas, no fue con la intención de molestarte —con voz sumisa y algo retraída, a manera de quien intenta aceptar la culpa solo para evitar un problema mayor, y eventualmente, nunca funciona
—¡TU CALLATE! —casi gritando, como si la simple presencia de Daniela significara un insulto para su persona— perrita sumisa, lo único que sabes hacer es ser una inútil y dar lástima. Tu no eres más que una marioneta que cualquiera puede usar y tirar cuando se le dé la gana.
—¡HEY!, SI APRECIAS TU VIDA MEJOR DALE UNA DISCULPA A DANIELA, ELLA TIENE MÁS VALOR, MÁS NOBLEZA Y HUMILDAD EN UN SOLO CABELLO QUE TU Y TODA TU FAMILIA JUNTOS.
De la boca de Joseline salieron dichas palabras, tan fugaces y cortantes como una espada arabe salieron al rescate de Daniela en un destello de valentia que tomó por sorpresa a Luna, la compañera de curso de Marcela y Daniela, una niña engreída y de actitud pesada, el tipo de persona que, cuando se ve obligada a trabajar con alguien que no es de su aprobación, muestra una aura de pesadez y desagrado, tanto que hasta da miedo voltear la mirada en su dirección, o el mismo tipo de persona que puede ver a uno como vomito en medio de la calle mientras que a sus amigas las pone en un altar dando la vida por ellas.
Joseline, contrario a la personalidad de Daniela, no era tímida, más bien era valiente, como aquellas personas que arriesgan todo su ser por el bien de los demás así sea en pequeñeces con tal de que los demás estén contentos, sobre todo si se trata de sus amigas
—Y como siempre, la perra madre sale a defender a sus crías —entre burlas y con una sonrisa de desagrado—, ¿Y tu?, no vas a decir algo, ¿no vas a defender a tus mascotas, bueno, a tu mascota y a su juguete?
Un poco desconcertada, Marcela borró la apenas notable sonrisa que tenía entre los labios y con una completa calma sin alteración alguna dijo
—¿Por qué?, el problema es con ellas, aunque si quieres puedo entrar en la discusión y arreglarlo todo con mi rodilla en tu cara de niña mimada y estúpida ¿O prefieres que acabe todo en este momento provocándote un traumatismo cerebral haciéndote ver tu penosa realidad de prostituta?, o, es cierto, ¡Tú no tienes cerebro!.
Todo se quedó en silencio por unos momentos, ni Daniela, ni Marcela o su prima pronunciaron palabra alguna, mucho menos Luna, hasta que una un susurro puso fin a esa amarga situación
—Y-ya basta, perdón Luna —apenas audible y ciertamente apenada e intimidada— por favor perdona, no te quise incomodar, discúlpanos, por, favor —conteniendo las ganas de llorar que tenía mientras mantenía la mirada baja sin atreverse a ver a Luna directo a la cara
—¿Aún tienes la valentía de hablarme después de cómo me ofendiste?, ¿Despué de lo que me hiciste? —totalmente indignada
—¡Ya basta!, ella no hiz-
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HERMANA ¡TU ERES MI PROPÓSITO! (EN PAUSA POR CORRECCIONES)
Teen FictionDerek, 18 años, un chico normal que no tiene un propósito en esta vida. Daniela, 20 años, una chica normal que no es el propósito de nadie en esta vida. Tres hermanos, uno mayor y dos menores mas dos padre que no saben si quiera controlarse a ellos...