Otra semana pesada para Beatriz. Nuevos retos y nuevos proyectos.
La ansiedad abarca mucho tiempo, pero ha tenido la bendición de partir para investigar nuevos horizontes.Luego del anuncio realizado por parte de Fernando, Franz y Beatriz han partido directo a Manhattan, Nueva York. Fernando les acompañaría hasta la segunda semana. El viaje durará 1 mes.
Luego del vuelo se fueron directamente al hotel, donde ya estaban sus reservaciones listas y pagadas. Ambos, entraron a la misma habitación y comenzaron a desempacar. La primera noche solo fue un breve descanso, ya que la siguiente semana que llegue Fernando la investigación comenzaría.
- ¿Te dio instrucciones Fernando? -preguntó Beatriz mientras se recostaba sobre el sofá cama.
– Si, lo tengo todo listo. ¿Te sientes emocionada? -preguntó
– Es algo demasiado nuevo para mi, pero espero que todo salga bien. -sonrió optimista
– ¿Quieres tomar algo? -preguntó Franz tomando un pequeño menú
– No gracias. Quiero estar tranquila y descansar. Quisiera llegar a la tina pero siento que me desmayo del sueño.
– ¿Tienes sueño? Eres una perezosa.
– Tengo vida, ¿se te olvida?Franz se acercó a ella y se sentó a la par. Le dio un beso en la mejilla, quedándose cerca de ella. Beatriz le volvió a ver inquieta hasta que Franz le besó en sus labios, acariciando su mejilla.
- Franz. Basta -dijo alejándose de él. Somos un equipo, no puedes darte el lujo de hacer esto ahora.
– Pero… Estamos tu y yo. ¿Qué pasa? ¿Es que…?
– No, no es nada de lo que piensas. Simplemente, somos compañeros de trabajo y no tiene que pasar nada de esto.
– Yo sé que te gusto… -sonrió pícaramenteBeatriz se sonrojó quedándose seria, lo veía fijamente y no pronunció ni una palabra.
- ¿Estás bien? -preguntó Franz serio
– Buenas noches…Beatriz se levantó del sofa cama y se dirigió al cuarto, un poco molesta. Al entrar dejó la puerta entre abierta, llegó a la cama y simplemente se dejó ir sobre ella.
Franz suspiró un poco y en lo que Beatriz dormía, pidió una botella de vodka y un poco de jugo para pasar la noche. Se dedicó a ver películas casi la mitad de la noche y a terminarse la botella.
Hasta quedarse dormido, en el sofá cama.
Al día siguiente, Beatriz tomó una ducha y se vistió cómodamente. Encendió su laptop y al conectarse conversó un poco con Fernando.
- Mientras se acomodan pueden salir a conocer el área y ganar un par de puntos, ¿no crees?
– Me encantaría, pero Franz supongo que debe estar en otra Luna orbitando.
– ¿Qué pasó? ¿Te dijo algo? ¿Se te declaró? -preguntaba riéndose.
– ¡Ah, ja ja ja! No me parece gracioso. -dijo muy seria- Te haré caso y saldré un rato, ¿ok? Te escribo luego.Se desconectó, cerró su laptop y tomó su bolso para salir. Encontró a Franz en el sofá acostado y ni siquiera lo quiso despertar. Justo cuando se dirigió a la cocina a tomar un poco de agua, Franz despertó de golpe.
- ¿A dónde vas? -preguntó Franz despertando.
– Oh, pensé que estabas dormido. Voy a pasear un poco.
– Piensas irte sin mi -dijo medio sonriendo- Esperáme, ¿si?
– (suspiró) Claro, ve a darte una ducha mientras yo limpio “tu desorden” -dijo con énfasis.
– Tan amargada que te despiertas, no me imagino viviendo el resto de mi vida contigo…
– Cállate antes que te deje aquí solo.Franz se fue a darse una ducha, y Beatriz comenzó a limpiar la mesa de la sala. Se dio cuenta que en el suelo estaba una botella de vodka literalmente desgastada, inclinada y aún goteando. Con tanta pena, llamó a recepción pidiendo disculpas del inconveniente y amablemente le dijeron que limpiarían la habitación justo en el momento que ella estaba dentro. Igual, le comentaron que ya facturarían eso para cuando abandonaran el cuarto a final de mes.
Con tanta pena, siguió limpiando lo que pudo. Hasta que los de servicio de habitación llegaron a limpiar.
- Lo siento tanto por este inconveniente, es primera noche y pues usted sabe… -dijo Beatriz un poco avergonzada.
– Tranquila, esto es nada a lo que realmente limpiamos y a veces en un par de horas. Así que despreócupese -sonrió el joven mientras terminaba de limpiar.Beatriz se dirigió al cuarto y Franz estaba terminando de alistarse.
– No quiero que se vuelva a repetir lo que hiciste, Franz. Qué pena, en serio. Esto podemos evitarlo…Franz se acercó demasiado como queriendo darle un beso, Beatriz sintió su aliento alcoholizado y se alejó de él.
– Vete… -dijo Beatriz saliendo de la habitación.Pasado el tiempo, el joven de limpieza se retiró. Beatriz se quedó sentada en el sofá mientras terminaba de alistarse Franz.
– ¡Vámonos! -exclamó Franz
– ¡Por fin! Eres peor que una mujer… -comentó Beatriz
– Y tu amargada como una solterona -rió
– ¡Ehhhh! -dijo sonriendo
– Sabía que ibas a sonreír en algún momento.Y mientras iban de camino a pasear un poco, hacía demasiado frío. Y apenas, andaban un par de suéteres puestos. Franz llevó a Beatriz a una tienda de ropa para comprarse unos abrigos y calentarse un poco.
– ¿Quieres un helado? -preguntó Franz
– Caliente por favor.. -echó a reír
– ¡Caliente! ¿Un café dices tu?
– Helado si
– Quién te entiende.Siguieron caminando y veían cosas interesantes, personas estacionadas como estatuas, otras cantando, otras tocando algún instrumento. Tomaban fotos, se acercaban a otras esquinas y tomaban más fotos. Al llegar al Museo de Arte Metropolitan, leían y veían tantas cosas maravillosas.
Al llegar a una sala llena de maravillosidades. Ambos se quedaron completamente idos y pensando en la gente qué creativa puede ser.
– Así quisiera ser yo -dijo Beatriz suspirando
– Que yo sepa así eres y muy original.
– Lo dices porque me conoces, alguien más diría que no es suficiente lo que hago. -suspiróDe repente, Franz abrazó a Beatriz un poco fuerte.
Beatriz simplemente volvió a ver hacia otro lado y los labios de Franz se reencontraron con los de ella.Se besaron por un buen tiempo, y al separarse besó su frente. Beatriz estaba sorprendida.
Tenía una llamada internacional, era Fernando.
– Espera… ¿Hola? -dijo Beatriz contestando su móvil. Franz aún la tenía abrazada.
– ¿Estás con Franz? -preguntó Fernando
– Si, la tengo abrazada -dijo Franz muy contento
– Si… -respondió Beatriz
– Oh, los interrumpo en su viaje romántico.
– Para nada, dime, en qué puedo ayudarte -dijo Beatriz
– Te llamo luego que voy a una reunión solo quería saber si estaban bien. Pero me alegro.Colgó la llamada.
– Gracias.. -dijo Beatriz
– De nada, cariño.
– ¿Cariño? -preguntó Beatriz inquieta.
– Si, ¿no te gusta que te digan ese tipo de cosas lindas? -preguntó
– Vámonos al hotel.Emprendieron camino al hotel. Iban en silencio, Franz intentaba entablar conversación pero solo conseguía “si, no o talvez”.
Beatriz estaba molesta.
Al llegar al hotel, había pedido chocolate caliente y un poco de marshmellows a la habitación. Beatriz, salió en su traje de dormir para ver un poco de televisión y relajarse.
- ¿Y eso? -preguntó Beatriz sorprendida
– ¿Quieres? Es para ti -dijo Franz
– ¿En serio? ¡Gracias! -exclamó como una niñita contenta
– La verdad, Fernando me pidió que hiciera esto para ti.
– ¿Fernando? Oh, por dios. ¡Qué detalle! Es que antes, cuando llegaba casi a abrir la oficina, él me invitaba a veces a tomar chocolate caliente con marshmellows y pancakes con fresas, veíamos el amanecer y hablábamos de fantasías y cosas divertidas. ¡Qué detalle, en serio!
– Te gusta… -dijo un poco serio.
– ¿Perdón? ¡Es mi jefe! Estás loco.Beatriz se sirvió sus marshmellows y comenzó a deleitar de ese dulce manjar. Franz le vio un poco serio y al mismo tiempo tranquilo.
- ¿Alguna vez sentiste algo por mi? -preguntó Franz mientras colocaba marshmellows en su chocolate.
– La verdad, si. Pero, es como que me guste la canasta verde donde coloco las frutas, sobre la mesa. Tu sabes. El color es bonita y a veces combina con las frutas.
– Oh, que analogía más rara.
– Lo sé. Pero así la vida. Y… ¡Salud!Beatriz chocó su taza de chocolate con la de Franz. Mientras bebía el primer sorbo de esa sabrosa bebida, cerraba sus ojos imaginando el toque, el amanecer en aquel restaurante.
Franz le miraba muy contento y comenzó a tomarse su chocolate.- Fernando es lo máximo… -dijo mientras veía su chocolate.- Soy tan feliz…
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Beatriz
DiversosUna publicista optimista y proactiva en la búsqueda de sus sueños, participando en una de las mejores compañías conoce a muchas personas interesantes. Conociendo el amor, decepcionándose del mismo pero esperanzada en lograr su meta.