Ya ni me acordaba de que por fin hoy nos íbamos a la playa. Parecía que este día nunca llegaría y finalmente ha llegado. A principios de verano me habría importado bastante porque no tenía a nadie con quién estar, pero ahora ya todo me da igual porque sé quiénes van a estar siempre conmigo. Danel, Mica, Nathan y yo formamos un buen grupo, con la compañía de Mars a veces, claro. Siento que nos lo vamos a pasar muy bien estos tres días: miércoles, jueves y viernes.
Y yo que pensaba que saber eso de que los que no supiesen nadar no irían... era mentira. Todo era una farsa para que todos pusiésemos empeño en aprender e ir allí con algo de conocimiento. Pero bueno, nunca está de más aprender.
Estoy esperando con Nathan abajo a que los demás bajen y podamos ir al autobús que nos llevará a la playa. Está tan solo a 25km de aquí, quiero decir, el viaje no será tan largo como el de venida. A nuestro alrededor hay muchos compañeros del campamento de los que desconozco su nombre y todos llevamos aquí nuestras maletas. Cada uno la suya, cada uno de un color y de tamaños diferentes. He optado por dejar esta vez mi diario y mi cubo de rubik en la habitación. No haría nada llevándomelos conmigo a la playa, solo podría conseguir que uno de los dos se extraviara, o ambos, quién sabe.
Los monitores nos han pedido que dejemos las llaves de nuestras habitaciones aquí, en el campamento, guardadas en una caja. Lógicamente, no se va a quedar solo el establecimiento. Por lo que he oído, creo que han contratado a gente para que lo cuide y lo arregle un poco durante estos tres días que estará vacío.
Bajando las escaleras, podemos diferenciar a Mars, a Mica y a Danel entre la multitud. Mica va con el pelo recogido en una coleta bien alta y lleva puestas unas gafas de sol, Danel va tan guapo como siempre y Mars hoy se ha puesto una llamativa visera de Monster energy.
— ¿Con ganas de probar el agua salada? —pregunta Mars bastante animado.
— ¡Sí! —exclama Micaela.
Mientras esperamos a que lleguen los monitores para que nos den las explicaciones de lo que tenemos que hacer, seguimos hablando sobre lo que vamos a hacer estos días tan especiales. Sí, son especiales porque llevamos sin salir de esta ciudad desde junio y ya tenemos ganas de que nos dé el aire en otro sitio.
—Buenos días a todos —saluda Erin, el monitor que mejor me cae de todos—. ¿Tendréis ganas de que arranquemos ya para allá, verdad?
Se oyen diversas respuestas, pero es imposible entender ninguna.
—Para empezar, creo que ya acordamos lo de las casetas, ¿no?
Es verdad, se me había olvidado explicar que nos vamos a alojar en casetas de seis personas cada una. Se sitúan cerca de la playa y hay diez, es decir, que si hacemos cuentas, sale que somos justos para ocuparlas todas y que ninguna quede libre. Nosotros ya tenemos pensado cómo vamos a ocupar la nuestra. Estaremos Nathan, Danel, Mica, Blaze, Violet y yo. Mars ha decidido que iba a pasar estos tres días con sus amigos y Violet y Blaze no tenían otro sitio al que ir y se van a venir con nosotros. Y no, no me hace ni pizca de gracia.
—Bueno, pues ahora vamos a ir al autobús y espero que os portéis bien. O sea, podéis hablar y lo que queráis, pero respetad el espacio, por favor —nos pide con preocupación porque sabe que siempre habrá alguien que se pase de listo. Pero viendo que al venir aquí nos portamos bien, no debería temer nada.
—Chicos, nos vemos por ahí, me voy a ir ya con los otros —se despide Mars de nosotros con su sonrisa pícara de siempre.
—Claro, pásalo bien —le desea Danel.
— ¡Lo mismo!
Comenzamos a caminar hasta la puerta de salida de la calle, por donde solemos salir para dar una vuelta fuera de aquí. Por delante de nosotros, van las típicas personas que se quieren coger los mejores sitios, y, por detrás de nosotros, los que charlan con los monitores para hacerse sus amigos.
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93 días de Verano ✔️
Novela JuvenilSummer es una chica sin amigos que apenas se habla con la gente. Acaba el curso y merece tener el Verano libre para hacer lo que quiera por sus buenas notas. Pero en cuanto llega un mensaje del instituto diciendo que gracias a ellas puede pasar el V...