Reuniones al Anochecer

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Era una noche silenciosa. Día se levantó lentamente y le echó una mirada a Noche, quien estaba sumido en un sueño profundo.

Con un suspiro de alivio, saltó a la repisa y miró hacia abajo. Cada noche que salía, el suelo parecía alejarse más. El vértigo le daba nauseas, pero apartó aquellos sentimientos de su mente y saltó.

Unas matas le ablandaron la caída. Estaba aturdida, pero sin un rasguño. Desde el otro lado de la calle brillaba par de ojos, quietos y observantes. Día se dio vuelta, arqueando la espalda. La figura salió de las sombras, mostrando un hermoso pelaje gris que conocía bien.

Al verla, Día relajó su pelaje. No sabía nada sobre esta gata, pero se sentía a salvo con ella. La trataba diferente a su hermano, diferente a cualquier otro gato que conocía. Mientras Noche la miraba con compasión, ella la miraba con felicidad. Mientras Noche la protegía, ella la apoyaba. Le trataba como igual. Sentía mucha gratitud hacia su hermano, pero no negaba que su actitud defensiva la estaba ahorcando.

Desde el día que se conocieron, todas las noches caminaban juntas por las calles a la luz de la luna. A veces su amiga se detenía a cazar, y compartían una presa juntas. Muchas veces se subían a los tejados y a los árboles, atreviéndose a subir más y más alto. Día conocía los peligros, pero no le importaba. Las luces de las estrellas y las sombras de las calles generaban una tranquilidad que ahogaba a cualquier tensión.

Mientras su amiga hablaba, Día se dio cuenta de que entendía unas palabras; Cuando levantaba los oídos decía palabras como "ave" o "ratón", cuando se detenía a sentir el aire nocturno decía "brisa", y cuando miraba el cielo, decía "estrellas."

No caminaron por mucho tiempo cuando Día advirtió un movimiento bajo unas hojas. Se lo señaló a su amiga, pero ella, en vez de salir a cazarlo, miró de vuelta a Día. "Quiere que lo atrape yo misma?" Pensó. "Y como se supone que haré eso?"

Pero lo intentó. Imitando como cazaban los demás, se agachó y caminó con pasos livianos hacia su presa. se preparó para saltar...

Y el ratón corrió hacia un agujero, desapareciendo entre las sombras.

Día bajó la mirada. Estaba completamente avergonzada, pero su amiga no lo vio como un fracaso. Con un paso ligero y una mirada orgullosa, le prometió que le enseñaría a cazar.

Se pasaron la noche buscando más presas para ayudar a Día. La gata gris la vigilaba y Le indicaba lo que debía hacer para ser más sigilosa, cambiando su pose y demostrando ciertos movimientos.

Al cabo de unas horas, y con mucho esfuerzo, Día logró atrapar su primera presa.

Era un ave joven, aún se le podían ver las suaves plumas de la juventud. No parecía tener mucha experiencia fuera de su nido. Para cualquier otro gato esta presa no sería tan difícil, pero para Día, significaba que cazar no le era imposible.

Le echó una mirada a la gata a su lado. Había pasado una noche entera enseñándole a cazar, con paciencia y devoción infinita. Nunca se había imaginado que existía alguien así, alguien que no la veía como una carga, o un ser inofensivo, pero como un gato, como cualquier otro.

Ambas estaban agotadas, así que caminaron a su parque favorito, uno con un árbol gigante, tan alto como un edificio. Se sentaron en una rama a relajarse, observando las calles nocturnas.

Allí, Día dejó que su mente vagara. Pensó en la forma en que hablaba la gata gris, aunque ella sabía que Día no podía entenderle. ¿Hablaba sola? ¿Estaba tan sola en el mundo que lo único que podía hacer era hablarle a una desconocida silenciosa? O quizás esperaba que, si seguía hablando, algún día le respondería.

Los primeros rayos de sol empezaban a salir de entre los edificios. El alba había llegado.

Pronto Noche despertaría, y si ve que Día no estaba con él, se pondría histérico.

La gata gris se levantó para irse, antes de que desapareciera en las infinitas calles de la ciudad, Día rompió el silencio, usando su voz por primera vez:

"Como te llamas?"

La gata gris dio un salto, y Día temió haberle asustado, pero se dio vuelta, respondiéndole con un destello alegre en los ojos:

"Albatros."

Ciudad de los Gatos (En Edición)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora