"Tened cuidado con la tristeza, es un vicio" - G. Flaubert
La primera vez que Derek vio a su padre, tenía cinco años de edad. El cuerpo de su madre yacía inerte en la camilla del hospital donde murió por un cáncer de mamas no detectado a tiempo; aún tibio. Él no comprendía que ocurría, no conocía del mundo más que las historias fantásticas que Thalia, su madre le contaba por las noches. En su pequeña inocencia, el héroe rescataba a la princesa, el malvado siempre era vencido y al final de cada cuento había un 'vivieron felices para siempre'.
El mundo tenía colores. Pero estos les fueron arrebatados de la noche a la mañana.
Anthony Hale, el hombre que lo engendró fue el cuatrero que lo hizo.
-Desde hoy eres un Hale y deberás actuar como tal, Derek.
Oh pequeño inocente, no comprendió el peso de aquellas palabras luctuosas hasta que fue demasiado tarde. Hasta que un día miró su reflejo en el espejo y se dio cuenta que frente a él no había un ser humano, sino un monstruo. Justo como su padre esperaba.
¿Lo peor? No se sentía mal por serlo. Fue forjado en acero, moldeado a voluntad del hombre más desalmado que pudiese haber.
La primera vez que Derek tuvo que defender su vida, solo tenía doce años de edad.
Confinado en un internado para hijos de militares, en una prisión con buenas camas y profesores aficionados a abusar de sus alumnos.
Su cuerpo avistaba composiciones brutales de golpes y sus labios no pronunciaban más de unas cuantas palabras sin que comenzara a tartamudear. Era una víctima, el eslabón débil de la cadena y seguramente habría sido así de no ser por su padre.
Jamás olvidaría el día que Anthony lo visitó, luego de años sin tener alguna noticia de él. Imponente y con su porte recto, despojado de cualquier emoción humana. Se mofó de él, de su pobre y lastimera condición; fue repudiado.
-¿Así que tu profesor te golpea, Derek?- Este no pudo responder.
Simplemente bajó la cabeza, sin saber que debería estar sintiendo en ese momento. Tan perdido y desorientado... Como un barco sin su brújula. ¿Por qué nadie podía decirle que debía sentir?
Todo hubiera sido más simple.Y lo que nunca había ocurrido, llegó a él en ese momento. Su padre acarició su pequeña y negra cabellera, sonriendo como Derek quería pensar; lo haría un padre a su hijo. No fue así, lo comprendió cuando la puerta de la habitación donde estaban se abrió y entró por el marco de esta su profesor.
-Al parecer tenemos un problema aquí- El coronel se colocó al lado de Derek, con su mano sobre el escuálido hombro del menor. -Derek me ha informado que ejerces violencia en él-.
-Debe fortalecer su carácter-. Derek quiso llorar.
Ya podía sentir los golpes que llegarían cuando su padre se fuera; estigmas punzantes en su suave y delicada piel que tardarían semanas en sanar.
-Y estoy completamente de acuerdo- Respondió su padre. -Así que haremos esto..-
Anthony miró a uno de sus oficiales y este le entregó su arma. Derek dejó de respirar, al igual que su profesor cuando el mayor colocó el revólver frente a Derek.
-¿Qué demonios está haciendo?
-Fortaleciendo el carácter de mi hijo, justo como usted aconsejó- Derek cerró los ojos, contando en su cabeza. Rogando porque eso no fuera más que una pesadilla. -Tómala, pequeño.
-N-no.
Anthony bufó y sacó su propia arma. El tiempo pareció detenerse cuando sostenida firmemente, la apuntó sobre la sien de Derek. El ojiverde temblaba a sabiendas de que el coronel no estaba bromeando.
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Prisionero (adaptación)
RandomCuando Stiles Stilinski escuchó la sentencia del jurado, el mundo se desmoronó ante sus fanales vidriosos e índigos. Condenado a cinco años de prisión por una negligencia médica que no cometió, fue trasladado hasta una prisión de máxima seguridad. ...