【Chapter Seventeen】

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¡ADVERTENCIA!
El siguiente capítulo contiene lenguaje explicito sexual, si eres menor de edad es responsabilidad bajo tu propio riesgo. Se recomienda discreción.


Se encontraban acostados sobre el pasto a la sombra de un árbol, admirando el cielo azul perdidamete mientras hablaban de cualquier cosa y soltaban carcajadas cuando la plática parecía perder sentido alguno.

—Tengo mucha sed. —Dijo ella sentándose y cruzando las piernas.

—Lo sé, es normal ¿no tienes hambre? —Respondió Alex.

—Sí, parece como si no hubiera comido nada en una semana, pero siento que me voy a caer si intento pararme.

—Entremos a la casa, escucharémos algo de música y te cocinaré algo ¿te parece? —Se quedó pensando unos segundos y suspiró antes de dar una respuesta.

—De acuerdo, pero yo elijo la música. —El sonrió asintiendo con la cabeza y la ayudó a ponerse de pie.

Entraron a la casa y se dirigieron a la cocina, olía espectacular lo que fuera que el chico preparaba habriendo el apetito de ambos cuando Mandy se perdió en sus pensamientos teniendo fija la vista en la nada. Pensaba en John, en lo que le había dicho la noche anterior y cómo lo había dejado sin que le dijera una sola palabra. Por su mente pasaba la idea de qué habría hecho él después de eso y sintió su estómago revolverse cuando la imagen de él metido en algún bar de la ciudad le pasó por la cabeza, la simple idea de el chico sentado en el banco de la cervecería con una chica cualquiera sobre sus piernas hizo que los ojos se le llenarán de lágrimas.

No tenía sentido alguno de su reacción, a su parecer, pero no muy en el fondo estaba dolida y arrepentida. Sintió un fuerte mareo haciendo que se pusiera de pie y caminara rápidamente hasta el baño más cercano y se arrodillara sobre el inodoro a devolver el desayuno que había ingerido apenas una hora atrás; a los pocos segundos, Alex estaba a su lado sosteniendo su cabello para que no lo llenara con su propio vómito.

—Dios, Mandy ¿estás bien? —Preguntó el chico preocupado.— ¿Qué fue lo que pasó?

—No es nada, de verdad. Sólo creo que me mareé un poco.

—Dejé la estufa encendida, ¿puedo dejarte sola un momento?

—Seguro, iré en un instante.

El chico salió dejándola sola y ella suspiró, se sentía mal no sólo físicamente sino de forma emocional. Suspiró sonoramente y jaló de la cadena para después enjuagarse la boca antes de salir de ahí. Se escabulló a la sala del chico y levantó el teléfono marcando el número del celular de John para asegurarse de que todo era un simple mal presentimiento.
Uno, dos, tres timbres y contestó en la otra línea.

—¿Sí? —Habló una mujer con la voz algo adormilada. Mandy se quedó petrificada y la voz se le fue.

—¿Quién habla? —Escucho la voz del chico de fondo y un par de ruidos más.— ¿Hola? —Pudo escuchar su voz ya más cerca de la bocina y de inmediato colgó. Sus ojos se llenaron de lágrimas y su respiración se cortó. No lo podía creer, estaba realmente enojada con John aún más que la noche anterior. Sus sentimientos estaban a flor de piel, la irá, los celos, el dolor.

Se levantó de inmediato y caminó rápidamente hasta la cocina una vez más parándose detrás del chico. Éste estaba a punto de hablar cuando Mandy lo interrumpió con un beso, él sorprendido dejó lo que tenía en las manos sobre la estufa y dio un paso hacia atrás debido a la fuerza con la que ella se le había lanzado.
Parpadeó un par de veces y sin pensarlo más, la tomó de la cintura acercándola a su cuerpo.

El beso comenzó a subir de intensidad hasta que ambos estaban completamente excitados y fuera de si mismos. Alex la separó y tomó su mano con fuerza jalándola escaleras arriba dirigiéndose a su habitación. Una vez ahí, volvió a besarla con intensidad y comenzó a desvestirla, sacándole la ropa que él mismo le había prestado esa mañana. Una vez que quedó en ropa interior, comenzó a desvestirse él y la tiró en la cama con delicadeza, poniéndose encima de ella sin poner todo su peso.

—No tienes idea de cuánto tuve que contenerme para no haber hecho esto antes. —Dijo el dejando un rastro de besos húmedos por su cuello y bajando por sus pechos. Mandy soltó un pequeño gemido y se limitó a no decir nada debido a su respiración agitada; Alex fue bajando más y más hasta llegar a su entrepierna y besó los costados de sus muslos haciendo que la piel de ella se erizara.— Eres exactamente cómo lo había imaginado. — Al oír esas palabras, la chica se ruborizó por completo y cubrió su rostro con el antebrazo, pero de inmediato lo quitó y agachó su mirada al sentir la lengua del chico sobre su intimidad.

Otro gemido, ésta vez más fuerte, salió nuevamente de sus labios y su espalda se arqueó, la sensación de placer era casi inexplicable, pero no le disgustaba en lo absoluto. Sus alaridos habían subido de tono hasta que se cortaron de golpe al sentir un dedo dentro suyo. Abrió los ojos sorprendida al percatarse de que no había sentido dolor alguno como siempre pensó que sentiría.

No pasaron muchos segundos así cuando Alex se encontraba penetrándola con dos dedos mientras besaba los labios de Mandy evitando que gimiera tan fuerte como ella quería. Estiró su mano a la mesita de noche y sacó un empaque plateado, sacó su mano de la entrepierna de la chica y bajó su boca hasta sus senos desabrochando el sostén para dejarla completamente desnuda y a su merced.

Lamía y mordisqueaba sus pezones de manera desesperada y rítmica mientras habría el condón y se lo colocaba en su miembro ya erecto. Separó su rostro de su pecho y subió encima de ella quedando a su altura.

—Alex... —Dijo ella con la respiración agitada y suspiró.— Soy... Soy virgen. —Dijo algo avergonzada. El chico la miró a los ojos y sonrió levemente de lado.

—Lo sé. —Tomó una de las piernas de la chica y la levantó dejándo totalmente el camino expuesto a su entrada.— Estarás bien ¿sí? —Esperó su respuesta y ella asintió con la cabeza. El chico la besó y se introdujo en ella en una embestida lenta haciéndola soltar un quejido, Mandy enterró las uñas en la espalda de él en una mezcla de dolor y placer que la invadió entera.

Poco a poco y a medida que el chico comenzaba a moverse, el dolor se desvaneció dejando enteramente el goce en su cuerpo. Un par de minutos después, la posición cambió quedando él debajo de ella, abriendo las piernas de par en par a los costados de las caderas de Alex haciendo que la penetrara con mayor libertad y profundidad, provocando que Amanda cerrara los ojos con fuerza y apoyara las manos sobre el pecho del chico.

Él tomo ambos pechos con sus manos y los masajeó provocando que Mandy dejara caer su cabeza hacia atrás, no pasó mucho tiempo hasta que el chico sintió el clímax cerca y la tomó con fuerza acercándola a su pecho y abrazándola, aumentando la velocidad de las embestidas y haciendo que Mandy apretara sus  paredes internas contra su miembro ocasionado que el chico llegara haciendo que soltara un quejido placentero.

Ambos agitados y aún extaciados, se acostaron sobre la cama sin decir palabra alguna, solo se podían oír sus respiraciones profundas. Alex se quitó el condón e hizo un nudo en un extremo, dejándolo en la envoltura de éste mismo. Ninguno podía creerse aún que eso había pasado y se limitaron a mirarse el uno al otro.

—Creo que la comida ya se enfrió. —Habló Mandy para romper el silencio.

—¿De verdad aún tienes apetito? —Respondió él y ambos comenzaron a reír.

S A F E || John WickDonde viven las historias. Descúbrelo ahora