ONE-SHOT

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Pov Seungmin.

Recuerdo aquella tarde, un 23 de Julio, por el año 2014, en aquel parque aborratado de gente había un chico que sobresalía por sobre todos los demás ¿Por qué? Nada en particular, andaba vestido simple y de manera unicolor, sólo negro se podía apreciar en sus prendas de vestir, todo menos en aura.

Pensé que me rechazaría si me acercaba en aquel día caluroso con una helado, para mi suerte había escogido al azar y acerté sin querer su sabor favorito, al acercarme a ese chico quien estaba sentado en una banca solo viendo la pantalla de su celular este no me rechazó, me regaló una sonrisa y un agradecimiento, a mi, me pareció sumamente atractivo, aunque no era algo que pudiera decir abiertamente, al verlo sonreír sinceramente me gustó. Primero le pregunté su nombre, el cual sentía que pegaba perfectamente con él al escucharlo, luego sin haberlo previsto comenzamos a hablar de diferentes temas, al parecer era un aficionado al rap, no, él podía rapear y me lo demostró soltando un par de líricas en ese momento, no pude ocultar mi sorpresa al escucharlo, se podía apreciar cuan a gusto se sentía al hacerlo y cuanto le gustaba.

Me preguntó acerca de mi, lo que hacía, a que me dedicaba y que me gustaba, respondí a cada una de sus interrogantes, aclarándole que aunque me gustaba mucho el béisbol, amaba cantar, me pidió que lo hiciera, me negué con las mejillas sonrojadas, quise echarle la culpa al calor pero la verdad era él quien me hacía sentir así, tímido.

El peor error que cometí ese día fue irme sin pedir su número, no fue mi culpa, de verdad quería hacerlo pero tras una llamada inoportuna tuve que dejarlo con mucha prisa.

Fue desesperante volver cada fin de semana y no encontrar aquello que buscaba, nada material sólo una dulce persona, porque pese a tener una apariencia oscura tenía el corazón más dulce que jamás había conocido, bastante engañoso para la vista humana. El tiempo pasó, se hizo un año después de eso, deje de ir al mismo lugar en el sexto mes, me cansé de esperar horas sentado a una persona que nunca llegaría, lo cual era lógico, después de todo, no habíamos concertado una cita o algo por el estilo, fue sumamente decepcionante, por un momento creí haber olvidado a aquel chico pero luego llegó ese día.

24 de julio de 2015, estaba pasando con prisa por aquel parque, iba tarde para una cita de trabajo y estaba casi corriendo para poder llegar a tiempo, el edificio se podía ver a lo lejos, sólo dos cuadras más, allí estaba, sonreí, lo lograría, pero entonces choque con alguien, no, él choco conmigo, caí de bruces al suelo dándome un fuerte golpe en el trasero y soltando un chillido, estaba preparado para insultar a la otra persona, iba a soltar un serie de groserías que harían avergonzar a mi madre pero fue grande mi sorpresa al ver quien me miraba no era otro más que ese chico de aspecto oscuro, me quedé sin palabras y al parecer él también, en ese momento sólo pensé que no existían las coincidencias. Nos quedamos en el suelo viéndonos por quizás 5 minutos, no es exageración, seguramente pareciendo idiotas a los transeúntes, no me importó, luego tras pesateñear varias veces el primero en levantarse fue él, me ayudó con suma delicadeza, las palabras que salieron de su boca fueron una invitación para un café, dije que sí sin dudarlo, después de todo, mi corazón se aceleró aún más de sólo escuchar su voz. No me importó perder el trabajo, porque finalmente lo había encontrado.

Nuestra historia no acabó allí, creo que cuando le gustamos a una persona se puede notar, quizás es la forma en que te mira o son esos tontos pequeños detalles que nos dan iluminación pero quería creer que yo le atraía. Un día simplemente jugando videojuegos en mi apartamento me arriesgue y lo besé, sus ojos parecían dos huevos cocidos de lo abierto que estaban pero a pesar de la sorpresa no se alejó, sólo siguió moviendo los labios al son de los míos, ese día fue simplemente magnífico.

15 de Noviembre del 2015, me pide formalmente que sea su novio, antes de decir que sí, grite eufórico un ¡Al fin! Me sentí en las nubes, en ese momento, no, en el maldito cielo, estaba tan feliz que sentí que me desmayaría pero quien diría que ese sería el principio de uno de los mayores dolores de mi vida.

23 de Diciembre del 2015, esa sería la primera navidad que pasaría con su familia y con él por supuesto, para mi gratitud al igual que sorpresa habían aceptado alegremente nuestra relación ¡Nada podía ser mejor! Ese mismo día en la tarde casi de noche nos mandaron a la tienda, su madre nos dió dinero para comprar los ingredientes para una gran cena, quien iba a decir que sus manos eran excepcionales a la hora de cocinar, la experiencia y pasión se podía apreciar incluso en la presentación de los platos.

Hacía frío, mi novio bromeaba acerca de ponerse como Santa Claus si no se cuidaba bien, a mi la imagen de un él rellenito me parecía sumamente tierna y encantadora, las calles estaban oscuras pese a la gran cantidad de luces navideñas esparcidas por aquí y allá, las calles incluso estaban vacías, no quise darle importancia después de todo era un martes, sin embargo era extraño, agarre su mano enguantada con la mía e hice círculos en ella sin darle mucha importancia al asunto, aunque mi ansiedad comenzaba a aparecer.

Estaba dando pequeños saltos mientras le cantada una que otra frase de x o y canción de Day6, este me hacía caras graciosas para que me equivocara y cantase mal, en algún punto reí tan fuerte, que mis brazos se alzaron haciendo que la pulsera que él me regaló en nuestro primer mes de novio saliera de mi muñeca despedida, al principio me asusté porque no vi donde cayó, este dulce hombre que al ver que poco a poco crecía me desesperación me tranquilizó y señaló la acera a un metro de nosotros. Le sonreí y solté un suspiro de alivio, caminé varios pasos, al agacharme para agarrarla sentí unas fuertes manos en mi espalda, pensé que me daría un abrazo por detrás pero en cambio recibí un empujón tan fuerte que rode por el medio de la calle, salí del asombro rápidamente y me senté, al girarme para gritarle sólo pude ver la peor escena que jamás vi en mi vida.

Él, quien giro su rostro a tiempo para observarme quedó doblado y pego la cabeza contra el capo de un carro al ser arrollado, ese ruido, el ruido de su carne chocando contra el metal fue estremecedor, quise levantarme para ayudarlo pero el auto nunca paro, al contrario, al querer gatear en busca de él, esta coraza dura le pasó por encima, un sonido de huesos rompiéndose se escuchó con fuerza y el grito desgarrador de mi novio al ser aplastado se quedó grabado en mi cerebro. Al momento de querer gritar sólo pude ver las ruedas traseras terminando de pasar por encima de él y las chispas de sangre salpicando mi rostro y metiéndose en mi boca, no se si fue en ese instante o fue después de ver su cuerpo totalmente destrozado pero en vez de pedir ayuda sólo me desmayé.

23 de Julio del 2016, hice un barquito, en el están escritas sus iniciales, hay algo en mi que está más allá de lo roto, estoy completamente destrozado, aquí, en el río Han, pongo ese pedazo de papel doblado en varias partes para que circule en el agua. Lo extraño, mucho más de lo que alguna vez pensé que extrañaría a alguien, me duele, diariamente siento como si me exprimieran el pecho hasta el punto de que mis pulmones se quedan sin aire o que mi corazón deja de latir, aunque éste último murió el día en que lo perdí.

Junto a mi queda la última lata de cerveza, no quiero beberla aún, quiero apreciar un poco más el resplandor de la luna en el agua tranquila, mientras veo alejarse poco a poco el barquito de papel, suspiro.

— Perdóname, en serio, hice todo lo que pude para seguir aún con vida, sólo por ti —susurré a la nada, no, a él, agarre la última lata ya abierta, las lágrimas no tardaron en salir, deslizándose sin vergüenza alguna por todo mi rostro, alce la bebida al cielo y luego la baje a mis labios para tomar la que sería la última cerveza de mi vida. Soporté el dolor hasta donde pude. Creo que lo que más me causa dolor es el que el culpable siga libre en las calles y sobre todo que mi inútil visión no haya siquiera captado al culpable o la placa del auto. El cianuro actuaba con rapidez en mi cuerpo, puntos negros comenzaron a aparecer en mi visión, me acosté en el duro suelo y cerré mis ojos, sólo pude susurrar quedito unas últimas palabras, aunque quería en un principio gritarlas— nos veremos pronto Seo Changbin.

Incluso al estar a segundos de morir no podía evitar recordar que nada de esto habría sucedido de no ser por aquellas luces apagadas.

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⏰ Última actualización: Nov 14, 2020 ⏰

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