2. Capítulo Dos

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Las "personas" que estaban allí parecían humanos, sí, humanos normales... Sólo que sus ojos, no eran para nada normales.

Cuando entramos todos se quedaron en silencio, y cuando Matt pasaba por en frente de ellos bajaban la mirada.

-Hen yagoebu -Dijo Matt- o musuflos mu astemus qraqeradus.

-Ny Lord, ¿Ka benus e hesar? -Preguntó uno de los chicos.

-Jozherenus qur moaztru raimun -Dijo Matt.

-Matt... ¿Qué está pasando? -Pregunté asustada.

Yo no entendía nada de eso, hablaban un lenguaje extraño, y yo no entendía, sus ojos, eran brillantes, como luces de neón, y todos tenían colores diferentes, algunos tenían los mismos colores pero no había ninguno como Matt.

-Calma Ann, yo te prometo que nada te va a pasar ¿Entiendes?, tú eres mi reina Ann, yo te voy a proteger -Me dijo para luego besarme.

-¿Az je raime? -Preguntó uno de los chicos.

-Sí, es mi reina -Respondió Matt.

¿Su reina?, eso me pregunté... ¿Por qué dijo eso?

-Señor, Acacia estuvo aquí, esto ya no es un buen escondite -Dijo el moreno algo que pude entender.

-Iremos hacia la guarida -Dijo Matt- preparen todo y llamen a Alicia, avísenle que vamos para allá.

-Pero mi Lord, Alicia y usted... Estan peleados.

-Avísale, te aseguro que cuando sepa que estamos en guerra, todo eso se irá a la basura.

-Pero señor...

-¡Deja los malditos peros Marcos!, obedece a tu rey y llama a Alicia, es una orden.

El chico moreno llamado Marcos desapareció, sí, desapareció en frente de nosotros, ya no estaba allí.

Matt tomó mi mano y segundos después estábamos en una habitación, tenía una cama, y no estaba pintada, sólo eran ladrillos, Matt acostó a los niños en la cama y luego tomó mi mano otra vez y a los pocos microsegundos estábamos en un muelle, nos sentamos en la orilla sin decir nada, en silencio completamente.

-¿Qué está pasando Matt? -Pregunté y una lágrima no dudó en salir.

-Ann, perdóname -Dijo con la vista al frente.

-¿Qué diablos debo perdonarte? -Pregunté.

-Todo esto, todas mis mentiras.

-Matt porfavor, sólo dime que esta pasando y te juro por Dios que te perdono todo.

-No jures por algo que no existe.

-¿Qué?

-Dios no existe.

-¿Qué?

-Ann, tengo que explicarte tantas cosas.

-Pues empieza por favor.

-Prometeme que me vas a perdonar.

-Te lo juro.

-Debes cumplirlo.

-Lo voy a cumplir, ya dime.

-Bien -Matt tomó mi mano y la besó- No soy de este planeta... Vengo de Arnaudia...

-Matt, ¿Esto es una maldita broma?, Arnaudia no es un planeta, ¿De donde sacaste ese maldito nombre?, dime la verdad Matt, ¿Qué esta pasando?

-Ann, no encuentro las palabras para decirte esto.

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