Los niños bien pueden ser caprichosos, soberbios, envidiosos y ambiciosos. Sin embargo, eso no quiere decir que no tengan sentimientos. Al fin y al cabo, viven sonriendo frente a las cámaras como adornos para sus padres. Ser famoso no significa sólo...
¿Por qué tenía que ser de esa manera? Antes había tenido una crisis interna sobre cómo rayos decirle a Hyunjin sobre Bae y había estado pensando lo mal que estaría cuando Hyunjin reaccione mal ante la noticia y lo odie. Pero estaba besando a Hyunjin como si el mundo acabara mañana, como si no hubieran pasado cinco años desde la última vez que unieron sus labios en el aeropuerto como si fuera una película. Se estaban besando con confianza y sin reservas como cuando eran...algo.
Jeongin estaba seguro que si ellos hubieran seguido juntos estos años, hubieran sido la pareja perfecta aún. Hyunjin si estaría con él y habrían formado una familia con Bae porque él era alguien maravilloso y comprensivo. No habría dudado de su paternidad, ni tampoco lo habría juzgado por su condición de doncel. Hasta apostaba que hubiera sido muy feliz.
Pero de nada servía pensar acerca de lo que podrían haber sido ahora. Las cartas ya estaban echadas y a Jeongin le tocaba perder.
Aún así, fue egoísta por ese sublime momento. Dejó que Hyunjin lo sostuviera de la cintura y profundizara más el acto, arrugado su ropa y conectando con él tan íntimamente que era agridulce.
—Hyunjin, yo...
—Sigue en pie mi oferta de salir de aquí a platicar. Quiero saber qué has hecho todo este tiempo.—interrumpió Hyunjin. Había estado muy ocupado aprendiendo a cambiar pañales, a amoldarse a los horarios de un bebé que no dormía durante la noche, a estudiar y trabajar en estado zombie, aprendiendo a enseñarle cosas a un niño, escribiendo canciones pensando en él y su hijo, pensó pero no contestó eso.
—Empecé a trabajar poco después que ustedes se fueron...—respondió. Sus manos estaban en los hombros de Hyunjin mientras éste seguía con las manos en su cintura, tan cerca.—Lo siento pero no puedo irme contigo. Tengo algunos asuntos que atender en casa.—dijo.
Hyunjin se sentía algo decepcionado pero algo en el beso que le dio Jeongin antes de irse lo dejó flotando en una nube.
-—¿Qué haces ahí parado aún?—Jisung asomó la cabeza por la puerta, las gafas le caían por el puente de la nariz y parecía completamente frustrado.
—Estaba con Jeongin hablando pero parece que estaba apurado por irse.—contestó metiendo una de sus manos en el bolsillo, con la otra se tocó los labios y sonrió.
—Si, hablé con el idiota de Seungmin hace un momento. Bae estaba preguntando mucho por él.—soltó Jisung de repente. Hyunjin frunció el ceño.
—¿Bae? ¿Quién es?—Jisung quería colocar su lengua en medio de unas tijeras y cortarla. Era tan natural para él hablar de Bae porque lo veía todo el tiempo que había olvidado totalmente que la persona frente a él no tenía ni idea de nada. Su corazón empezó a agitarse con fuerza, sintiéndose peor de lo que ya estaba por su anterior discusión con Minho hace un rato y ahora esto. Hyunjin no sabía de Bae. Era un amigo desastroso pero no es como si pudiera interferir en las decisiones de Jeongin respecto a su hijo.
—Alguien que consume mucho tiempo de Jeongin pero no te preocupes, él es muy feliz.—sonrió algo nervioso creando sin saber un gran malentendido en la mente de Hyunjin.
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