Nunca más

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La rutina había vuelto después de aquel día de descanso para los trabajadores. Pero al parecer no habría descanso esa mañana de trabajo para la mujer de cabello lavanda pues cierta persona con la que no quería cruzar palabra había aparecido en su despacho, reclamando su atención.

-Togami...

-Te veo molesta. ¿No te agrada mi visita?-su sonrisa era aún más arrogante que de costumbre.

-Tan solo me sorprende verte. Hace bastante que no te pasabas por aquí.- la joven intentó ocultar su molestia.

Para ella era sencillo no mostrarla. Al fin y al cabo llevaba la mayor parte de su vida escondiendo sus emociones. Algunos la catalogaban como alguien seria y fría pero a ella nunca le había importado realmente.

-Estoy seguro de que me echabas de menos...-dijo dirigiéndole un tono bastante sugerente.

Se acercó a la mesa donde ella se encontraba y se sentó frente a ella.

-Al fin y al cabo no creo que hayas olvidado tan fácilmente todo lo que tu y yo hemos hecho.

-Deberías haber pedido cita para reunirte conmigo. Ya sabes que detesto reunirme con gente sin tenerlo programado en mi agenda.

-Bueno, lo que tengo que contarte merece la pena.

-Veamos... ¿Qué tienes que decirme, Togami?

-Ya que has recibido como herencia la empresa de tu abuelo debemos renovar el trato de colaboració...

-Ahorrátelo. No voy a seguir colaborando con las empresas de la familia Togami.

El gesto de rubio cambio de uno arrogante a uno repleto de furia.

-No lo dirás en serio, ¿verdad?

-Yo nunca bromeo, Togami.

-No entiendo el motivo de lo que propones, a decir verdad.

-Tu y yo no tenemos una relación que no es precisamente profesional, ¿lo sabes?

-Por supuesto que soy consciente de ello, idiota. Pero eso no quita que romper el pacto con mi familia sea poco beneficioso para el negocio de tu abuelo.

-Se que mi abuelo decidió que colaborar con la familia Togami era buena idea pero yo deseo tomar otro camino. Puedes retirarte.

-No tan rápido, Kirigiri. Aún no he acabado contigo.

Él muchacho se dirigió hacia Kirigiri con la intención de comenzar una discusión, lo quisiera ella o no pero el sonido de la puerta lo interrumpió.

-Pasa.-la de cabello lila habló.

Un chico de estatura media y ojos verdes entró al despacho.

-Señorita Kirigiri, discúlpeme por molestarla en medio de una reunión pero venía a...

-Tranquilo, Naegi. Togami ya se iba, ¿no es así?

El oji azul chasqueó la lengua, molesto, y salió del lugar no sin antes darle un brusco empujón al castaño.

-¿Quién era?

-No es de su incumbencia. De todas formas... ¿conoce ya su lugar de trabajo?

-Eh... aún no.

-Entiendo. Dígale a Asahina que se lo muestre. Lo haría yo pero como puede ver estoy bastante ocupada ocupándome de algunos asuntos.

-De acuerdo. Gracias, Kirigiri.

El joven abandonó la habitación y se dirigió al mostrador de recepción, donde la joven de piel morena y ojos azules lo esperaba.

-¿Asahina? Perdón por veni...

-¡Naegiiii! Veo que al final te han dado el puesto de secretario. No sabes cuánto me alegro por tiii.

-Jajaja, gracias. Kirigiri me ha pedido que te diga que me muestres mi puesto de trabajo.

-¡Lo haré! ¡Hagakureeee, cúbreme!

El chico con rastas suspiró molesto y ella le sacó la lengua en señal de burla.

Lo llevo hasta uno de los cubículos del gran edificio.

-Bueno, aquí pasaras el resto del día. Sé que es algo pequeño pero una vez pases un tiempo dentro te acostumbraras. ¿Te entregó la jefa el portátil?

Él asintió y la chica le explicó lo que debía hacer en su trabajo. 

-¡Buena suerte entonces! Si necesitas cualquier cosa no dudes en avisarme, ¿vale?-

Naegi agradeció su ayuda y se despidió de ella.

Se sentó frente a la mesa y sacó el portátil de entre sus cosas.

Lo encendió y comenzó a rellenar los documentos que debía entregar a Kirigiri. Se fijo en el teléfono, Asahina le contó que recibiría muchas llamadas de socios de la empresa para concretar reuniones con su jefa o citas privadas.

Suspiró al terminar con parte del trabajo. Se dejo caer sobre la silla y  apoyo una de sus manos en su cuello. Se aflojó la corbata y volvió al trabajo.

Al parecer aquella era una empresa de investigación. Algo así como una agencia de detectives a gran escala aunque él todavía no había entendido del todo la dinámica de aquel lugar.

El teléfono sonó y atendió la llamada. Fue al despacho de su jefa de nuevo y le habló de quién había sido quién había realizado la llamada.

-Se trataba de Agencia de Detectives Saihara. Al parecer el encargado quiere reunirse con usted. Me pidió que le devolviera la llamada cuando supiera el día en que usted quiere reunirse.

-De acuerdo. Dígale que me reuniré con él el miércoles de la semana que viene al mediodía. Ah y me gustaría que me acompañará.

El de ojos verdes exclamó sorprendido.

-¿Se refiere a mi?

-¿Quién sino?- preguntó la joven con la mirada fija en él.

El chico asintió.

-Le informaré de inmediato. Disculpe las molestias, Kirigiri.

Salió del lugar y continuó con su trabajo hasta la hora de salida.

Estaba agotado y en lo único en lo que podía pensar era en llegar para darse un baño caliente que aliviara el dolor de su espalda y un humeante plato de comida preparado por él compartido con su hermana, quien lo esperaba en casa pacientemente.

-¡Naegi!-una voz femenina lo llamó. 

El joven se sorprendió. Aquella voz le resultaba familiar pero...

No podía ser ella, ¿o sí?

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NA: ¡Y volví con actualización!
He decidido que como en mis otras historias habrá un día capítulo. En este caso será el sábado así que bueno, los sábados tendréis capítulo. ¡Espero que os guste el capítulo!

Nos leemos pronto,

Mayafeylover.








¡A sus órdenes, jefa!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora