Capítulo 57

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El auto llegó al hotel donde su padre se prepararía para ir a Tokio, donde se encontraría en unas horas con su esposa; mientras que Kuon se prepararía para irse a Kyoto.

El director de la revista, para la que tendría una sesión de fotos en la mañana del día siguiente, estaba empeñado en hacerlo conocer un ryokkan y esperaba, por su paz mental, que no se dé una coincidencia cósmica como la que estaba pensando.

El auto se detuvo y Yashiro salió de él para darles privacidad, su plática sería mejor en la privacidad del estacionamiento vacío y exclusivo. Por ello es que, apenas Yashiro salió del auto para dirigirse a "comprar unas bebidas y hacer llamadas", Kuon dejó de lado sus pensamientos y se enfocó en lo que tenía que discutir con su padre, algo que sería complicado considerando lo raro que se ve con su disfraz.

— Papá, ahora que estamos en privado, creo que al menos podrías quitarte la nariz falsa.

— Ah, perdón, no creí que con un tema tan serio pendiente tú te distraigas tan fácilmente por una nariz falsa —negó con la cabeza, tratando de mantener escondidas las ganas que tenía de reír a carcajadas—. Sin duda hay cosas que nunca cabían, eh, hijo.

Kuon suspiró.

— ¿Es porque estoy adicionando para este papel que quieres hablar?

— Sí y no, porque aunque me preocupe sé que vas a audicionar de todos modos, aún cuando te encuentres con gente con la que preferiría que no te encuentres.

Kuon suspiró y bajó la cabeza, esbozando una sonrisa complicada.

— Kuon, la verdad es que me preocupa lo precipitado que estás armando las cosas, y también lo confuso que es todo.

— Lamento si es así, pero al final creo que las cosas salen peor cuando son planificadas con cuidado  —se encoge de hombros—. Al destino le gusta frustrar mis planes de forma caprichosa.

— Sí, pero el pedido que me hiciste, no lo entiendo muy bien... Y no podré cumplir con él si es que no eres más claro conmigo.

Kuon chistó los dientes con frustración. Sinceramente es que jamás se permitió hablar de ese sujeto, incluso cuando se abrió con su familia después de lo de Rick, porque claramente era inevitable, tenía que dar al menos explicaciones superficiales.

— Cedric...

— ¿Eh?

— Ese bastardo —su sonrisa se tornó oscura y siniestra, lo cuál preocupó a su padre. Kuon se dio cuenta de ello cuando lo miró, y por eso se deshizo de esa sonrisa, suspiró y segundos después esbozó una sonrisa dolorosa y que buscaba tranquilizarlo—... Como dije, solo quiero que la protejan, porque para una actriz recién iniciada hace poco más de dos años, siendo japonesa, el entrar a Hollywood puede representar muchos riesgos —bufó con amargura— ¡Estando solamente aquí pasó por demasiados! —suspira— No quiero que sufra ni por la milésima parte de las cosas por las que tuve que pasar, porque ella... No, porque yo... ¡No podría aguantar que le toquen ni un pelo! —apretó los puños— Y yo sé, que ella todavía siendo tan joven, va a pasar por mucho —apretó los ojos y bajó la cabeza—. Por favor, protéjanla cuando yo ya no pueda estar con ella, que será dentro de poco, y especialmente de ese tipo... D. Bennett.

Kuu estaba demasiado destruido, pero el sentimiento que más predominaba en él era el asco y la indignación. Cedric D. Bennett, desde pequeño fue bien recibido en su casa, siempre que él estaba presente parecía ser amigo de su hijo, parecía apreciar a su hijo, tanto como los padres del muchacho le apreciaban a él y a su Julie. No necesitó que su hijo le cuente la historia, en sus ojos al fin pudo verlo. Sentía asco, demasiado asco, por cada vez que le dio palmadas en la espalda a ese infeliz cuando iba descaradamente a su casa para preguntar por su hijo... Le daba asco cada que pensó que era un buen joven.

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