La fine di Casa Nostra

72 5 0
                                    

La conciencia no estaba limpia para ninguno de los soldados pertenecientes al Régimen. Ni el más desinteresado podría estar en sus propios cabales.

La angustiosa situación era más que precaria, soldados sin información luego de haber salido de un reciente ataque, definitivamente no era el mejor escenario.

Información, cual no había sido bien recibida por los receptores o al revés. La mala distribución provocó un ambiente  conflictivo entre el grupo.

Cual acelerados buscaban la solución.

-Eso no era lo que nos había dicho.-negó Kageyama con la cabeza.-

Todos esperaron que siguiera con sus argumentos, pero estos no salieron de su boca.

El silencio de la espera reinó unos segundos.

-El fue el primero en enterarse. ¿Pero el no sabía que Tsukishima iba a morir?-pregunto dudoso Ennoshita, cual asumió el mando.-

Este asintió.

-Su instrucción fue que estábamos bajo amenaza. Pero no la de Fukurodani.-volvió a hablar.-me pidió que no vigilara su celda por que irían a su rescate.- volvió asentir.-

-¡Y que paso!-exclamo Nishinoya saltando de la banca pegada a la pared.- tenemos entendido que ¿estamos bajo otra amenaza?-cuatro soldados estaban sentados junto a Nishinoya. Mezclando las tonalidades de el cuarto con el de su uniforme.-

El pelinegro asintió.

Entre ellos todos se miraron cómplices.

Ennoshita se sentó frente a todos ellos, con una mano en la nuca y la otra sobre el dorso de la pierna.

-Me niego a desconfiar de nuestro Capitán pero...-Tanaka y Nishinoya asintieron efusivos, sigue hablando.- ¿si ellos fueron los asesinos de nuestro jefe, ¿no habrían querido asumir su puesto?-se enderezó para enfrentar las miradas.-

-Pero eso no tiene sentido. De ser por Tsukishima el salado habría dejado su puesto hace rato, el odiaba su cargo. -Hinata respondió modesto.-

Hubo un silencio desdichado. Cierto numerale estaba odiando los pocos modales y la intromisión del pelinaranja

-¿Shoyo, como... sabes eso?-Nishinoya se asomó entre toda la fila que se mantenía sentada, debía mirarle al rostro aunque sabía que no mentía. -

Otro silencio ambiguo.

-¿Shoyo..?-insistió el más bajo.-

-Lo escuché de una conversación con Kuroo san.-el no parecía consciente de lo importante de su comentario.- y al pare-

Fue interrumpido por uno de los soldados, soldado que estaba completamente cubierto, hasta la cabeza, lo que era singular dentro de la Casa Nostra.

-¡El jefe!¡el ha...-tomo aire mientras se sujetaba de las rodillas.-

-¡Kinoshita!-le reprocho Tanaka de pie, volviendo a su faceta intensa en un solo segundo-¡tu puedes con tu poder de hombre!-

Este alzo la mano para pedirle paciencia.

-Fue ase-asesinado.-tomo un largo suspiro, con el resto del equipo, solo que los demás estaban alterados.-y hay ataque enemigo...-

Entre ellos se miraron confundidos.

-¿De nuevo?-cuestiono Ennoshita.- ¿quiénes?-

-Aoba Jhosai.-

Aunque unos más enraizados que otros,   los uniformes comenzaron a retumbar en la habitación y pronto hicieron eco en el sepulcral silencio de la marmoleada mansión.

La mafia de Tsukishima Kei (shots varios)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora