Nota del autor:
Antes de que me linchen, solo diré que en mi defensa si se parecen un poco
—huir de Latinoamérica—~†★†~
Pov. Tachihara:
Me apresuré en ir hasta la clínica. Al llegar su madre estaba en la sala de espera.
Le pregunté si habían dicho algo más, a lo que respondió que sí, que hace poco el doctor se le acercó para comentarle el estado de Chuuya.Por suerte estaba ahora fuera de peligro pero en observación, ésto como medida de que podría empeorar si no es tratada debidamente. Le consulté también si le habían dejado pasar a verlo, pero nada...
Me senté un momento, necesitaba pensar, sacar desde lo más recóndito de mi mente, aquella deslumbrante luz de esperanza que por ahora estaba algo tenue.
—¿Por qué? ¿Por qué justo ahora que ya estabas bien?
En eso, una llamada interrumpió mis pensamientos.
—¿Hola?... ¿Quién habla? —Pregunté al notar que nadie me hablaba
—Juro que si esto es una maldita broma voy a-...—iba a cortar pero una mujer respondió.—¡Hola! Tengo el gusto con Michizō Tachihara, ¿Cierto? —
En ese momento la furia me carcomía por dentro, pero al notar que era la voz de una chica intenté por instinto reaccionar de la forma más educada y menos grosera ni fuera de cabales como era posible
—¡Con él mismo, en carne y hueso y aún reapirando!... ¿Qué se le ofrece?
Tardó unos segundos en responder. Cómo si hubiera detectado mi estado de ánimo y luego respondió.
—¡Perfecto! Le llamo por el servicio de mensajería que usted contrato vía Facebook, para hacer envío de su encargo, en la dirección que nos encontramos en este preciso minuto
—Sí, con respecto a eso, había olvidado comunicarme con ustedes. Resulta que sucedió algo...
le comenté lo acontecido, puesto que sin Chuuya, nada de eso tendría sentido. Él debía recibir el pequeño presente que le preparé por su retorno a casa, más aún al ver que también en su interior habían algunos libros. Había estado leyendo poesía últimamente y quise obsequiarle algún libro a él, además de algunos dulces y sus flores favoritas.
Afortunadamente la persona entendió, y le pedí de favor sin importar cuánto costaría el reprogramar el detalle de llevarlos a su hogar. La única condición que me pidió fue de avisarle un día antes para no ocurrir lo mismo de éste día.
Justo cuando me disponía a guardar mi celular, entre las voces de la demás gente, oí a la recepcionista de la clínica nombrar a alguien que me resultaba ligeramente conocido; lo digo por como se llama. Al darme cuenta que aquel enfermero dio la vuelta para hacerle una seña, le dí alcance de prisa y toqué su hombro porque estaba de espaldas a mí.—ehh...¿Si? Dígame, ¿En qué le puedo ayudar? —
—Creo haber oído a la señorita llamarlo: Ryuusuke akutagawa... ¿Cierto? Es que si no me equivoco y si lo hago le pido perdón, pero con ese cubreboca que trae puesto, no puedo asegurar que sea alguien que conozco....Me explico y me disculpo de ser grosero con lo que preguntaré pero a usted de casualidad ¿Le apodaban "El anestesista" en la universidad?
Me miró extrañado, su ojos reflejaban confusión, curiosidad.
«El origen de su calificativo es algo simple pero muy gracioso. Resulta que una tarde celebrando el aprobar una clase con las personas de la carrera, entre las risas y el alcohol platicábamos con un par de chicas que decían conocer de antes a mi compañero. Y hasta tenido un par de citas que acabaron luego del encuentro sexual. En resumen, su apodo era porque se jactaban que no sentían nada estando con él, en el acto».
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★MONSTER AMONG MEN★ (TACHICHUU)
Short StoryAunque le teman a la muerte, las personas no dejan de acercársele. Sea en ciudades o en la literatura, la muerte no deja de consumir personas. Es un evento de la vida que no se puede revertir. -Dazai Osamu