CAPÍTULO 129

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Finalizó al fin noviembre, y se aproximaba el cumpleaños de Lauren que sería el diecisiete. Ella estaba organizando su propia fiesta y por supuesto todo correría por cuenta de Thomas que no le había puesto límite a la cifra con la que ella podía disponer para gastos; no me asombraría si después me encuentro con que contrató a Taylor Swift o algo así.

Yo ahora estaba nerviosa porque llamaríamos a mamá.

-Deberías ser tú, Taylor. Tú eres la responsable de mí ahora y no está tan enojada contigo seguramente.

-Yo no diría eso, Lauren. Pero... está bien, yo hablaré.

Coloqué el teléfono de Derek contra mi mejilla; la llamaba desde este para que no identificara quién llamaba. Timbró un par de veces y un segundo después escuché su voz al otro lado de la línea.

*-Habla Marriott Samuelsen. ¿Con quién tengo el gusto?*- Escuché y seguido de esto una bocanada de aire saliendo de sus labios: Seguramente estaba fumando; lo hacía cuando estaba estresada.

*-Hola, mamá*-. Musité finalmente.

*-¡Taylor!*- Exclamó casi en susurro y muy sorprendida. -*¿Cuál es... tu motivo...?*- Agregó con incomodidad.

*-Mamá quisiera saber si me podría reunir contigo el domingo a cualquier hora, hay cosas que me gustaría hablar contigo*.

*-A las seis estoy disponible. ¿Te parece bien?*-.

*-Perfecto. Gracias mamá*-.

Fijamos un lugar y la cita estaría lista.

~

-¿Estás segura, mi amor?- Preguntó Derek mientras se quitaba su camiseta deportiva frente a mí y mis ojos se quedaban atascados en su masculino torso.

-Sí, creo que es lo mejor que puedo hacer. Mañana nos veremos-. Le respondí.

-Está bien entonces. Siempre y cuando te haga feliz y no te perjudique estaré de acuerdo-.

-Te amo-. Lo besé mientras me arrodillaba al borde de la cama.

-A este paso no voy a ser capaz de esperar hasta el matrimonio-, Susurró mientras sus labios seguían prendidos a los míos.

-¿Esperar a qué?- Pregunté curiosa y pícara.

-¿En serio me vas a hacer decirlo?- rio nervioso.

-¡Por supuesto!

-Bueno...- se carcajeó. -No puedo esperar a hacerte mía.

-Pero yo ya soy tuya...- Insistí riendo.

-Está bien, te voy a mostrar en qué sentido lo quiero-. Aquí vamos de nuevo, pensé.

Mientras me besaba subía sus manos a mi cuello, las bajaba por mis hombros y brazos, recorrían la forma de mi cintura por fuera de mi camiseta y a continuación por debajo de esta; después las pasó por mi espalda y una de estas por debajo del elástico de mi sostén. Sinceramente sentía que a este paso en alguna de estas ocasiones no le dejaría a Derek más el restringirse a apropiarse de mi cuerpo. Pero como siempre, no pasó nada.

~

-Mamá-. Susurré cuando la vi frente a mí. Yo estaba sentada en una de las mesas del McDonalds y ella al entrar por la puerta de cristal se había percatado de encontrarme en lugar en donde siempre me acomodaba. Caminó hacia mí y esbozó una medio sonrisa falsa; no podía mentir nunca. No había pasado mucho tiempo en realidad pero para mí había sido toda una eternidad desde la última vez en que nos vimos.

-Hola Taylor-. Tomó aire antes de decir y se acomodó en frente mío.

-¿Cómo has estado?- Preguntó colocando ambas manos sobre la mesa. Ya que yo estaba a punto de casarme me encantaba mirar a las manos de las mujer para encontrar en su dedo anular izquierdo un anillo de compromiso o una argolla de casada. No fue la excepción con mamá; y no encontré rastro de su argolla de casada.

-He estado más que bien mamá. No me he vuelto a enfermar. Empecé a trabajar nuevamente y esta vez en una agencia de modelaje.

-¿Cuál es tu puesto?- Preguntó un tanto interesada; no mucho.

-Modelo-. Musité.

-¿Modelo?- Soltó una suave carcajada y arqueó una ceja.

-Sí, es en serio. Fue accidental la forma en la que me lo propusieron pero al fin acepté.

-Seguro tu paga es muy buena-. Mencionó pensativa y sombría.

-Así es-. Sonreí y agaché la mirada para luego alzarla nuevamente. -Bien... creo que no debo abusar mucho de tu tiempo. Primero que todo quería verte, así que gracias por venir. Segundo quería hablarte sobre algunos temas.

-¿Dónde está Lauren?- Preguntó sin dejarme terminar. Su rostro era ahora de preocupación.

-Pues... ella... está en la casa de Thomas. Está muy bien y está terminando su año escolar.

-¿No se dignó a venir a hablar conmigo? Aparte me hiere de esa forma...

-Mamá, es que... estaba muy avergonzada contigo. Pensó que no querías verla y decidió no venir.

-Su pancita debe estar empezando a notarse...- Musitó colocando una mano en su frente y la otra bien estirada sobre la mesa.

-Con respecto a eso tengo que decirte algo,

-¿sí?...

-No te vayas a poner triste, por favor. Aunque a este paso creo que va a ser imposible.

-Solo dímelo-. Negó con la cabeza sin entender.

-Lauren tuvo un aborto espontáneo, mamá-. Respondí con notoria tristeza.

Estando en Berlín - (Manuel Neuer)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora