El regreso de alguien conocido

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-¡Naegi!-una voz femenina lo llamó.

El joven se sorprendió. Aquella voz le resultaba familiar pero...

No podía ser ella, ¿o sí?

-¡Hey! ¿Estás bien?-preguntó la chica.

-¿Maizono?

Ella rió y lo miro con dulzura.

-Yo también me alegro de verte. No pensaba que volveríamos a vernos...

-Yo tampoco. ¿Qué haces aquí?

La peli azul le propuso algo.

-Es algo tarde,si. ¿Pero que te parece si nos ponemos al día?

El chico no sabía que decirle así que solo contestó:

-V-Vale.

-¡Genial!-los ojos azul cielo de la muchacha brillaban llenos de emoción.

Ambos se dirigieron a una cafetería cercana a su lugar de trabajo, según Maizono aquel lugar no cerraba hasta bastante entrada la noche así que podrían ponerse al día tranquilos.

-Bueno y... ¿cómo es qué hemos acabado trabajando en el mismo sitio?-el castaño rió.

La joven se quedó observándole y no dijo nada.

-A lo que me quiero referir es a que yo pensaba que tu te dedicarías a otra cosa.

-¿Si?- la chica habló desconcertada.

-Si. Siempre decías que querías ser una idol y además tenias el suficiente talento para ello. ¿Pasó algo?

Ella se limito a forzar una sonrisa.

-No paso nada... pero a veces las cosas no salen como uno quiere así que...

-Oh, lo siento... No debí hablarte del tema.- el chico de ojos verdes se sintió culpable.

-¡No, tranquilo! No te preocupes en serio. Es normal que tuvieras curiosidad, si hubiera sido al revés yo también la tendría. Bueno y, ¿qué tal Komaru?

-Ah pues bastante bien. Se esfuerza mucho por ayudarme y estudia todo lo que puede.

-Aaaw que mona. ¡Pues salúdala de mi parte, eh! 

Ambos siguieron hablando hasta que Naegi se digno a mirar el reloj.

-Uy que tarde es... Debería volver a casa ya para ver como está mi hermana.

-¡De acuerdo! Yo también me iré.

-¡Espera! Es peligroso que vayas a estas horas de la noche sola. Déjame acompañarte.

La chica sonrió.

-Está bien.

Los dos se dirigieron hasta la casa de la muchacha y cuando llegaron a la puerta se pararon en seco uno frente al otro. No había hablado entre ellos en todo el camino pero no había sido incómodo, ya que parecía que cada uno rondaba en sus pensamientos.

-Ha sido genial volver a verte, Naegi.-dijo ella con las mejillas sonrojadas.

Agarró una de sus manos y la apretó cariñosamente.

-T-También yo me alegro de habernos encontrado, Maizono.

El rostro del joven se encontraba de un color rosa fucsia y su corazón martilleaba con tanta fuerza su pecho que pensaba que hasta ella lo notaba.

La chica le dió un beso en la mejilla y se despidió con un simple "Adiós".

El chico se quedó estático durante unos instantes, aún no se creía aquello.

Volvió a casa y todo estaba a oscuras. Entró intentando hacer el menor ruido posible pero al parecer no sirvió de mucho pues de entre la oscuridad una silueta salió.

-¡Maldito ladrón!

Intentó ver bien entre la oscuridad y vió a Komaru con lo que parecía ser... ¿una sartén?

-Komaru, ¿se puede saber qué haces?- el mayor de ambos encendió la luz.

Ella lo miro y suspiro de forma pesada.

-Oh, solo eres tú.

La más pequeña de la familia Naegi dejó la sartén encima de la mesa, decepcionada.

-¡¿Se puede saber qué horas son estas para llegar a casa?! ¡Te recuerdo que mañana también tienes que ir a trabajar!- gritó su hermana de repente.

-¡Lo sé, lo sé! Y siento llegar tarde pero es que me encontré con alguien y...

-¿Con quién?

-Con... Maizono, ¿la recuerdas?

-Maizono, Maizono... ¡Ah por supuesto! Ella era la chica por la que estabas coladito cuando ibas a secundaria, ¿no?

-S-Si bueno podría decirse que si. Pues ella me pidió que nos pusieramos al día y no se el porqué pero se me paso la hora.

-Bueno, bueno... ¡Te perdonaré esta vez! Pero que hablemos de esto más a fondo.

-Lo siento, Komaru. Pero tengo un hambre voraz y tengo que preparar la cena para los dos.

Ella rió y alzo la cabeza orgullosa.

-Yo he preparado la cena, hermanito. De hecho yo ya he cenado pero te he dejado lo que ha sobrado en un plato en la nevera por si lo quieres calentar. Y si de paso me cuentas que es lo que te traes con esa chica... ¡mejor!

El chico rió.

-Eres de lo que no hay.

El chico cogió la cena que le había preparado su hermana, la calentó y después se sentó para comer junto a ella.

-¿Entonces...? ¡¿Te dijo Maizono algo importante?! Quiero decir... al fin y al cabo tu sentías algo muy fuerte por ella. Quizás sea tu oportunidad de desenterrar un amor del pasado.

-No.

-¿Por qué no?-su rostro estaba lleno de decepción.

-No siento lo mismo que sentía por ella cuando estábamos en secundaria. Además ella no siente nada por mí.

-¡Pero todo eso puede cambiar!-gritó ella indignada.

-Aún si eso cambiara, no quiero que el amor se interponga en este trabajo. Es lo único que tenemos, Komaru.

-Pero hermanito ¡Siempre te estás preocupando por la familia! Tú también mereces pensar en ti de vez en cuando. Si quieres salir con alguien estás en tu derecho, recuérdalo.-dijo antes de desaparecer por la puerta que dirigía al pasillo de la casa.

El chico pensó en lo que había dicho su hermana.

-¿De verdad tengo a derecho a enamorarme en esta situación? 

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NA: ¡Holaaa! ¿Cómo estáis? Espero que hayáis pasado unas buenas fiestas y vacaciones (en mi caso sigo de parranda). Aquí traigo el capítulo de la semana y sí, la mayoría acertasteis pero la verdad que era bastante fácil. Solo espero que os haya gustado el capítulo y lo hayáis disfrutado.

Nos leemos pronto,

Mayafeylover.




¡A sus órdenes, jefa!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora