En la mañana me desperté decidida a ir a hablar con Mateo, mamá y papá no querían que yo vaya al colegio, pero yo ya estaba mucho mejor y estaba más fuerte que antes, me vestí y fui super feliz al colegio, cuando llegué Agnes me recibió con un abrazo fuerte, pero cuando Mateo está llegando al colegio, lo saludé, pero paso de largo sin ni siquiera prestarme atención, como si yo no existiera.
- ¿Qué le pasa a Mateo?, ni siquiera me quiso saludar.
- No lo sé Afra, pero no le hagas caso, tal vez no durmió bien en la noche.
- Tengo el presentimiento de que no es nada de eso, voy a ir a hablar con él, nos vemos en clase.
Fui lo más rápido que pude detrás de Mateo, pero sin importar cuanto le hablará no me miraba y solo seguía caminando.
- Si es que hice algo malo o estas molesto por algo, ven y dímelo a la cara.
- No quiero hablar ahora Afra.
- ¡Eso es lo único que me dirás! Sabes que odio cuando fingen que no existo.
Mateo no me respondió y solo siguió caminando, no entiendo porque se está comportando de esa manera, cuando hablé con Valentín dijo que no me contaría absolutamente nada de lo que él y Mateo hablaron, ese día hice de todo para poder hablar con Mateo, pero lo único que hacía era alejarse de mí. Cuando llegué en casa traté de llamarlo, pero no atendía mis llamadas, así que decidí ir a su casa para hablar con él.
- Hola tía -suelo llamar tía a la mamá de Mateo por cariño. -perdón que venga a molestarlos, pero quiero hablar con Mateo y no me responde los mensajes ni contesta mis llamadas.
- Hola Afra, me pidió que no te lo cuente, pero fue a su antiguo escondite.
- Gracias tía, ahora iré a buscarlo, nos vemos luego tía.
Fui a nuestro antiguo escondite y veo que Mateo está escribiendo una carta, lo observé durante unos cuantos minutos hasta que se dio cuenta de que yo estaba ahí.
- ¡Que haces aquí Afra! Le dije a mi mamá que no te lo dijera.
- Mateo no entiendo porque me esquivas, no quieres hablar conmigo y solo te desapareces, si estás enojado conmigo por lo menos dime el motivo.
- No estoy enojado contigo Afra, es que no quiero
- ¿Qué es lo que no quieres? -interrumpí. -Si no me querías hacer sentir mal ya lo hiciste, no me gusta que las personas a quienes amo finjan que no existo.
- Mi intención no era hacerte sentir mal, yo no quiero arruinar nuestra amistad por algo estúpido.
- Entonces amar a alguien es algo estúpido, pues entonces amarte es algo estúpido.
- ¿Qué dijiste Afra, acaso tú
- Te amo, si, te amo Mateo, yo también no quería arruinar nuestra amistad con mi estúpida idea de que te amo, pero ya veo que me equivoqué, ya no te molestaré. -dije mientras me volteaba para salir de allí.
- ¡Afra espera! No te vayas por favor, ¿enserio me amas?
- ¡Si te amo, no sé en qué otro idioma quieres que te lo diga! Te amo y no tengo vergüenza de decirlo, te escuché cuando dijiste que me amabas.
- Afra no sabía que me habías escuchado, no quería decirte nada porque creí que tú no sentirías lo mismo.
- Pues en este mismísimo momento te lo estoy diciendo, no te había dicho nada antes porque no estaba segura de lo que sentía.
Mateo no dijo nada, se acercó lentamente y puso su mano en mi mejilla.
- No sabes cuánto tiempo esperé por esto Afra. -no dudó un minuto y me besó.
Ambos nos abrazamos fuerte y nos quedamos unos minutos en silencio.
- ¿Por qué nunca me dijiste nada Afra? Me dejaste esperando todo este tiempo.
- ¿Yo te dejé esperando, desde cuando sientes algo por mí?
- Es difícil recordar desde hace cuánto tiempo siento algo por ti, creo que siempre he sentido algo por ti, solo que no quería admitirlo.
- ¿Y porque tú no me dijiste nada antes?
- No te dije nada antes porque no quería que nuestra amistad se arruine, tenía miedo de que no sintieras lo mismo y quedara como un tonto.
- Tu ya eres mi tontito Mateo, eso no iba a cambiar.
- ¡Me estás llamando de tonto, yo no soy tonto!
- Lo que quise decir, es que siempre he sentido algo por ti, pero al igual que tú, no quería admitirlo y tenía miedo de arruinar nuestra amistad.
- No quiero que pienses que me estoy adelantando, pero ¿te gustaría salir conmigo? tener una cita.
- Me encantaría salir contigo Mateo.
Esa noche Mateo y yo fuimos a ver una película, unos días más tarde Mateo me pidió para que sea su novia, obviamente acepté, cuando Agnes se enteró estuvo muy feliz por nosotros, no dejamos de lado los meses que nos quedaban para divertirnos con Agnes antes de que vaya a Miami; Valentín, Sergio, Mateo y yo nos volvimos grandes amigos, ahora también son parte de nuestras salidas con Agnes, todos nos divertimos mucho. Los meses pasaron tan rápido, al terminar los exámenes tuvimos solo un día más para despedirnos de Agnes, organicé una cena en mi casa e invite a todos, al día siguiente acompañamos a Agnes y a su mamá al aeropuerto, la despedida fue muy dura, pero prometimos que haríamos lo posible para volver a vernos.
Nunca me imaginé que sería la novia de mi mejor amigo, pero eso no tiene nada de malo, cuando estoy con el me siento segura, siento que todo está bien, Sergio ya tiene novia, es una chica super linda, es educada y graciosa; en cambio Valentín es el chico popular del colegio, todas las chicas están enamoradas de él, pero dijo que no le gusta ninguna de ellas, está buscando a una chica distinta. Mateo y yo estamos mejor que nunca, somos muy felices juntos, mis padres están muy felices de que estemos juntos, los padres de Mateo se pusieron muy felices por nosotros. Muchas personas creen que, por el hecho de tener una gran perdida, pero no deberíamos pensar de esa manera, a pesar de haber perdido a mis padres, no dejé que la tristeza me venza y seguí adelante; mis padres siempre me decían que sin importar lo que pase, tengo que luchar por lo que quiero y nunca rendirme, nunca le di importancia a sus palabras hasta el accidente, ese fue el momento en el que todo lo que me decían tubo sentido. Lo que trato de decir, es que a pesar de que la vida sea dura, que haya momentos en los que no podamos levantarnos y nos sentimos derrotados, debemos levantarnos y seguir adelante, no podemos dejar que nadie ni nada nos aleje de nuestros sueños y metas; sin importar cuan duro y triste sea, nunca dejemos de sonreír y dar amor, nunca debemos cambiar nuestra forma de ser.
Y nunca debemos tener miedo de decir lo que sentimos, si la otra persona no siente lo mismo no es tu culpa, solo no sabe cómo cuidar un diamante.
ESTÁS LEYENDO
Afra
NouvellesAfra es una chica que tiene un pasado oscuro, ha pasado por muchas cosas a lo largo de su vida, pero tiene a su lado a sus grandes amigos, Agnes y Mateo, quienes están con ella en sus días malos y buenos; todo va normal hasta que llegan los gemelos...
